Norte de Tenerife: Cuando el rey Alfonso XIII mandó construir un puente.
Un político piensa en las próximas elecciones,
un estadista, en la próxima generación.
James F. Clarke (1810-1888).
Puente de Alfonso XIII entre las localidades
de Santa Úrsula y La Victoria de Acentejo en la isla de Tenerife,
según dibujo del catálogo de José Eugenio Ribera.
El 28 de marzo de 1906, durante la visita de Alfonso XIII a Tenerife, Santa Úrsula y La Victoria de Acentejo prepararon una original puesta en escena para sorprender al rey. Desde un arco festivo en la carretera, una niña vestida de ángel le entregó una carta en la que se le pedía construir un puente sobre el Barranco Hondo, que separaba los dos pueblos.
Alfonso XIII en Puerto de la Cruz
el 28 de marzo de 1906.
Las autoridades locales de la época solicitaron, entre otros, la creación de puertos, carreteras, escuelas, etc., pero, sin embargo, los alcaldes de los Ayuntamientos de La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula, en el norte de Tenerife, de la mano de una niña vestida de ángel, demandaron un puente que uniera ambos municipios a través del Barranco Hondo que incomunicaba a gran parte del norte de la Isla.
EL 'BARRANCO HONDO' DEL NORTE DE TENERIFE.- El Barranco Hondo separa a Santa Úrsula del municipio vecino de La Victoria y es uno de los grandes barrancos de la comarca que recorren ambas localidades desde la cumbre hasta la costa. En la actualidad, su parte baja se localiza dentro del Paisaje Protegido de Costa de Acentejo, donde se encuentra una pequeña playa de callaos muy frecuentada antaño, la conocida como Playita del Roque.
Por tanto, este Barranco Hondo del nordeste de Tenerife no deberá ser confundido con el Barranco Hondo del sureste, que constituye el límite municipal entre Candelaria y El Rosario, y al borde del cual se encuentran tres poblaciones: la localidad de Barranco Hondo, barrio de Candelaria, y los barrios de Barranco Hondo y El Varadero, pertenecientes a El Rosario.
Sendero del Barranco Hondo (Santa Úrsula).
Históricamente, el Barranco Hondo del norte ha sido propuesto por los investigadores de la Universidad de La Laguna, de la Rosa (1977) y Cebrián Latasa (2000) como el antiguo límite oriental del Menceyato de Taoro, aunque no hay consenso entre los autores con la fijación de este límite de aquel reino aborigen. Desde luego, el barranco destaca por sus cuevas aborígenes, vestigios de vegetación termófila y unas espectaculares rutas de senderismo de dificultad moderada.
Dos años más tarde de aquella visita regia se iniciaron las obras y el 20 de marzo de 1909 se inauguró oficialmente el viaducto que se realizó con modernas técnicas de hormigón y hierro, facilitando la conexión entre ambos municipios y mejorando el transporte en la vertiente norte de la isla, especialmente en la comarca de Acentejo. Fue bautizado como Puente de Alfonso XIII, aunque popularmente se le ha conocido como Puente de Hierro.
El puente sobre el tajo del Barranco Hondo
en el libro de Alfonso Fernández García.
Así lo cuenta Roberto de la Rosa Martín en su perfil de Facebook:
El Puente que unió dos almas. Historia del Puente del Rey, el Puente de Hierro.
Había un tiempo en que el Barranco Hondo no era solo una hendidura en la tierra volcánica, sino una frontera silenciosa entre dos pueblos hermanos: La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula. Un abismo que separaba caminos, retrasaba encuentros y convertía cada trayecto en una prueba de paciencia y resistencia.
Los vecinos lo sabían bien. Sabían lo que era mirar al otro lado del barranco y sentir que estaba cerca… y, sin embargo, lejos. Sabían lo que era depender de senderos peligrosos, de rodeos interminables, de carros lentos y pies cansados.
Aquella jornada clave para el desarrollo y las comunicaciones de Acentejo comenzó con un viaje de la comitiva real en tranvía hasta Tacoronte: “El tranvía que ocupaba el rey estaba profusamente engalanado. Junto a su majestad hicieron el viaje, su hermana la Infanta Teresa y su esposo, tres ministros, el general Pacheco, la condesa de Mirasol, y los marqueses de Villamayor y San Felices, todos ellos con sus respectivos ayudantes. En el otro tranvía, que marchaba a continuación, lo ocupaban el rector de la Universidad de Sevilla y otras autoridades”, recordaba Alfonso Fernández.
LA VISITA REAL QUE CAMBIÓ EL DESTINO.- En efecto, en marzo del año 1906, algo extraordinario ocurrió en Tenerife: por primera vez, un rey de España pisaba la isla. Era Alfonso XIII, rey de España, joven monarca que llegaba acompañado de ministros y comitiva oficial, intentando devolver esperanza a unas islas que se sentían olvidadas tras el desastre colonial de Cuba.
Retrato del rey Alfonso XIII.
El 26 de marzo de 1906, desembarcó en Santa Cruz entre vítores y curiosidad. Pero lo verdaderamente memorable sucedería dos días después, cuando el rey recorrió el norte de la isla. En una curva del camino de La Victoria, los vecinos habían preparado algo insólito. Un arco sencillo, sostenido por dos palos, y de él colgaba un cesto adornado con flores.
En su libro, el exalcalde de La Victoria de Acentejo, Alfonso Fernández García rememoró así lo ocurrido en suelo de La Victoria en la mañana del miércoles 28 de marzo de 1906: “La comitiva del rey marchaba en varios automóviles desde Tacoronte hasta La Orotava. A cada tramo se elevaban en la carretera arcos triunfales. En nuestro pueblo todos los vecinos se encontraban en la carretera para aplaudir y vitorear al monarca. Y al aproximarse el vehículo que transportaba al rey al arco de La Victoria, descendió de él una encantadora niña de seis años con traje de ángel, metida en un cesto adornado con flores y frutas. El coche se detuvo y la niña entregó a su majestad un escrito firmado por las autoridades de La Victoria y Santa Úrsula, donde se le solicitaba la construcción del puente sobre el Barranco Hondo, para facilitar las comunicaciones entre ambos municipios y con el resto de la isla. El rey acarició la cabeza de la niña, recogió el papel y dio órdenes para se construyera cuanto antes el puente”.
Cuando el coche real se acercó, en efecto, el cesto descendió lentamente, como si el cielo bajara hasta la tierra. La niña descendió con delicadeza, hizo una reverencia ante el rey y le entregó un escrito. Era una súplica. Un deseo colectivo. Una petición nacida del cansancio y la esperanza:
—Majestad, necesitamos un puente.
Y aquel gesto, ingenuo y valiente, cambió la historia.
La orden real: un sueño que tomó forma.
El rey no ignoró la petición. Al contrario, el 27 de marzo de 1906, apenas un día después, firmó un real decreto ordenando la construcción de un viaducto sobre el Barranco Hondo, en la carretera que conectaba La Orotava con Santa Cruz de Tenerife. Aquella decisión fue mucho más que un acto político. Fue el nacimiento de una obra que marcaría el rumbo del progreso en Canarias.
Alfonso Fernández subraya en su libro que “el rey debió poner gran interés en la realización de la obra solicitada por La Victoria y Santa Úrsula, puesto que inmediatamente se puso en movimiento lo máquina burocrática del Gobierno. Y lo hizo, además, con una inusual celeridad, que se mantuvo a lo largo de todo el proceso previo a la construcción del puente, y se prolongó durante el desarrollo de la obra, hasta el punto de que ésta finalizó, cosa rara, mucho tiempo antes de lo previsto”. Ya el l7 de abril de 1909, “apenas 20 días después de la visita del monarca al Norte y ocho días antes de celebrarse el pleno del Gobierno, la Gaceta de Madrid publicó un Real Decreto del Director General de Obras Públicas ordenando la apertura de expediente para construir un puente de hormigón armado, sobre el Barranco Hondo”.
El proyecto se encargó al ingeniero José Eugenio Ribera Dutaste, una mente brillante que ya estaba revolucionando la ingeniería con una técnica que entonces parecía casi mágica: el hormigón armado. Una combinación audaz de hormigón y acero, capaz de soportar cargas imposibles y resistir el paso del tiempo.
ALGUNOS DATOS DEL AUTOR DEL PROYECTO DEL PUENTE DEL BARRANCO HONDO.- Fue, en efecto, el autor del proyecto del puente, el ingeniero José Eugenio Ribera Dutaste (Lisboa, 1864-Madrid, 1936), uno de los primeros investigadores del hormigón armado en España.
En aquel momento, era una tecnología joven, heredera de los experimentos del francés Joseph-Louis Lambot, y perfeccionada por pioneros europeos que estaban cambiando la arquitectura del mundo. Pero en Canarias nunca se había intentado algo así. Hasta entonces.
En la reciente historiografía de la ingeniería civil, José Eugenio Ribera, destaca en tres facetas: como pionero en el uso del hormigón armado en España y divulgador del nuevo material; como empresario de obras públicas, creando la primera empresa constructora dedicada a las Obras Públicas; y como docente de la Escuela de Caminos en Madrid y maestro de grandes ingenieros.
Hijo de padre catalán y madre francesa, nació en Portugal donde su padre trabajaba como ingeniero en la construcción de ferrocarriles. Formado en París, estudió en la Escuela de Caminos, entre 1882 y 1887. Tras alguna breve colaboración con su padre, en 1887, ingresó al servicio del Estado y fue destinado a la jefatura de Obras Públicas de Oviedo, en la que permaneció durante doce años.
En 1899 empezó a trabajar como constructor contratista de la Administración, y para ello, fundó su propia empresa, la Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles (Hidrocivil), y realizó toda clase de obras con el nuevo material.
En 1901 construyó el puente de Golbardo, sobre el río Saja, el primero en España, y después hasta cerca de 500 puentes en hormigón armado, construidos con una armadura rígida que quedaba incorporada a la estructura. Entre los más importantes están los de Kursaal y María Cristina, en San Sebastián; Reina Victoria, en Madrid; San Telmo, en Sevilla, y Valencia de Don Juan, en la provincia de León. Especial mención merece el puente colgante de Amposta, sobre el río Ebro. Todas sus obras se caracterizaron por la búsqueda de la sencillez y la economía. En esa línea de simplicidad está la Colección Oficial de puentes de arco, que redactó y con cuyos modelos se construyeron muchos puentes, como el de Barranco Hondo, en Tenerife.
LA OBRA QUE DESAFIÓ AL BARRANCO HONDO.- Las obras comenzaron a mediados de 1908, en un terreno difícil, áspero, lleno de roca volcánica escoriácea y basáltica. El ingeniero Ribera tomó una decisión arriesgada y brillante: construir un solo arco. El puente tendría:
• 83,20 metros de longitud.
• 32,20 metros de altura sobre el barranco.
• 5,5 metros de ancho, con andenes laterales para peatones.
Era una obra moderna, casi futurista para su tiempo, desde luego, tan innovadora que su diseño fue bautizado como “sistema Ribera”, y fue estudiado en las escuelas de ingeniería. Los obreros trabajaron entre polvo volcánico y viento atlántico. Y ocurrió algo que todavía hoy se recuerda con orgullo: no hubo ninguna muerte durante su construcción. Por eso, junto a uno de sus márgenes, se levantó una cruz como un símbolo de gratitud. Una señal silenciosa de respeto por la vida.
Puente del rey Alfonso XIII. Foto: Fran Pallero-DA.
EL DÍA EN QUE DOS PUEBLOS SE ABRAZARON.- El puente se inauguró el 20 de marzo de 1909, “dos años antes de lo previsto”, tras una inversión de 146.178 pesetas. El Diario de Tenerife informaba unos días más tarde de la importancia de una obra que esperaban que permitiera la expansión del tranvía hasta el Valle de La Orotava. Un deseo que nunca se cumplió: “La mejora realizada, a fin y después de tantos años de espera, con la apertura al servicio de este puente, es importantísima, no sólo por lo que acorta de distancia, sino porque evita las molestia y hasta los peligros de aquellas interminables vueltas de la antigua carretera para salvar el barranco, y sobre todo porque ella facilitará la llegada del tranvía hasta los pueblos del Valle”.
Fue nominado como Puente de Alfonso XIII, aunque el pueblo, con su sabiduría sencilla, pronto lo rebautizó de otra forma: El Puente de Hierro, aunque en realidad debería haberse conocido como "el puente de hormigón".
El puente del Rey Alfonso XII, que une los pueblos
de La Victoria y Santa Úrsula. Foto: Fran Pallero.
Una obra pionera en Canarias.
Este viaducto no fue un puente más. Fue:
• La primera obra de hormigón armado en Canarias.
• Una de las primeras de España.
• Un referente técnico para futuras construcciones.
Su construcción costó 124.418,57 pesetas (747,77 €), desde luego, una cifra considerable para la época. Pero su valor real actual ajustado por la inflación desde entonces y teniendo en cuenta la alta inflación acumulada en España desde 1907 hasta 2026, resultaría que el poder adquisitivo de esa cantidad de pesetas en 1907 era significativamente mayor que lo que es el valor en euros de hoy. Según cálculos de la IA, el valor actual estimado de la obra del puente sobre el Barranco Hondo, ajustado por dicha inflación, sería aproximadamente entre los 15.000 a 20.000 euros de 2026 (estimación basada en calculadoras de valor histórico de pesetas, aproximando al año 2026).
Así rezaba el anuncio de la Dirección General de Obras publicas del Ministerio de Fomento. — Adjudicando á D. Luis Gomendio y Saleses el servicio de construcción de un puente viaducto de hormigón armado sobre el Barranco Hondo, en la carretera de Santa Cruz de Tenerife á la Orotava (Canarias), publicado en la Gaceta de Madrid, núm. 264, del 21 Septiembre 1907:
En vista del resultado obtenido en el concurso de proyectos celebrado el 18 de Mayo último para la construcción de un puente viaducto de hormigón armado sobra el Barranco Hondo, en la carretera de segundo orden de Santa Cruz de Tenerife á la Orotava, en esa provincia, en el que se presentaron dos proposiciones, suscritas por D. Luis Gomendio y Saleses y D. José Rodrigo Vallabriga; S. M. el Rey (Q. D. G .), conformándose con lo propuesto por esta Dirección General, de acuerdo con lo informado por la Sección 1ª del Consejo de Obras públicas, ha tenido á bien disponer se adjudique este servicio, por ser su proposición la más ventajosa, á D. Luis Gomendio y Salases, vecino da Madrid, como Gerente administrativo de la Compañía de Construcciones hidráulicas y civiles, por la cantidad de 124.418,57 pesetas, tipo de su proposición, con sujeción á las bases da este concurso, aprobadas por Real orden de 30 de Octubre último, publicadas en la Gaceta de Madrid del día 2 de Noviembre siguiente, y con arreglo al proyecto presentado por el concursante y suscrito por el Ingeniero Don José Eugenio Ribera; entendiéndose que el abono de las partidas obradas á que se refiere el apartado (b) del pliego de condiciones facultativas del proyecto no tendrá lugar hasta que las obras y conceptos á que corresponden se hallen terminadas o en condiciones de abono; debiendo el concursante presentar, para acompañarse al acta de replanteo definitivo de las obras, el cálculo de la sección de los estribos del puente, con el espesor necesario, para que la curva de presión esté dentro de su tercio su tercio central.
De Real orden lo digo á V. S. para su conocimiento y el del concursante D. José Rodrigo Vallabriga y efectos consiguientes. Dios guardo á V. S. muchos años. Madrid 16 de Septiembre de 1907.—El Director general, R. Andrade.=Señor Ingeniero Jefe de Obras públicas de Canarias.
Costa norte de Tenerife, donde desemboca el Barranco Hondo. Foto: Pedro Rubens.
“Por lo innovador del diseño consiguió inscribir su nombre en todos los tratados técnicos de la época. La ejemplaridad de la obra quedó plasmada en una maqueta que se guardó durante mucho tiempo en la antigua Escuela de Ingenieros de Madrid. Los técnicos coinciden en calificar este puente como una obra excepcional de ingeniería, innovadora y vanguardista. Revolucionó las comunicaciones por los caminos del Norte, que hasta entonces eran muy tortuosos. El puente de convirtió en un punto estratégico de las comunicaciones comarcales e insulares”, resaltaba Alfonso Fernández en su libro.
Cauce del Barranco Hondo
con las casas de Santa Úrsula de fondo. Foto: Pedro Rubens.
El exalcalde de La Victoria de Acentejo inició la investigación a mediados de los años 80 del siglo pasado, cuando llegó a sus manos, “casualmente y a través del exalcalde de Santa Úrsula Fernando Luis, una fotocopia del expediente de la construcción del puente de hormigón armado sobre el Barranco Hondo, en la carretera de segundo orden de Santa Cruz de Tenerife a La Orotava (1906-1911), existente en los archivos de la Consejería de Obras Públicas del Gobierno canario, que procedía de la antigua Dirección Provincial de Carreteras”. Aquel expediente reactivó en el autor el “deseo latente de profundizar en ese tema de estudio para plasmarlo en un posible libro que tuviera varias fuentes, aparte de la tradición oral: las crónicas encontradas en varios periódicos de la época, algunas actas rebuscadas en los archivos del Ayuntamiento de La Victoria, datos que me facilitaron en el de Santa Úrsula y el referido expediente”.
El puente en la actualidad. Foto: Carsten W. Lauritsen.
Así que, más de un siglo después, exactamente tras 117 años desde su inauguración, el Puente de Alfonso XIII, más conocido como "puente de hierro" todavía hoy los ingenieros siguen admirando su resistencia. Los pilares continúan firmes. El arco sigue en pie. Como si el tiempo hubiera decidido respetarlo.
Pedro R. Castro Simancas, 17.04.2026.
Festividad de San Ustazades,
entre otros santos mártires de Persia.
Fuentes:
AGUILAR CIVERA, Inmaculada (2022): "José Eugenio Rivera. Crónicas de viajes: la mirada del ingeniero" en TST Transportes, Servicios y telecomunicaciones, nº. 49, pp. 18-52 (Ejemplar dedicado a: Los Viajes de Directores y Técnicos), Universidad de Valladolid, 2022.
FERNÁNDEZ GARCÍA, Alfonso (2005): Historia de un puente, Editorial Arts&Press, Madrid, 2005.
Anuncio publicado en la 'Gaceta de Madrid': adjudicación de la obra del puente viaducto de hormigón armado sobre el Barranco Hondo, en la carretera de Santa Cruz de Tenerife á la Orotava (Canarias).
Un rey, una niña y un puente, reportaje de Raúl Sánchez Quiles en El Día, Santa Cruz de Tenerife, 30 de junio de 2022.
La primera obra de hormigón armado en Canarias cumple 120 años, reportaje de Agustín González, en Diario de Avisos, Santa Cruz de Tenerife, 12 de abril de 2026.


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