Centenario de su fallecimiento: Esmeralda Cervantes y sus recuerdos en Tenerife.

Este año 2026 se conmemora el centenario del fallecimiento de la artista catalana afincada en Tenerife, Esmeralda Cervantes que falleció en Santa Cruz de Tenerife, 12 de abril de 1926. Pues bien, dentro de la difusión cultural y el gusto por determinados géneros musicales durante el último tercio del siglo XIX, las islas capitalinas del archipiélago canario eran una zona de paso entre Europa y América, por lo que grandes compañías, actores y músicos de diversa procedencia y ámbito actuaron en sus principales teatros y salones, entre los cuales desembarcaría en Canarias en el año 1880 la arpista Clotilde Cerda i Bosch, la conocida artísticamente como Esmeralda Cervantes. Más tarde residió durante largas temporadas entre Tenerife y en el continente americano, época de su vida en la que realizaría giras triunfales de conciertos e intentos de perpetuar su arte a través de la docencia.

Esmeralda Cervantes (1861-1926).

Esmeralda Cervantes, era el nombre artístico de Clotilde Cerdá i Bosch (Barcelona, 28 de febrero de 1861-Santa Cruz de Tenerife, 12 de abril de 1926), que fue, en efecto, una arpista y escritora catalana de fama internacional, entre el final del siglo XIX y primer tercio del siglo XX, que eligió Santa Cruz de Tenerife como lugar de retiro y descanso definitivo, tras una vida de viajes y conciertos por Europa y América. En Tenerife encontró un lugar estable, colaboró activamente con la vida cultural y benéfica tinerfeña y creó profundos vínculos con sus gentes, hasta el punto de querer que su última morada fuera en esta isla.

Visitó por primera vez el Archipiélago Canario en el año 1880 llegando a Tenerife el 13 de julio y el 1 de agosto a Las Palmas. Unos años después de aquella primera visita, en Santa Cruz de Tenerife residiría durante largos periodos y más tarde aquí pasó sus últimos veinticinco años de vida. Impartió clases de música y apoyó asociaciones y proyectos solidarios, lo que hizo que fuese recordada no solo como una virtuosa del arpa, sino también como una mujer comprometida con la educación y el progreso social.

Retrato de Esmeralda Cervantes.

José Batllori y Lorenzo en 1904 escribía sobre ella lo siguiente: ...Cuando la arpista eminente, mi buena amiga, en su tranquilo retiro de Canarias donde vive dedicada á sus amores de esposa y de madre, tome ese instrumento maravilloso con que subyugó á las gentes y haga sonar sus cuerdas dormidas, el dulce sonido de las notas que caerán desgranadas y se esparcirán á su alrededor con divinas harmoníos (sic), evocará en su memoria queridos recuerdos de otros días. Más ninguno le será tan grato como el de su caridad, que tanto consuelo y alegría esparció por la tierra (Diario de Las Palmas 12-07-1904).

Sus restos mortales descansan desde 1926, junto a los de su esposo, en un elegante mausoleo de mármol situado en una de las zonas centrales y más antiguas del Cementerio de Santa Lastenia, junto a otras sepulturas históricas de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

ARTISTA NIÑA PRODIGIO.- Clotilde Cerdà, hija de la pintora Clotilde Bosch y del urbanista Ildefons Cerdà, fue rebautizada con el nombre artístico de Esmeralda Cervantes, seguramente por iniciativa de la reina Isabel II y de Víctor Hugo. Encarna a la perfección la idea de niña prodigio del arpa, sin embargo, el verdadero interés de su figura no radica sólo en esta excelencia artística, sino en su activismo feminista, político y social. 

Al cumplir los 14 años, iniciaría sus giras de conciertos por América, continente que visitaría seis veces, y siempre haciendo escala en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Actuaría en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Cuba y México, así como en la Exposición Internacional de Filadelfia de 1876, y en el Madison Square Garden de Nueva York, donde reunió a más de diez mil personas.

Para comprender la verdadera relevancia de esta mujer en su tiempo hay que atender a su activismo a nivel internacional en contra de la explotación de la vulnerabilidad y en su capacidad de mediación entre ambientes y personalidades muy diversas. Cerdà actúa a lo largo de su vida desde un firme compromiso con la emancipación de las mujeres y la redefinición de los roles de género, el pacifismo, el antiesclavismo, el anticolonialismo, el cuidado de los niños o la mejora de las condiciones de trabajo de las obreras en las industrias. 

Fue considerada en su época, desde luego, una de las mejores arpistas del mundo, por lo cual recibió incontables títulos y honores de mano de las más altas instituciones políticas y artísticas del momento en diversos continentes. En parte gracias al crédito que consiguió su genio musical y su personalidad magnética, pudo poner en marcha ediciones de revistas internacionales (L’Etoile Polaire/La Estrella Polar y El Ángel del Hogar) y, en especial, llevar a cabo una actividad filantrópica intensísima: fue promotora y fundadora de instituciones a ambos lados del Atlántico como la Acadèmia de Ciències, Arts i Oficis per la Dona en el número 10 de la Rambla (Barcelona) o los Asilos Internacionales de Lactancia en Belém de Parà (Brasil); apadrinó decenas de asociaciones culturales, gremiales y políticas y ofreció innumerables conciertos a beneficio de obras sociales, a la vez que realizaba alrededor del mundo tareas de diplomacia y de representación de España, Turquía y de otros países.

Portada de La Ilustración Española y Americana
dedicada a Esmeralda Cervantes

Reproducimos a continuación un artículo sobre su vida escrito por de J. Martí y Puig y publicado en Barcelona en 1883 en el periódico La Ilustración de la Mujer:

“La historia de esta preciosa niña, que ha recogido por todas partes aplausos, distinciones y simpatías no tributados hasta la fecha a ningún otro artista, da lugar a la siguiente pregunta: ¿Es suficiente la perfección en el arte musical para explicar la aureola de gloria que la rodea o han contribuido para su esplendor otros méritos de más notable valía?

Esmeralda Cervantes como artista ha llegado indudablemente a ocupar uno de esos puntos culminantes reservados a los genios; del arpa pulsada por sus tiernas manos se desprenden torrentes de armonía que despiertan y fortifican los más nobles sentimientos de nuestro espíritu; así parece que de las cuerdas de su arpa quedan suspendidos nuestros corazones, avasallados por el poder irresistible de la música. Pero esto no sería bastante; la sola admiración que produce un artista no puede ser causa de la estimación y de los honores que todas las razas humanas y todas las clases sociales han concedido a la joven Esmeralda; para todo esto ha sido preciso que su talento de artista fuese la más insignificante, la más vulgar, digámoslo así, de sus perfecciones morales.

Esmeralda Cervantes no ha utilizado su genio musical para reunir montones de oro que fueran el premio material de su trabajo; ella se ha aprovechado de los regalos y de las ovaciones para repartir el bien a manos llenas; un título más honorífico es el de Ángel de la Caridad que le han concedido todos los pueblos por donde ha cruzado.

He aquí por qué nuestra artista ha conseguido lauros que en vano han solicitado los que con mayor o menor fortuna han cultivado las artes; sus continuas y espléndidas obras de caridad, su virtud y su talento la han hecho aparecer como rodeada de una aureola angelical y como a un ángel se la ha tratado en todas partes.

Sus primeros años.

Clotilde Cerdá nació en Barcelona en el año 1862. Fueron sus padres D. Ildefonso Cerdá, ilustre ingeniero a quien debe Barcelona su hermoso ensanche, y D.ª Clotilde Bosch, en cuya familia se cuentan muchos hombres eminentes en la Ciencia, en la Banca y en la Política.

La educación de Clotilde, encargada a los profesores más distinguidos, principió en París y terminó en Viena. A los cuatro años de edad un frenólogo profetizó que la hermosa niña ocuparía un puesto muy elevado en el mundo del arte si se cultivaba debidamente su natural disposición a la música.

Primeras actuaciones en Europa.

La primera vez que tocó en público fue el año 1873 durante la exposición de Viena. La comisión española cuyas instancias se debía celebrar en la iglesia de S. Miguel una misa de réquiem para bien del alma de nuestro inmortal Cervantes, la invitó a que tomara parte en aquella solemnidad religiosa y patriótica a la vez. De tal manera la encantadora Clotilde reveló en aquel acto su talento fenomenal, apenas concebible en una niña de 11 años, que al bajar del coro tuvo la satisfacción de escuchar entre las alabanzas y los plácemes del conmovido auditorio unas palabras de un joven príncipe que venían a ser la ratificación de aquella profecía hecha a su madre siete años atrás. Este príncipe (hoy S.M. D. Alfonso XII), que había asistido a la oración fúnebre sentado en uno de los últimos bancos del templo junto con su sabio mentor el Conde de Morphi, le estrechó la mano y le dijo: Niña, será V. un genio.

Influencia de la Reina de España Isabel II.

La reina D.ª Isabel II y el eminente escritor francés Mr. Víctor Hugo pusieron nombre artístico a la hermosa niña: por la reina se llama Cervantes para que una gloria española de la edad presente fuera unida a una gloria española de la edad pasada; por el poeta se llama Esmeralda en conmemoración del personaje más simpático de una de sus mejores producciones [Nuestra señora de París].

En Mayo de 1874 Esmeralda Cervantes fue llamada a Londres donde dejó oír los acordes de su arpa en el palacio de la Reina y en el del príncipe de Gales, habiendo sido nombrada arpista de las embajadas turcas.

A su regreso a París fueron innumerables las ovaciones de que se vio objeto la niña Esmeralda protegida por S.M. la reina Dª Isabel II y por la noble infanta Dª Isabel; todos los centros musicales y todos los salones de la alta sociedad se disputaban el honor de acogerla en su seno ya solo para admirar aquel portento de precocidad y de maestría, ya para utilizar sus méritos y su fama en multitud de obras de beneficencia.

Regreso a España.

Desde París la niña Esmeralda se trasladó a Barcelona, su ciudad natal, en donde se la recibió con un entusiasmo que rayaba en el delirio. La asociación de la Cruz Roja de esta ciudad la nombró socia de mérito, para lo cual su digno presidente el Excelentísimo Sr. D. Primo Bosch y Labrús le regaló la placa con los emblemas distintivos de dicha asociación. La sociedad coral Eteurpe y la dramática Latorre la nombraron asimismo socia de mérito y la obsequiaron con serenatas y regalos de coronas de oro y plata.

Pasó después a Madrid y bajo la protección de la Sra. Condesa de Montijo, a cuyo recuerdo hemos visto brotar lágrimas de gratitud de los ojos de Esmeralda, obtuvo una serie interminable de triunfos que se traducían en bailes, conciertos, reuniones y banquetes para agasajarla con toda la esplendidez de que la hacían digna sus méritos singulares.

Viaje a Portugal.

Poco tiempo después Esmeralda Cervantes hizo su entrada en Lisboa por las puertas del real palacio y antes de darse a conocer directamente del público, ya contaba con el título de arpista de la Real Cámara de S.M. el rey D. Luis y había recibido valiosos obsequios de S.S. M.M. D. Fernando y su esposa la Condesa de Ella. En Portugal, en el país clásico de la galantería, no le escasearon las mismas entusiastas ovaciones que la acompañaban por todas partes.

Viaje a América del Sur.

Halagada por las infinitas muestras de cariño que había recibido en Europa y provista de cartas de recomendación de diferentes soberanos para S.M. el Emperador del Brasil, se decidió a emprender un viaje al Nuevo Mundo acompañada de su señora madre.

El Brasil fue para Esmeralda Cervantes un verdadero Edén. S.M. el emperador D. Pedro II, como S.M. el rey D. Luis de Portugal, la nombró arpista de su imperial cámara.

Las manifestaciones de agrado con que honraron los brasileños a la simpática Esmeralda cuando pudieron apreciar su talento musical son apenas imaginables.

Trasladose después Esmeralda a la República Oriental del Uruguay y allí después de haber dado innumerables conciertos para obras de beneficencia fue nombrada hija adoptiva de la República por su presidente D. Pedro Varela y su bella esposa doña Antonia le mandó el diploma sobre un rico almohadón en el que estaban bordadas las armas del Estado acompañando la dádiva con un rico aderezo de brillantes, zafiros y perlas, todo cubierto con un magnífico pañuelo de Bruselas. Las sociedades corales la nombraron su presidenta y todo el pueblo en general contribuyó con sus aplausos y sus muestras de cariño al triunfo de la eminente arpista. La sociedad coral llegó a cambiar su nombre por el de su nueva presidenta y muchas de las asociaciones benéficas, artísticas y científicas de la República la nombraron socia de mérito y en su beneficio todas le ofrecieron medallas de oro, alhajas y montañas de flores.

Esmeralda pasó después a Buenos Aires, en donde dio más de doce conciertos para los pobres y en donde excedieron también a toda ponderación los obsequios que se le tributaron. El presidente de Avellaneda y el general Mitre dieron en su honor suntuosos bailes y espléndidas recepciones.

En 1º de Enero de 1876 Esmeralda Cervantes cruzaba el estrecho de Magallanes con dirección al Pacífico y ocho días después llegaba a Valparaíso. No era su intención el permanecer en la República de Chile, en donde no se habían apagado todavía los odios motivados por la reciente guerra con España, más fueron tales las súplicas y las muestras de aprecio del pueblo chileno, que al fin accedió a dejar oír su arpa, pero solamente en conciertos para la beneficencia. Pasó dos meses en el palacio de los Sres. De Ramos, una de las familias más ricas y distinguidas de la ciudad. La hospitalidad que recibió Esmeralda en aquel palacio fue verdaderamente pródiga.

Bien podemos decir que Esmeralda Cervantes fue el primer lazo de unión entre Chile y España, pues en la comida que le dio el Presidente de la República, las bandas militares por primera vez después de la guerra tocaron aires españoles.

Viajando para Lima, a su paso por el Callao el pueblo la recibió con antorchas encendidas y luces de bengala y entre entusiastas y luces de bengala y entre entusiastas aplausos y aclamaciones la condujo en carretera descubierta hasta la estación de ferrocarril.

Deseosa Esmeralda de visitar a Quito embarcose para Guayaquil, mas el capitán del buque se opuso terminantemente a que pasajero alguno saltase en tierra por la fiebre amarilla que entonces había invadido esta última población.

Viaje a Estados Unidos y Cuba.

Los periódicos de los Estados Unidos del Norte se ocuparon de Esmeralda considerándola como dotada de un poder mágico para arrancar del arpa sus divinas armonías, y en sus columnas  bien podemos decir que se agotaron todos los calificativos de alabanza que puede inspirar el entusiasmo, y así se comprende la solicitud que aquella niña fue contratada para el congreso artístico de Filadelfia en donde con motivo de la Exposición Internacional se vieron reunidos los primeros artistas del viejo y del nuevo mundo.

Hallándose los emperadores del Brasil visitando la exposición quisieron organizar y presidir un beneficio para la joven artista, y cuando esta regresó a Nueva York se leía en grandes carteles el siguiente anuncio: Gran fiesta organizada en Gilmore Garden por orden de S.M. el emperador del Brasil para recompensar los méritos y virtudes de Esmeralda Cervantes, arpista de su imperial cámara.

Diez mil personas asistieron al concierto. S.M. la Emperatriz tenía a la niña en su palco y S.M. el emperador la conducía al escenario.

Programa musical en Santa Cruz de Tenerife.

Desde Nueva York Esmeralda Cervantes regresó a La Habana, en donde era llamada con insistencia por nuestros compatriotas que deseaban contribuir con sus aplausos y simpatías a la celebridad de aquella niña feliz.

La situación aflictiva de la isla de Cuba, motivada por los desastres de la guerra separatista, indujo a Esmeralda Cervantes a no atender ni un solo momento a su proyecto particular; tanto en La Habana como en Santiago de Cuba, Manzanillo, Cienfuegos, Villaclara y Cárdenas sus conciertos todos fueron dedicados a un fin benéfico y los regalos que le hicieron en algunas partes representan simplemente espontáneas manifestaciones de gratitud que de ningún modo podía impedir ni rehusar la joven artista.

En todas estas poblaciones de la isla de Cuba su llegada constituía un notable acontecimiento; las principales familias salían a recibirla; comisiones de las diferentes sociedades la obsequiaban con serenatas y banquetes. Tantos agasajos, tantas flores y tanta ovación forman del paso de Esmeralda Cervantes por la isla de Cuba una verdadera carrera triunfal.

A su regreso a La Habana se había iniciado una suscripción encabezada por los generales Jovellar y Martínez Campos y el Excmo. Ayuntamiento para hacerle un valioso obsequio. Entre los regalos figuraba una medalla de oro con brillantes que pesaba 400 doblones, en la cual había la siguiente inscripción: La isla de Cuba a Clotilde Cerdá (Esmeralda Cervantes) en agradecimiento a los filantrópicos sentimientos demostrados a favor de los sostenedores de la integridad nacional de esta isla. Habana. Diciembre de 1877.

Llegada a México.

A principios del siguiente año [1878] embarcose para México, donde la artista continuó su triunfal carrera. A su entrada en la capital de la República recibió la desagradable noticia de que el reo José María Tellez se encontraba en aquellos momentos en capilla.

Esmeralda Cervantes en uno de esos arranques de sublime decisión, propios de las almas grandes, se decidió a correr, acompañada de su madre, al Palacio del Presidente, para pedirle el perdón de aquel desgraciado que vanamente habían procurado algunas personas de valía sin conseguir alterar la firmeza del Presidente Porfirio Díaz.

Retrato de Esmeralda Cervantes. 
Foto: Joaquín Marti.

Cuando Esmeralda salió del palacio, el pueblo la aclamó con grande entusiasmo, y aquel mismo día a las cuatro de la tarde recibía el perdón del reo, escrito de letra y puño del Presidente.

Regreso a Europa.

El día 21 de mayo [de 1878] abandonó Esmeralda el nuevo continente para regresar a Europa y recobrar su quebrantada salud. Después de haber descansado en París durante un año, recibió una invitación para tomar parte en el último concierto que iba a dar en Roma el célebre pianista Franz Liszt. Gustosa accedió al llamamiento y cuando el eminente maestro hubo oído de Esmeralda Cervantes la gran fantasía de Oberón que le había sido dedicada por Parisk Alvars, dijo en presencia de más de tres mil personas: La prima volta che sento l’arpa.

Después fue presentada a S.S. León XIII, el cual le dio su retrato al óleo y junto con él le concede su bendición a la hora de la muerte hasta la tercera generación. 

Con motivo del centenario de Camoens en Lisboa accedió Esmeralda Cervantes a la invitación de la Sociedad Académica para tomar parte en los festejos. El describir los aplausos y las acendradas muestras de cariño que obtuvo nuestra Esmeralda la noche en que se celebró una velada artística dedicada a la memoria de Camoens, sería repetir lo mismo que tantas veces hemos dicho hablando de todas las solemnidades en que aquella tomó parte.

Primera visita a las islas Canarias.

Accediendo al ruego de S.S. M.M. los emperadores de Brasil que deseaban volver a tener a Esmeralda Cervantes en Río de Janeiro, visitó de paso las Islas Canarias, desembarcando en Tenerife en donde se continuó la interminable lista de sus triunfos y ovaciones.

De su reciente permanencia en el Brasil queda como una memoria imperecedera el nombre con que bautizó el puente que hoy une aquel imperio con la República Oriental del Uruguay. Ella, como madrina, puso al citado puente el nombre de Esmeralda Cervantes.

Su mausoleo en el Cementerio de Santa Lastenia 
en Santa Cruz de Tenerife. Foto: Pauwels Ferdi.

Hoy esta señorita privilegiada que ciñe en su frente la doble corona del genio y de la virtud, se encuentra de nuevo entre nosotros, pero mucho tememos que el ángel de la Caridad extienda nuevamente sus alas y emprenda nuevos rumbos, ganando con las celestiales armonías de su arpa y con los generosos impulsos de su corazón más aplausos y más bendiciones de los pueblos.”

SU PRESENCIA Y VIDA EN CANARIAS.- Como ya hemos comentado, en los primeros días de junio de 1880 llegó a Tenerife Esmeralda Cervantes, que sólo tenía 19 años. Desde ese momento, numerosos fueron sus conciertos entre 1880 y 1924, en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, destacando los celebrados en el Teatro Municipal de Santa Cruz de Tenerife (hoy Teatro Guimerá), el Salón de Actos Públicos del Instituto “Cabrera Pinto” de La Laguna, el “Teatro Nuevo” (hoy Teatro Pérez Galdós) de Las Palmas de Gran Canaria, también en La Orotava, y en la Iglesia de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife. Colaboró, así, con diversas sociedades culturales y benéficas de estas tres islas. También formó parte de distintos jurados internacionales —en la prestigiosa marca de arpas americana Lyon & Healy— y en concursos musicales de Canarias como el “Concurso Musical de Bandas de Música” organizado por el Club Tinerfeño el 3 de mayo de 1904, junto a Bernardino Valle, con el cual mantuvo una gran amistad, Antonio Bonín, Ángel de Villa, Juan de Lasquetty y Agustín Guimerá.

Esmeralda Cervantes viene por primera vez a Santa Cruz de Tenerife, en efecto, en julio de 1880, para actuar en el concierto que, el día 26, ofrecía la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia en el Teatro Principal (actual Teatro Guimerá), dentro de los actos que conmemoraban la Fundación de la Ciudad. El día 31 volvería a dar otro concierto en el Teatro Principal, esta vez accediendo a la petición del Capitán General de Canarias, Valeriano Weyler, que tenía la finalidad de obtener fondos para la financiación de las obras de la plaza que hoy lleva su nombre.

El día 9 de agosto de 1880, realizaría la ascensión al Teide, desde La Orotava, excursión de tres días en la que fue acompañada de Patricio Estévanez y Murphy, director del Diario de Tenerife, y de otros próceres tinerfeños. A su regreso, Esmeralda y su madre fueron recibidas en la Logia Tinerfe nº114, siendo elegida Hermana Hospitalaria de Honor y grado 3º, por lo que se convirtió en la primera mujer de la masonería en Tenerife. El 19 de agosto de 1880, abandonaría Tenerife y comenzaría una gira de conciertos por distintas ciudades europeas.

En 1895, el compositor Carlos Gomes la invita a establecerse en Belém de Pará, Brasil, donde conoce a Óscar Grossmann, un industrial ceramista brasileño de origen alemán con el que contrae matrimonio, iniciando el período más estable de su vida. Como el clima caluroso y húmedo de Belém le afectaba a su salud, decide regresar a su ciudad natal, Barcelona, haciendo escala en Santa Cruz de Tenerife, el 22 de diciembre de 1901.

Durante la estadía del barco en el puerto de Santa Cruz, el citado Patricio Estévanez lograría que actuara, el día 23, en medio de la función que realizaba la compañía de zarzuela de Antonio Paso. Tras esta actuación continuaría el viaje hasta Barcelona, regresando a Tenerife en el mes de noviembre de 1902, donde fijará su residencia, todavía temporal, buscando la benignidad de un clima favorable para su salud.

Comienza a dar clases de Música y Solfeo en el Ateneo, heredero del Gabinete Instructivo, y en la Escuela Pública Superior de niñas de Santa Cruz. También da clases particulares de solfeo, piano, canto y arpa, en su domicilio de la calle de la Rosa, 25, de Santa Cruz. En colaboración con la Junta de Caridad de Señoras, el 18 de abril de 1903, organiza un concierto en el Teatro Guimerá, a beneficio de la Casa de Maternidad o Casa de Expósitos. El 27 de julio vuelve a actuar en el Teatro, en los actos conmemorativos de la Fundación de la Ciudad y, el 9 de diciembre de 1903, en los del centenario de la creación de la Corporación Municipal.

En septiembre de 1904 aparece como profesora dentro del Cuadro de asignaturas y profesores de la “Academia de Música de la Sociedad Filarmónica de Tenerife”, en Santa Cruz, dirigida por D. Ricardo Sendra. 

Pero debido a sus compromisos como concertista debió abandonar la docencia en Tenerife, ya que en agosto de 1905 es nombrada profesora de arpa en La Habana y en septiembre de 1907 en México. En efecto, el 19 de marzo de 1905, Esmeralda partiría para La Habana, Cuba, contratada por el Gobierno para dar clases de Arpa en su Conservatorio. Al año siguiente se trasladaría a México, donde impartirá la docencia en el Conservatorio Nacional de Música y Declamación, hasta el 22 de diciembre de 1917, en que regresa de nuevo a Barcelona, tomándose unos años de descanso viajando como turista por distintos países europeos.

Fija su residencia en Tenerife.

Hacia el año 1920 y luego de casada, Clotilde fija su residencia en Tenerife, sin embargo no tenemos constancia de la fecha exacta en que el matrimonio Grossman-Cerdá fijará su residencia en Santa Cruz de Tenerife. Al parecer vivieron primero en el número 25 de la calle de La Rosa, donde Esmeralda Cervantes se ofrecía -en un anuncio de prensa- como profesora de solfeo, piano, canto y arpa. En 1903 dedicó un retrato suyo al periodista tinerfeño don Patricio Estévanez, y en mayo del año siguiente volvió a tocar y formó parte del jurado del concurso de bandas de música celebrado en el Club Tinerfeño, al tiempo que el Diario de Tenerife publicaba entre los meses de septiembre y diciembre una serie de curiosos artículos titulados «Recuerdos de viajes», que llevan su firma. Pero fue en 1918, cuando adquirieron un viejo caserón marcado con el número 1 de la calle de Bernabé Rodríguez, que tenía un anexo con puerta y linde con la del Pilar, en Santa Cruz. Derribado el edificio, construyeron un chalet -u hotelito, según la terminología de la época-, con jardín, huerta y casa para el servicio que ocupaba un matrimonio de isleños oriundos, al parecer, del pueblo de San Miguel de Abona, que se ocupaban de las faenas domésticas y del cultivo de la pequeña parcela. Debemos el conocimiento de estas particularidades a un artículo del periodista arafero Hildebrando Padrón Rey, publicado en 1983 en el periódico El Día, en el que se rememora sucesos de su infancia, que había transcurrido en la misma calle y en estrecha vecindad con los habitantes de la nueva vivienda, según señala Carlos Gaviño de Franchy.

Por su parte, según cuenta el investigador José Ignacio Pascual Alcañiz, profesor del Conservatorio Profesional de Música i Dansa de Mallorcaaunque la actividad concertística fue la característica fundamental de la carrera musical de Esmeralda Cervantes, también desarrolló, aunque en menor medida, la faceta docente del instrumento, tanto en Santa Cruz de Tenerife, así como en varios países del Continente Americano. Al respecto vemos que a petición “de algunos de sus admiradores”, Esmeralda, en un primer lugar, se ofrece para dar lecciones de solfeo, piano, canto y arpa en su domicilio de la calle de la Rosa nº 25 de Santa Cruz. Así, en 1903, se anunciaba en la prensa tinerfeña para dar clases particulares:

… accediendo a reiteradas indicaciones de algunos de sus admiradores y amigos (...) se ofreció a dar clases de solfeo, piano, canto y arpa. Es una gran proporción que no deben desaprovechar los aficionados y sobre todo las señoritas que deseen aprender a tocar un instrumento tan delicado como el arpa, que aquí no podrían conseguirlo de otra manera.

Sin embargo, según señala el Cronista Oficial de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife José Manuel Ledesma Alonso, es a finales de 1921 cuando el matrimonio llega a Santa Cruz de Tenerife para asentarse definitivamente, cuando compran un viejo caserón, en la calle Bernabé Rodríguez 1, con entrada por la calle del Pilar, en Santa Cruz, lo derriban y construyen un chalet con jardín, huerta y casa para el servicio, según el proyecto del arquitecto Antonio Pintor.

En las Fiestas de Mayo de 1924, vemos que dirigió el Coro de Señoritas del Círculo de Amistad XII de Enero en su actuación en el Teatro Guimerá y también actuaría en una fiesta que se celebró para recaudar fondos para ayudar a los soldados españoles que luchaban en la guerra de Marruecos.

Rodeada de viejos recuerdos y nuevos amigos, en Santa Cruz de Tenerife envejeció, pues, Esmeralda Cervantes en compañía de su marido y de la de una joven que la llamaba madrina, Virginia Espinosa Álvarez, a la que siempre se consideró en esta ciudad, con o sin fundamento, hija del reo indultado por Porfirio Díaz, Presidente de México, no obstante llamarse éste José María Téllez. Inválida tras sufrir una hemiplejia, aún recibía y paseaba en coche de caballos un día a la semana, hasta que otro ataque cerebral acabó con su vida el 12 de abril de 1926.

FALLECIMIENTO EN TENERIFE EN 1926.- En efecto, es en marzo de 1925 cuando sufre una hemiplejia que la deja inválida, siendo atendida por su ahijada la citada Virginia Espinosa Álvarez. Al año siguiente le repite otro accidente cardiovascular similar y fallece a primeras horas de la mañana del día 12 de abril. Su entierro fue una enorme manifestación de duelo, así como su funeral que se celebró en la iglesia de San Francisco de la capital tinerfeña.

Esmeralda Cervantes y su arpa.

Clotilde o Esmeralda Cervantes fallece en Santa Cruz de Tenerife, el 12 de abril de 1926, “...en un bello día de primavera, como no podía ser otro, porque a lo largo de su vida “Esmeralda Cervantes” no se había tropezado con ningún invierno que pudiera motejarse de crudo y desabrido. En el Teide había un poco de nieve, pero en el valle de la Orotava habían florecido todos los árboles” (La Vanguardia Española 31-05-1964). Sus restos mortales reposan junto a los de su esposo en el Cementerio de “Santa Lastenia”, en Santa Cruz de Tenerife, en un panteón, de estilo neoclásico, construido en 1927 en mármol de Carrara (Italia), el cual contiene en su frontis un relieve que representa a Santa Cecilia tañendo el arpa.

Retrato de la 'Galería de retratos de mujeres notables', 
de la revista La Ilustración de la Mujer del 11 de noviembre de 1883.

RECONOCIMIENTOS EN CANARIAS.- Fue un personaje que no sólo destacó por su faceta artística sino también por la humana. La crónicas lo reflejan con elogios hacia su persona destacando que practicaba el bien a cuantos a ella acudían debido a su gran bondad, una personalidad empática, corazón noble y generoso, caritativo y humano. En vida recibió constantes homenajes en todas las órdenes de la vida local, privada y pública, nacional e internacional, como lo demuestra su nombramiento como Socia Honoraria de “Sociedad Filarmónica” de Las Palmas de Gran Canaria en 1880, así como de otras instituciones musicales y culturales isleñas. Desde 1999 la capital tinerfeña tiene una calle que lleva su nombre, de “Esmeralda Cervantes” la cual comunica Santiago Cuadrado con Salamanca en las inmediaciones del barranco de Santos. 

Con motivo del centenario de su defunción, el Centro de Documentación de Canarias y América (Cedocam) del Cabildo Insular de Tenerife, organiza una exposición en La Laguna en su memoria. Dicha muestra documental ‘Vibraciones de cultura: la inspiradora trayectoria de Esmeralda Cervantes’, podrá visitarse hasta el 11 de septiembre de 2026, en el horario habitual del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, en el Palacio Lercaro, con entrada gratuita y aforo limitado.

Esta actividad se organiza, en efecto, con motivo del centenario del fallecimiento de Esmeralda Cervantes, el nombre artístico de Clotilde Cerdá y Bosch, arpista y escritora catalana de fama internacional que, tras una intensa trayectoria por Europa y América, eligió Santa Cruz de Tenerife como lugar de residencia definitiva, y donde vivió durante sus últimos veinticinco años. La exposición propone un recorrido documental a través de escritos, cartas, fotografías y programas pertenecientes al Fondo Estévanez, que permiten reconstruir su trayectoria vital y artística, al tiempo que ponen en valor el papel esencial de los documentos como guardianes de la memoria y del tiempo.

Pedro R. Castro Simancas, 26.05.2026.
Festividad de San Andrés Kaggwa.

Fuentes:

PASCUAL ALCAÑIZ, José Ignacio (2016): "Esmeralda Cervantes (Clotilde Cerdá i Bosch), arpista entre los ss. XIX y XX. Nexo entre Canarias y América" en XXI Coloquio de Historia Canario-Americana (2014), pp. 1-13, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria. España, 2016.

Web del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife dedicada a Esmeralda Cervantes.

Esmeralda Cervantes: genialidad y virtud.

Vídeo de Museos de Tenerife.

Clotilde Cerdá, conocida artísticamente como Esmeralda Cervantes, deslumbró al público nacional e internacional con su talento, convirtiéndose en un símbolo del virtuosismo y embajadora de la excelencia artística y de la cultura española en el extranjero, en Revista Melómano, 28 de agosto de 2024.

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