San Agustín de Hipona: vida de un santo beréber nacido en Thagaste (Numidia).
Agustinus (354-430) nació en la región de Numidia, en el norte de África y fue obispo de Hipona (hoy en Argelia) y está considerado Doctor de la Iglesia Católica. El santoral celebra su fiesta el 28 de agosto. En Tenerife, es copatrono de la Villa de Arafo.
En efecto, el 13 de noviembre del año 354 nace el teólogo más importante de la iglesia católica, Aurelius Augustinus, (en español, Aurelio Agustín, pero más conocido como San Agustín), en la localidad de Thagaste (actual Souk Ahras, en Argelia), en la Numidia, antiguo país beréber que coincide con el este de la actual Argelia, muy cerca de la frontera con Túnez, pero que en aquel momento estaba bajo el dominio del Imperio Romano.
En ese momento del nacimiento de Agustín en África, el Imperio Romano estaba gobernado por el emperador Constancio II (Flavius Julius Constantius), que era hijo del famoso emperador Constantino I el Grande, de la Dinastía Constantiniana (324-363), considerado el primer emperador cristiano, pues se bautizó en su lecho de muerte. En el año 330 trasladó la capital imperial de Roma a Bizancio, renombrada como Constantinopla en su honor (en la actualidad, Estambul).
Tras la conquista vándala (hacia el 429 D.C.), la civilización romana decayó rápidamente en Numidia, y en general, en todo el norte de África, y los elementos autóctonos bereberes resurgieron, sobreviviendo en algunos lugares incluso a la conquista árabe en el siglo VIII y persistiendo hasta la época moderna, por lo que la cultura, y en parte el idioma, de origen amazigh sobrevive todavía hoy en todo el norte de África, desde Túnez hasta Marruecos.
La penetración romana en el Norte de Africa, en efecto, introdujo el cristianismo en la región, dando importantes figuras a la religión católica, como San Cipriano, pero sobre todo uno de sus filósofos más notables e influyentes de toda la humanidad, y uno de los cuatro padres mas importantes de la Iglesia latina: el numidio San Agustín nacido en “Tegueste” o Thagaste, en la actual Souk Aras en el este de Argelia, lindando con Túnez.
LA ORDEN DE LOS AGUSTINOS EN TENERIFE Y SU DERIVADA EN ARAFO.- Varias órdenes regulares ven en San Agustín su fundador, tales como los canónigos de San Agustín, que se diferencian en su hábito de los franciscanos por el cinturón de cuero. A esto se debe el que se represente también a Agustín como un monje agustino, con el hábito negro y el cinturón de cuero.
La Orden de los Agustinos ha tenido una presencia histórica significativa en Tenerife desde la conquista, destacando su convento del Espíritu Santo en San Cristóbal de la Laguna (siglos XVI-XIX), que fue un centro cultural y educativo clave (el actual centro IES Cabrera Pinto, en la calle de San Agustín, nº 40).
La zona de Arafo, en el Valle de Güímar, no fue ajena a este hecho de la presencia de los Agustinos en Tenerife, y en 1503 el Adelantado Alonso Fernández de Lugo cedió una importante data de tierra y aguas a Gonzalo de Mejías en la parte alta de Arafo, que a su vez la traspasó seis años después al citado convento agustino del Espíritu Santo, con sede en La Laguna. A partir de entonces, este cenobio se convirtió en el principal propietario del lugar de Arafo y en consecuencia, se comenzaron a canalizar las numerosas fuentes de agua que corrían por los barrancos de Añavingo y de Arafo o de Binchelche.
Además, en el paraje conocido como “Lo de Ramos”, en la parte alta de Arafo, levantaron los monjes agustinos una alquería o casa de labor, con su oratorio, bodega, vivienda, estanque y hornos. También cuidaban animales y plantaron árboles frutales. No obstante, esa bonanza se vio alterada en 1705 al producirse un catastrófico y terrible incidente: la erupción del volcán de Las Arenas o volcán de Arafo, situado en la caldera de Pedro Gil.
La advocación por el obispo de Hipona será introducida en el pueblo de Arafo por los monjes del mencionado convento del Espíritu Santo a principios del siglo XVI. Sin embargo, un extraño y bello suceso, acaecido en 1751 y que es conocido como el “milagro” de San Agustín, va a consolidar definitivamente en Arafo la veneración hacia este Santo africano.
Ante la imposibilidad humana de los vecinos de Arafo de lograr el agua de los nacientes sepultados por la colada volcánica, intentando sin éxito el desescombramiento del naciente sepultado por el volcán, propusieron a Pedro de Castro, capellán de la ermita de San Juan Degollado, llevar una imagen de San Agustín hasta el fondo del barranco de Añavingo. Tras hacerle un novenario se sacó en procesión el 21 de septiembre de 1751, entre plegarias y oraciones, en un día caluroso y despejado, dejando la imagen del santo en la angostura, con su luz encendida aprovechando el abrigo de una pequeña cueva.
Cuentan las crónicas que a las pocas horas comenzaron a formarse espesos nubarrones y esa misma noche cayó un gran temporal. A la mañana siguiente, el impulsor de la rogativa Juan Hernández Santiago, preocupado por la imagen de San Agustín, acudió a comprobar su estado y cual fue su asombro cuando vio no sólo que se encontraba perfectamente, con su luz encendida, sino que también el agua perdida del barranco de Añavingo manaba de nuevo, en el lugar conocido como “Saltadero de los Maestrantes”. Este episodio fue acogido en el pueblo como un milagro, y llenos de fervor acudieron a buscar al santo africano, que fue devuelto a la ermita con toda veneración el 9 de octubre de 1751.
Debido a la resonancia del suceso entre la colectividad local, se decidió luego excavar un nicho y dejar una pequeña efigie del Obispo de Hipona, que se ha bajado en sucesivas ocasiones hasta la iglesia parroquial, como por ejemplo en 1871, como acción de gracias tras haber superado una epidemia de viruela que afectó a Arafo o también a comienzos del pasado siglo. A las primeras celebraciones acudían los pastores con sus lanzas y varias personas hacían sonar los bucios, entre las vivas de los concurrentes.
Por ello, Arafo tiene la tradición cuatrienal de la Bajada de San Agustín de Las Madres, donde miles de vecinos y visitantes, conmemoran un acto de agradecimiento del pueblo arafero que se desarrolló por primera vez en 1976. Esta celebración, en efecto, conmemora el milagro que se le atribuye al popularmente denominado San Agustinito acontecido en la noche del citado 21 de septiembre de 1751, consistente en desbloquear, tras los infructuosos intentos de los vecinos, el obstruido cauce del barranco de Añavingo, haciendo que volvieran a brotar las aguas del naciente del Saltadero de los Maestrantes, que abastecía a la población, cinco o seis años después y tras una gran sequía.
Esa rogativa de los araferos celebrada el 9 de octubre de 1751, puede considerarse, pues, como la primera romería de San Agustín. La tradición de ir al barranco de Añavingo en honor al prodigio todavía perdura y cada cuatro años se acude a un pequeño nicho el que se venera una imagen del santo para bajarla en procesión a la iglesia parroquial.
Aparte de la Romería anual de San Agustín que se celebra en la villa de Arafo el sábado anterior al último domingo de agosto, con carretas, parrandas y grupos folclóricos, también se celebra la citada Bajada de San Agustín de las Madres que se realiza cada 4 años desde el barranco de Añavingo hasta la iglesia de San Juan Degollado, en un acto de fe que recuerda el mencionado milagro de la recuperación del agua en el siglo XVII.
Hoy, interesa destacar que el Papa León XIV, es el primer pontífice de la Iglesia Católica, perteneciente a la Orden de San Agustín, que continúa la misión de los agustinos y su labor en la educación, la atención a los más necesitados y las misiones alrededor del mundo, y será, además, el primer Papa en visitar las islas Canarias, según se ha previsto para el mes de junio de 2026.
ALGUNOS DATOS DE LA VIDA DE SAN AGUSTÍN.- Hijo de padre pagano y de madre cristiana, nació en un valle rodeado de montañas en la región de la Numidia, como decimos, cerca de la frontera con Túnez, en la moderna Argelia. Su nombre completo, en efecto, era Aurelio Agustín. Su padre, Patricio, era empleado oficial del municipio de su ciudad natal, Taghaste. Su madre fue Santa Mónica. Los padres, conscientes de las extraordinarias dotes intelectuales de su hijo Agustín, le proporcionaron todos los estudios entonces posibles.
Estudió las primeras letras en Thagaste, de los 6 a los 13 años, la Gramática en Madaura, y tras un año de paro estudiantil por falta de recursos económicos, cursó Retórica en Cartago (años 371-374). Se estrenó como «gramaticus» en la escuela de Tagaste en el curso 374-375, y entre sus alumnos del primer año está Alipio, que será su gran amigo y compañero de toda la vida. Durante seis años regenta una escuela de Retórica en Cartago. El mundo estudiantil está revuelto. El mismo Agustín anda muy inquieto y se debate en mil angustias.
En lo personal, llegó a profesar el maniqueísmo y a cuestionar las Santas Escrituras. Por esa razón, durante aquellos años de juventud se hizo seguidor esta corriente religiosa o filosófica que defiende que todo lo material es fundamentalmente malo, mientras que el espíritu y la luz son buenos.
Conocemos muchos detalles de la vida de San Agustín porque él mismo los explica en su obra Confesiones, una obra fundamental de la teología cristiana, que también se considera la primera autobiografía escrita en occidente. Estas memorias trazan el viaje espiritual e intelectual que siguió Agustín de Hipona, desde su juventud rebelde hasta su conversión y su búsqueda de la verdad. Incluso, de joven mantuvo un vínculo afectivo con una mujer con la que tuvo un hijo, Adeodato, quien murió muy joven.
En primera persona, el libro de las Confesiones nos habla de su adicción a los espectáculos mundanos, su adhesión y posterior rechazo del maniqueísmo y de cómo empezó su búsqueda de la verdad más allá de la filosofía pagana. También podemos conocer la influencia que tuvieron figuras clave como su madre, Santa Mónica, y el obispo Ambrosio de Milán.
En el año 383 abre una nueva escuela de Retórica en la Capital del Imperio, en Roma, pero sin demasiada fortuna. Allí, en Roma surge la gran oportunidad: se presenta a un concurso público para cubrir la cátedra de Retórica de la Casa Imperial de Milán y obtiene el primer puesto. Se traslada a Milán en el año 384. Ha llegado al máximo a que podía aspirar como profesional de la enseñanza, pero en su interior está atormentado y sus inquietudes personales no le dan tregua.
El feliz encuentro con el citado obispo Ambrosio, el no menos feliz reencuentro con su madre Mónica –venida desde África en el 385–, su propia maduración interior como persona madura, de la mano de los neoplatónicos y de las doctrinas de San Pablo, dan un vuelco total a su vida y un nuevo rumbo a su aventura humana: se convierte al cristianismo. Y como consecuencia de su nueva vida, renuncia a la cátedra y abandona su carrera profesional en el verano del año 386. Fue así como en ese año, a los 32 años, que se convirtió a la fe católica. Decidido a ser cristiano de forma radical, es bautizado por su amigo San Ambrosio la noche del 24 de abril del año 387.
Vuelve de manera definitiva al norte de África y funda la vida religiosa agustiniana. Al llegar a Thagaste vendió todos sus bienes y el producto de la venta lo repartió entre los pobres. En el monasterio que instauró, desarrolló todas sus ideas relacionadas con la austeridad, experiencia que luego le serviría para escribir sus Reglas, que fueron inspiración para otros monjes a lo largo de la historia.
Es ordenado sacerdote cuando tenía 37 años, y a los 41 es consagrado Obispo de Hipona, muriendo a los 76 años, el día 28 de agosto del año 430. En la misma ciudad donde fue ordenado sacerdote estuvo de Obispo toda su vida, en la actual Annaba de Argelia, entonces llamada Hipona, y desde la que irradió su doctrina y enseñanzas en defensa de la fe católica. Inicialmente fue enterrado en Hipona, pero en la actualidad sus restos descansan en la ciudad italiana de Pavia.
En efecto, Agustín muere, en efecto, en Hipona en el 430, después de haber escrito la Ciudad de Dios durante el asedio de Hipona por los vándalos, en el comienzo de la decadencia del Imperio Romano. Su obra más conocida, es su citado libro Confesiones, en el que narra su vida hasta la muerte de su madre Mónica en el 387, en Ostia (Italia) en el camino de regreso hacia África. Sus obras han tenido una gran influencia en el pensamiento occidental y le valieron el título de Doctor de la Iglesia.
THAGASTE, EL ORIGEN BEREBER DE SAN AGUSTÍN.- El nombre de Thagaste derivaría del bereber "Thagoust", pues en aquel momento del nacimiento de San Agustín, este poblado pertenecía a la región de la Numidia poblada mayoritariamente por bereberes sometidos a Roma.
La actual Souk Ahras, cuyo nombre en árabe es سوق أهراس, es la capital de la provincia del mismo nombre, en la actual Argelia. Está construida sobre la antigua ciudad numidia de Thagaste, uno de los centros de la cultura bereber en el norte de África, en los siglos III-IV después de Cristo.
Su nombre actual árabe cuenta con dos posibles explicaciones. Según la primera, viene del árabe “souk” (mercado) y de la palabra chaoui “ahra” (león), en referencia a los muchos felinos (leones y leopardos) que había en los bosques cercanos a la ciudad hasta su extinción definitiva en 1930.
La segunda teoría dice que el nombre procede de la expresión árabe Souk El-Ras, que significa “mercado de cabezas”, debido a que en el pasado la ciudad tenía un gran comercio de cabezas disecadas de animales salvajes como leones, osos, elefantes y guepardos. Algunas pinturas en las rocas y mosaicos antiguos dan fe de la gran actividad que suponía la caza en la región.
El nombre antiguo, Thagaste, procede de la expresión bereber “Thagoust”, que significa “bolsa” o valle, debido a que la ciudad se encuentra al pie de una montaña rodeada por tres picos, dando la apariencia de que una gran bolsa o valle contiene la ciudad. De ahí que, cuando la lengua arábiga se impuso en la región, también se denominase a la ciudad “Soukara”. Según Al-Masudi, la ciudad también recibió el nombre de Palacio del Africano en algunos momentos.
La ciudad númida de Thagaste, sobre cuyas ruinas se construyó, pues, la actual Souk Ahras, estaba situada en las tierras altas del noreste de Numidia (hoy en Argelia). Muy pronto llegó a ser municipio romano. Estaba situada a unas sesenta millas de Hippo Regius, la actual Annaba, y a 150 millas de Cartago, en la costa de Túnez actual.
La ciudad de Thagaste ya aparece mencionada en los escritos del romano Plinio el Viejo. Como municipio no fue establecido por inmigrantes procedentes de la península itálica, sino que estaba poblado completamente por bereberes romanizados.
La ciudad está situada en un valle rodeado por montañas con grandes bosques, como Beni Salah o Ouled Moumen. Por ella pasa el principal río del Magreb, el Medjerda. En él hay tres grandes presas que almacenan gran cantidad de agua tanto para consumo humano como para el regadío.
En la actualidad, se puede decir que la ciudad de Souk Ahras es típicamente bereber. De hecho, los fundadores de Thagaste fueron los Papiria (de los que procede el nombre Babiria-Bereber). Estas tribus bereberes que fundaron la ciudad (los mousoulami, los kirina, los hnanchas y los hrakta) vivían en tiendas y eran nómadas hasta que fueron poco a poco estableciendo sus ciudades, sobre todo a partir de la dominación de Roma. Actualmente Souk Ahras cuenta con casi 160.000 habitantes.
En tiempos de Agustín de Hipona (354-430), esta ciudad era un municipio menor dentro del Imperio Romano. Estaba situada en el principal camino imperial este-oeste que unía Cartago con Cirta Constantina, que seguía paralelo al curso del citado río Medjerda. Todavía existen muchas inscripciones en piedra en idioma libio y neopúnico. El valle del Medjerda permanece frondoso y fértil durante el año.
Uno de los atractivos turísticos de la ciudad es un viejo olivo situado detrás de una escuela en lo alto de una colina, en el centro de Souk Ahras. En este lugar, las estrechas calles del centro terminan en un extenso patio lleno de antiguas inscripciones y piedras labradas, con una escalera que lleva directamente al viejo olivo. Según la tradición, en este olivo solía Agustín de niño sentarse para meditar. Los propios argelinos veneran hoy la figura de San Agustín y tienen preparado material informativo sobre el santo en el Magreb, y cuidan del olivo y lo presentan a los turistas en un intento de memoria e interpretación.
Aún hoy el escudo de la ciudad lleva una leyenda en latín Labuntur anni illa viret, ("pasarán los años y mantendrá el vigor"), y los símbolos episcopales católicos, así como el llamado olivo de san Agustín, como decimos. Algo que parece extraño en un país con autoridades islámicas y que en su historia ha vivido no pocos episodios de martirio cruento de cristianos.
¿PERO EXISTE ALGUNA RELACIÓN ENTRE THAGASTE Y TEGUESTE?.- Actualmente, los filólogos e investigadores de las islas Canarias han relacionado el topónimo Thagaste con Tegueste. Este último derivaría de la palabra beréber *tegăsət, que significa (tierra) "húmeda". Tegueste como topónimo, por tanto, no es exclusivo de la isla de Tenerife, pues si tenemos en cuenta su origen amazigh, no nos debe extrañar que existan otros lugares con dicho topónimo o similar lectura, ya que no olvidemos que el vocablo actual no deja de ser una transcripción castellana de una voz bereber.
La conexión etimológica, pues, entre Thagaste (Numidia, actual Argelia) y los topónimos canarios como Tegueste, Tagaste, Igueste y Teguisse se fundamentaría en la raíz léxica común del protoamazigh (proto-bereber) vinculada a la protección y el resguardo. Esta conexión ha sido estudiada por Carles Múrcia Sànchez del Institut del Pròxim Orient Antic de la Universitat de Barcelona.
El topónimo “Tegueste”, en efecto, tiene una amplia distribución en la geografía bereber del Norte de África y por extensión al archipiélago canario. Su presencia está constatada desde el cercano Marruecos [Tagaste (actual Tarrast), Tigueust y Tiguest], Argelia [Thagaste (actual Souk Aras)] hasta Libia (con la forma Tegueste).
En el archipiélago canario aparece con distintas formas, expresadas por distintos autores, en muchos casos desde una perspectiva de similitud formal, pero siempre con ciertos matices que cuestionan su validez para la lingüística. Aun así hemos querido recogerlas ya que de una u otra forma se han relacionado con el Tegueste de la isla de Tenerife. Así encontramos, en la isla de Tenerife [Tegueste y Teguesite (Fañabé)], en Gran Canaria [Tagaste (Tejeda) y Tegueste (Gáldar)], en Lanzarote [Tajaste (Tinajo)], en Fuerteventura [Tegueseide (Tuineje)] y en El Hierro con la forma Tajaste (Isora).
Comparativa de Topónimos.
Si relacionamos los topónimos con su contexto etimológico vemos la siguiente comparativa:
Thagaste / Tagaste, Numidia (Argelia): "La protegida" o "Lugar de resguardo". Ciudad natal de San Agustín.
Tegueste, Tenerife (islas Canarias): Variante canaria que conserva la estructura circunfija de protección.
Tagaste, Fuerteventura (islas Canarias): Equivalente directo al nombre numidio.
Igueste, Tenerife (islas Canarias): Posible variante con aféresis o vocalismo distinto, manteniendo la raíz de resguardo.
Teguisse / Teguise, Lanzarote (islas Canarias): Relacionado con la misma base léxica de "casa" o "lugar habitado/protegido".
La presencia de estos nombres en las islas Canarias es, pues, una prueba de la dispersión de la cultura y lengua líbico-bereber desde el norte de África (Numidia y Mauritania) hacia el archipiélago canario tras el cambio de era (hacia la fecha del nacimiento de Cristo), y que se mantendrá hasta finales del siglo XV, con su conquista por los europeos. Estas coincidencias no son fortuitas, sino que responden a un sustrato lingüístico paleoamazigh común que definía asentamientos seguros o fortificados, según Carles Múrcia.
Según Carles Murcia, en las islas Canarias, Tegueste en Tenerife, que es el más famoso, tiene dos áreas geográficas distintas: una zona montañosa oriental, que corresponde a las estribaciones del extremo noroccidental de Punta de Anaga; y una zona centro-occidental bastante llana, que corresponde a los valles de Tegueste y El Socorro. El Cabezo de las Torviscas es el punto más alto de Tegueste, a 950 metros sobre el nivel del mar. Tegueste está atravesado por varios barrancos, siendo los principales la Goleta, Agua de Dios y el Rodeo.
Tegueste, en Gran Canaria, en Gáldar, cerca de la Hoya de Pineda, es ahora una pequeña aldea situada en las proximidades de un asentamiento troglodita aborigen en las laderas meridionales del Coronado, donde las cuevas fueron explotadas en el pasado y utilizadas con fines residenciales y agrícolas. Una variante de Tagaste aparece en dos microtopónimos del municipio vecino de Tejeda: Umbría de Tagaste («zona sombreada», porque está en la ladera norte o barranco) y Hoya («depresión, pozo») de Tagaste, situada a una altitud de 750 metros.
Para el citado filólogo de la Universidad de Barcelona, Carles Múrcia, el topónimo canario Tegueste estaría, pues, emparentado morfológicamente con el topónimo numídico Thagaste. El análisis paleoamazigh de este sustantivo conduce a *ta-gast-e, traducido como ‘pendiente, cuesta abajo’.
Por su parte, en Lanzarote el topónimo Teguisse, que hacía referencia a un asentamiento prehispánico situado en la ladera occidental del volcán Guanapay, reflejaría *te-gesse-e. Por lo tanto, podría afirmarse tentativamente que el carácter amazigh de esta parte de Lanzarote indica un asentamiento posterior a los de Tenerife y Gran Canaria. Sin embargo, es necesario un estudio sistemático de la toponimia y otras evidencias lingüísticas para poder llegar a conclusiones sólidas.
Tanto Tegueste como Igueste están bien documentadas en textos castellanos de Tenerife y Gran Canaria desde los siglos XV y XVI, respectivamente, y la conservación del grupo consonántico st podría indicar un antiguo asentamiento de comunidades de habla amazigh en las islas Canarias, sobre el cual actualmente se sabe poco con certeza.
Para Carles Múrcia, desde el punto de vista semántico, todos los lugares llamados Thagaste, Tegueste, Tagaste, Teguisse e Igueste coinciden en la designación de laderas, ya sean asentamientos humanos o espacios despoblados atravesados por barrancos o quebradas.
Según el Diccionario de Guanchismos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en dos topónimos de Gran Canaria aparece el término Tagaste, señalando dos accidentes de una de las zonas más escabrosas de toda la Cuenca de Tejeda, en la vertiente sur del Barranco de Tejeda y cercano a la Presa del Parradillo, municipio de Tejeda: Hoya de Tagaste y Umbría de Tagaste (La toponimia de Gran Canaria, 1997).
Quien conozca la biografía de San Agustín no podrá por menos de poner este topónimo grancanario en relación, igualmente con el lugar en que nació el Obispo de Hipona.
Dice el cronista Abreu Galindo: En Cabo de Aguer [actual Agadir de Marruecos] están unas huertas que llaman las huertas de Telde, no muchas leguas de la ciudad de Tegaste, donde estuvo enterrado el cuerpo de San Agustín; en la cual huerta está una casa pequeña con una puerta chica entre unas tapias... Y dentro de esta casa, en la pared, está el sepulcro de San Agustín, en la pared frontera como se entra por la puerta, con una losa negra encima... Esta ciudad de Tegaste está tres leguas del mar y cercana a Fuerteventura y junto al monte Atlas, en la faldas dél, por donde descienden muchos ríos y arroyos.
Parece como si Abreu hubiera visto con sus propios ojos la tumba de San Agustín por la descripción tan minuciosa que hace de su ubicación, pero está totalmente equivocado de lugar, pues situaba esta tumba en un lugar del actual Marruecos, cuando San Agustín había nacido en el este de la actual Argelia. Sin duda lo confunde con otro agustino, un monje llegado de Canarias que predicó por aquellas tierras y del que hablaremos en otra ocasión.
También Álvarez Rixo se hizo eco de esta cita de Abreu Galindo, rectificando en el buen sentido la ubicación del lugar del nacimiento del santo, a partir de su propio testimonio en Confesiones. Dice Álvarez Rixo: "San Agustín era de un pueblo del África, junto a Cartago, cuyo nombre era Thagaste".
El austriaco Wölfel cita el Tagaste de Gran Canaria a partir de Chil y de Millares y otro Tagaste de Fuerteventura citado por Álvarez Rixo, hoy desconocido, dentro de un apartado de voces que tienen la base léxica GS, y entre otros los Tegueste e Igueste de Tenerife, para los que ofrece como paralelo bereber la voz tagzut/tiguza 'terreno llano formado de aluvión'.
En conclusión, realizado un pequeño recorrido por la geografía canaria y norteafricana podemos afirmar que el topónimo Tegueste y sus distintas variantes (Tagaste, Tajaste, Teguesite, Tegueseide, Tigueust, Tiguest, Igueste), que comparten la misma raíz amazigh GST, tiene también un amplio desarrollo en el área norteafricana (Marruecos, Argelia, Túnez, incluso en Libia), por lo que parece que existen unas claras relaciones semánticas y morfológicas entre los citados topónimos canarios y norteafricanos, lo que hace muy interesante la relación casual entre el lugar de nacimiento de San Agustín y la denominación de algunas poblaciones situadas en las islas Canarias, con claro origen bereber en su nomenclatura actual, especialmente con el topónimo de Tegueste en la isla de Tenerife.
Fuentes:
DUCHET-SUCHAUX, Gastón y PASTOUREAU, Michel (1994): Guía iconográfica de los Biblia y los santos, (traducción de César Vidal), Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1996.
FERNÁNDEZ, Tomás y TAMARO, Elena (2004): "Biografía de San Agustín", en Biografías y Vidas, Sant Cugat del Vallès, Barcelona (en línea), 2004.
MURCIA, Carles (2025): "La etimología de los topónimos Thagaste (Numidia) y Tegueste, Tagaste, Igueste, Teguisse (Islas Canarias): un rastreo del protoamazigh al paleoamazigh" en Paleohispánica. Revista sobre lenguas y culturas de la Hispania Antigua, nº 25, pp. 461-486, 2025.
RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, Tomás (2017): "Cosas del Barranco 4: El topónimo Tegueste. Posibles significados y su distribución geográfica", en InfoTegueste (en línea), 23 de julio de 2017.
VIVES, Judith (2025): "El joven rebelde que se convirtió en santo: la historia de Agustín de Hipona" en Historia National Geographic, 10 de noviembre de 2025, (en línea).
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