La isla de los nueve reinos: Qué fue de los últimos menceyes (V). El reino de Daute y su mencey.
Dedicamos este quinto capítulo de la serie Qué fue de los últimos menceyes, centrando nuestra atención, en esta ocasión al mencey del reino de Daute, que se hallaba situado en el extremo noroeste de la isla de Tenerife y del que pocas noticias tenemos.
En Tenerife llamaban mencey al rey y menceyato al territorio que gobernaban: los nueve reinos de Anaga, Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod, Daute, Adeje, Abona y Güímar. Con esto, respecto de Anaga, Adeje, Taoro e Icoden, hemos ya estudiado qué fue, después de finalizada la Conquista de Tenerife, de las vidas y descendencias de los menceyes Beneharo de Anaga, Pelinor de Adexe y Benchomo de Taoro. Veamos a continuación algo sobre este reino y qué fue del destino del Mencey de Daute.
Daute es, pues, uno de los nueve menceyatos en que fue dividido Tenerife tras la muerte del gran mencey Tinerfe. Ocupaba más o menos la extensión de los actuales municipios de El Tanque, Los Silos, Buenavista del Norte y Santiago del Teide y sus menceyes fueron, primero Cocanaymo y en el momento de la conquista de la isla, el rey Romén.
Este mencey de Daute en el momento de la finalización de la conquista de la isla (1496), sería, siguiendo al profesor Juan Álvarez Delgado, el tercero de la dinastía de menceyes que reinaban en Tenerife, sería uno de los citados por Antonio de Viana en su Poema.
Para este erudito güimarero, la cronología de la partición de la isla de Tenerife en nueve reinos, sería con el preexistente, en Adeje, sede del primer mencey único de la isla llamado Axerax (pero más conocido como Gran Tinerfe), y luego, por este orden, se crearían los reinos de Taoro, Güímar, Anaga, Abona, Tacoronte e Icoden. Y parece, que finalmente, en un segundo momento, fueron erigidos los reinos de Tegueste y Daute.
Para este autor, el primer mencey de Daute, sería el Mencey Acoraimo (o Cocanaymo) (= "el pequeño o el menor"), y el que reinaría en el momento de la conquista de Tenerife (1494-1496), sería, siempre siguiendo al profesor Álvarez Delgado, el ¿Mencey Guantacárad?, pero que Juan Bethencourt Alfonso en su Historia del Pueblo Guanche (1913) precisa como el nombre de Romén.
Ninguno de los cronistas de la conquista de la isla da noticia del nombre del "rey" o mencey que gobernaba dicho territorio, por lo que verdaderamente no se sabe el nombre de dicho mencey. Es Antonio de Viana en su Poema, quien por su cuenta dice que era "el gran Romén, rey poderoso" (canto I, 890).
Por su parte, el historiador lagunero Juan Núñez de la Peña (1641–1721) señalaba en su Conquista que "La isla de Tenerife antiguamente, hasta ciento y cincuenta años antes que fuera conquistada un solo Rey tenía; el cual asistía en Adeje en donde estaba su Palacio; el último Rey que solo gobernó, se llamó el Gran Tinerfe, el cual estando cargado de años y enfermo con nueve hijos legítimos y uno bastardo; el hijo mayor llamado Betzenuhia, tiranizó a su padre un pedazo de la isla, desde Centejo hasta la Rambla aguas vertientes, y se intituló Rey de aquella parte que llamaron el Reyno de Taoro, y muchos naturales le siguieron y levantaron por Rey; fue el que más vasallos tuvo que pesaron de seis mil hombres de pelea. Viendo los demás hermanos que Betcenuhia, estando su padre vivo, se había levantado por Rey de el término Taoro, cada uno procuró hacer lo mismo contra la voluntad de el padre, y dividieron la isla entre ellos, el uno llamado Acaimo, fue Rey de Guimar que fue el segundo hijo; y el tercero llamado Atguaxona, fue Rey de Abona; el cuarto llamado Atbitocazpe, fue Rey de Adeje; el quinto llamado Caconaimo, fue Rey de Daute; [...]".
Ahora bien, estos nombres que dieron Antonio de Viana y Núñez de la Peña, no pasan de ser fruto de la fantasía de aquellos autores (salvo que los recogieran de una tradición oral ancestral). Para Leopoldo de la Rosa, lo que sí puede asegurar, es que el rey de Daute y los de su bando, en el momento en que peligró su independencia al ser invadida la isla por los castellanos, era de los que se les llamaba de los "bandos de guerra", aliados del Mencey de Taoro, es decir, de los que se negaron a pactar con los conquistadores, actitud que, al resultar vencidos, les traería los triste consecuencia de poder ser legalmente extrañados o desterrados.
Como señala Rumeu de Armas, terminada la conquista de la isla, las víctimas legales del conquistador fueron los guanches de los bandos de guerra, reducidos masivamente a esclavitud y desterrados a la metrópoli para su venta en los mercados públicos. Varios miles de indígenas nativos de Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod y Daute tuvieron esta triste suerte. Desde abril a septiembre de 1496, la campaña final, las razzias por los territorios sojuzgados y las operaciones de limpieza se tradujeron en un número muy importante de prisioneros guanches, reducidos inmediatamente a esclavitud. El destino que entre esos grupos de aborígenes, pudo tener el Mencey de Daute, no lo sabemos.
Durante la primavera de 1496 prosiguieron las operaciones de limpieza hasta que sobrevino un acontecimiento simbólico de la mayor resonancia: la sumisión de los menceyes rebeldes de Tegueste, Tacoronte, Icod y Daute, en una fecha que tuvo que girar alrededor de principios de mayo del año expresado.
En los meses siguientes, las operaciones de limpieza del verano de 1496 tendrán como escenario de lucha los bandos de Icod y Daute, con objeto de reducir a los rebeldes, y el reino de Abona, con el propósito de vencer la resistencia de los refugiados del norte que habían huido a las bandos del sur de la isla. El 20 de noviembre de 1496 se registra el eco de las importantes operaciones de aquel verano-otoño en las comarcas de Icod, Daute y Abona. Cincuenta y cuatro cautivos guanches se venden en una sola jornada.
En cuanto al Mencey de Daute, según Viera y Clavijo, fue objeto de bautismo, en la Iglesia del Realejo Alto, recibiendo Romén de Daute, el nombre cristiano de Gonzalo. Sin embargo, para Rumeu de Armas, la cristianización de los menceyes le lleva a proponer su bautismo en el seno de la corte. A su juicio, en una de las iglesias de Almazán (Soria), seguramente en la de San Miguel, por ser la más próxima al palacio de los Mendoza, donde los menceyes recibirían el bautismo, delante de los Reyes Católicos.
¿Diego de Daute o Diego de Baute?
Para el citado Bethencourt Alfonso, Romén sería, pues, el último mencey de Daute "y que después de bautizado, será conocido por Diego de Daute", pero parece que ello se trata de un error, y por tanto, para algunos investigadores actuales, sería una confusión con otro guanche noble, llamado Diego de Ibaute, del que ya hemos hablado en este Blog, y que procedía del menceyato de Anaga, por lo cual, no se trataría de la misma persona, pues Daute sería un topónimo que no dio lugar a ningún apellido que se sepa, y Baute es un antropónimo procedente de una familia guanche del reino de Anaga, por lo que parece que solo estaríamos ante una mera aproximación fonética. Es, pues, un aspecto aclarado y documentado por las trascendentales aportaciones de los investigadores De La Rosa Olivera (1956) y Cebrián Latasa (2003). Diego de Baute (o Ibaute) no fue el mencey de Daute después de bautizado, sino que perteneció, en efecto, al cantón de Anaga, uno de los bandos de paces, y al parecer, fue descendiente de los hidalgos o nobles de Anaga.
En efecto, Leopoldo de la Rosa Olivera, señalaba que tenidos equivocadamente por descendientes del rey de Daute, una probanza del año 1611 viene a aclarar la condición de los Ibaute, al decir, como hemos repetido, que eran "de los hidalgos antiguos de Naga" y un expediente de deslinde de 1528 nos aclara totalmente su procedencia, el actual valle de San Andrés, uno de los lugares de la Isla que más cambiaron de nombre en los primeros años de la colonización. La similitud con Daute permitió erróneamente a los genealogistas atribuirlos al bando de este nombre.
ALGUNOS DATOS SOBRE EL MENCEYATO DE DAUTE.- El menceyato de Daute era el más occidental de los nueve reinos en que los guanches tenían dividida la isla de Tenerife en la época de la conquista por parte de la Corona de Castilla, en el siglo XV.
Se situaba, por tanto, en el extremo noroccidental de Tenerife, abarcando todo el macizo de Teno y la comarca de la Isla Baja, correspondiéndose con la superficie de los modernos municipios de Buenavista del Norte y Los Silos, así como parte de Garachico y el área de Santiago del Teide. Ocupaba una superficie habitada de aproximadamente unos 140 km², según ha estimado Conrado Rodríguez Martín (2000).
Limitaba con el menceyato de Adexe al sur y con el de Icoden al este. Los límites con el primero se extendían por las estribaciones meridionales del macizo de Teno hasta la Cumbre de Erjos, mientras que con el de Icod quedaba separado por una línea que, partiendo de San Pedro de Daute, seguía aproximadamente por el moderno límite entre los términos municipales de Los Silos y El Tanque hasta la misma Cumbre de Erjos. Para el historiador Juan Bethencourt Alfonso, sin embargo, la frontera con Icoden se situaría en el barranco Aseró, por lo que la superficie del menceyato de Daute incluiría, además de los términos municipales modernos antes mencionados, parte del actual Icod de los Vinos.
Por tanto, el territorio del reino de Daute era una de las nueve demarcaciones en que se dividía la isla de Tenerife al tiempo de iniciarse la conquista, aparte del achimenceyato de la Punta del Hidalgo, del que hablaremos en otra ocasión, según testimonios de Espinosa (1980) y de Abreu Galindo (1977), y que ocupaba el extremo del noroeste de la isla con el macizo de Teno incluido.
Sin embargo, el médico y poeta Antonio de Viana limita la extensión de sus dominios, pues al territorio de Teno le atribuye su propio menceyato. Así pues, los límites antiguos del reino de Daute siguen quedando muy imprecisos y dependen de cada autor. Imprecisión que ha quedado hasta la actualidad, pues incluso hoy el término Daute es de alcance solo comarcal, sin que exista ni una localidad ni menos un municipio que se llame así. El Reino de Daute -dice el citado Juan Bethencourt Alfonso- "comprendía las jurisdicciones de Buenavista, con su accidentada región de Teno, Silos, Tanque y Garachico", y tenía su capital, según este mismo autor, en Las Siboras, jurisdicción de Los Silos (1994), donde discurría el riachuelo de Daute.
Está documentado que, sin embargo, el actual municipio de Guía de Isora no estaba integrado en el reino de Daute. Según la declaración de un familiar del rey de Adexe don Diego, hecha en 1558, "el término de Adexe se extiende desde el malpaís de Isora hasta la raya de Abona". Lo separaba, pues, de Daute el "malpaís de Isora". En una data dada a Fernando Guanarteme, de 29 de septiembre de 1507, se le reparte una fuente "que está en Tejyna en Adex". Se deduce, pues, que el reino de Adexe se extendía a buena parte de lo que hoy comprende el municipio de Guía de Isora.
Sin embargo, el malpaís de Isora, por sus condiciones inhóspitas no era un lugar aceptable para el asentamiento humano, ni antes ni después de la conquista, por lo que algunos investigadores lo han considerando terreno de transición o "tierra de nadie", entre los reinos de Daute y Adexe. Todavía en 1558, Juan de Bonilla (un guanche bautizado) dice que Isora “es tierra despoblada, si no es alguna cueva o choza donde mora alguien y tiene ganado cabruno u ovejuno”. Isora ejercería, pues, una función de espacio político de transición que ejerció entre el mencionado menceyato de Adexe, situado al sur, y el de Daute, ubicado más hacia el norte.
Respecto del actual municipio de Santiago del Teide, parece que casi todo él se integraba en el reino de Daute. Leopoldo de la Rosa Olivera (1970), cuando procede a analizar la repoblación de los reinos de Icod y Daute presenta, en relación con éste último, una data muy significativa que dice "…unas tierras que son en el valle de Santiago, ques en el dicho término de Daute", lo que viene a expresar que el valle de Santiago-Tamaimo era, en efecto, la frontera sur, y por tanto, un territorio perteneciente al menceyato de Daute.
Para el citado investigador Juan Bethencourt Alfonso, además, se desconocen los achimenceyatos que existían en el reino de Daute. Únicamente se sabe que la región de Teno era uno de ellos, que gobernaba Guantácara, hermano del mencey, a finales del siglo XV. También se conocen tres tagoros (distritos): el de Araza en Teno, uno en las cercanías de Los Molinos y otro cerca de Los Llanos, ambos en el actual El Tanque.
EL BANDO DE DAUTE DESPUÉS DE LA CONQUISTA DE TENERIFE.- Esa imprecisión de los límites del territorio de Daute se manifiesta bien a las claras en el Diccionario geográfico de Madoz, de mitad del siglo XIX, que concede al término dos entradas: la primera como complemento de la población de San Pedro (de Dante, con evidente error tipográfico), que pertenece a Garachico y la segunda como Daute, "pago" de Los Silos. Y es que esta imprecisión de sus límites territoriales venía desde antes de la conquista. Todavía en documentos del siglo XVI se habla del "bando de Daute" (Registro del Sello: doc. 918 del año 1512); y en otro documento de este mismo Registro del Sello fechado en febrero de 1506 se nombra a Garachico como perteneciente al territorio de Daute, en donde Alonso Fernández de Lugo, gobernador de la isla de Tenerife y de La Palma, tenía ingenios de azúcar, además de en el Realejo y en el "río de Icod", en la isla de Tenerife, y en el "río de los Sauces", en la isla de La Palma, más "los cien cahíces de tierra que posee en Taoro, Tacoronte y río de los Sauces, para que nadie le pueda poner impedimentos en su posesión" (ibíd.: doc. 669).
Con todo, el término de Daute (Dabte en las primeras escrituras) se convirtió desde el primer momento en una de las referencias principales cada vez que los nuevos regidores de la isla tenían que dar publicidad a sus ordenanzas. Así por ejemplo, para marcar los lugares en que habían de reunirse los ganados se dice en un Acuerdo del Cabildo de Tenerife de 9 de enero de 1504 que los "los de Anaga e sus términos y Tegueste y Tacoronte fasta el paso de la Candelaria que todos sean obligados a venir encima de La Laguna fasta el cerro del Viento Viejo; y los de Taoro y Guymar que se juntan a las dos montañuelas de Taoro; y los de Ycode y Dabte y Adexe se junten en el Palmar de Dabte" (doc. 373). Y en otro Acuerdo del 27 de diciembre de 1505 en que se trata de los puntos de reunión del Norte de Tenerife (llamado entonces Barlovento) se señalan: "el [bodegón] de camyno de Taoro; yten otro en la caleta del Aerotava; yten otro en la caleta de Fernando Castro; yten otro en Ycode y Taoro; y otro en la caleta de Garachico, que se dize la caleta del ginovés, e generalmente todos los bodegones desde la punta de Dabte [Daute] fasta la punta de Naga, por barlovento" (doc. 844).
Está aceptado históricamente, que el primer núcleo poblacional que se formó en la hoy denominada “Isla Baja”, en el antiguo reino de Daute, fue el de San Pedro de Daute, enclavado sobre un promontorio situado al occidente de la bahía de Garachico. Por los primeros libros del Cabildo tinerfeño, sabemos que en San Pedro existía desde el año 1509 una iglesia y que en el año 1514 se creó en ella una parroquia, bajo la misma advocación, a la cual se le designó “Cabeza del Beneficio Eclesiástico de Daute”.
También explotó estas tierras el duque de Medina Sidonia durante cierto tiempo, total o parcialmente, que correspondieron inicialmente por un repartimiento al genovés y conquistador Mateo Viña. Las circunstancias de este convenio no quedan claras en los documentos, sin que se pueda precisar si ambos concertaron un contrato de sociedad o si fue más bien una enfiteusis o un censo reservativo. El hecho cierto es que el duque don Juan Alfonso de Guzmán invirtió caudales en el heredamiento de Daute y que al frente de la explotación estuvo por algún tiempo su otro factor, Gonzalo Suárez de Quemada, de cuyo triste final ya hemos hablado en un artículo anterior publicado el 18.05.2025.
Señalar como dato significativo que entre los guanches que se establecieron en Daute después de la conquista, hallamos a don Diego, el último mencey de Adeje, seguramente, como señala De la Rosa, para apartarlo de su antiguo reino, y que tuvo repartimientos de tierras y aguas en Masca, donde levantó casa: "como va dende la casa del Rey de Adexe, aguas vertientes al barranquillo de la casa del dicho Rey", dice una data de 4 de enero de 1508. En Daute obtuvo, asimismo, repartimientos un primo del Rey don Diego, que tomó el nombre de Juan Delgado y obtuvo data de 50 fanegas de tierra "en las cabezadas del Palmar, que son en la cumbre arriba de Masca, que se dice a fuer de guanches Ayynayn", el 21 de mayo de 1519.
Daute en la toponimia de Tenerife.
El Diccionario de Topónimos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, llama la atención sobre el predominio que en estos textos primitivos tienen los topónimos guanches, a los que tuvieron que acogerse los regidores de la nueva sociedad que se estaba implantando en la isla para hacer públicas sus ordenanzas y cuando la isla todavía no estaba "bautizada" de nombres españoles. Incluso en una data de Tenerife de 1511 se tiene que hacer uso de la expresión como "el auchón del rey de Dabte" para marcar el lindero de la propiedad que el gobernador de la isla Alonso Fernández de Lugo entrega en una data a un tal Gonzalo Yanes (Data doc. 82).
Pero en esos primeros documentos el nombre de Daute no se refería a un pueblo o localidad, sino a un territorio. Lo dice bien claramente Viera y Clavijo: "Fue corte de guanches, y hoy lleva todo aquel partido su nombre". El primer núcleo de población tras la conquista fue San Pedro de Daute, con parroquia fundada en 1514 por el Obispo Vázquez de Arce, pero pronto perdería su importancia a favor de Garachico. La fundación de Buenavista del Norte lleva la fecha de 26 de febrero de 1513, y la de Los Silos aun antes, el 16 de marzo de 1509 (De la Rosa Olivera). Y una referencia poblacional de mitad del siglo XVIII nos dice que San Pedro de Daute tenía entonces 86 vecinos, de los cuales 48 vivían en el centro (Riviere 1997); sin embargo, en las Constituciones Synodales del Obispo de Canaria Dávila unas veces se dice que San Pedro de Daute es "cabecera de término" y otras que era un "pago de los Silos" (Riviere 1997).
Hoy San Pedro de Daute es un barrio perteneciente al municipio de Garachico. Está situado en un promontorio en la parte occidental de la bahía de Garachico.
Daute o Dabte.
En la documentación antigua alternan casi por igual las formas Dabte y Daute, más algunas otras formas que más parecen meras grafías sin repercusión en la oralidad, como Davte y Daote. Sin embargo, en la cartografía del italiano Torriani, primera en que aparece reflejado este término lo hace solo como Daute, y así nos ha llegado hasta hoy.
¿CUAL FUE ENTONCES EL DESTINO DEL MENCEY DE DAUTE?. Cuando hablamos del mencey de Icoden, expusimos que una vez los menceyes fueron presentados a los Reyes Católicos, el Rey de dicho menceyato quedó enseguida adscrito a la Corte del príncipe don Juan de Aragón, que era el segundo hijo de los Reyes Católicos, pero que por ser varón iba a ser el heredero a las Coronas de Castilla y de Aragón, pero que no pudo ser por su prematura muerte. Don Enrique Canario de Icod, entonces quedó adscrito en calidad de cortesano del citado Príncipe heredero, y con tratamiento de Don (por su condición de antiguo rey de Icod). Pero de Romén de Daute, nada sabemos de su destino final, pudo ser el mencey que fuera regalado a la República de Venecia, en el mejor de los casos, pudo quedar como hombre libre tal vez en Sevilla, junto a la colonia canaria allí establecida, por lo que es casi seguro que nunca pudo regresar a su isla de Tenerife, desde luego en su isla se le pierde la pista y tampoco aparece citado en las Datas, como sí ocurrió con Don Diego, rey que había sido de Adexe. Había sido Romén un mencey del bando de guerra y lo lógico era, pues, que viviera el resto de sus días como guanche desterrado y no se le dejara volver a la tierra donde había reinado.
Como curiosidad final, señalar que en la actualidad, según el INE, hay en España 348 hombres, con una edad media de 27 años que llevan el nombre de Romén, casi todos en la isla de Tenerife, de lo que se infiere, pues, que Romén es un nombre de pila masculino relativamente común y apreciado en nuestro archipiélago canario, sin duda, en recuerdo de aquel monarca del reino de Daute.
Fuentes:
ÁLVAREZ DELGADO, Juan (1985): "La división de la isla de Tenerife en nueve reinos", en Anuario de Estudios Atlánticos, nº 31, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria, 1985.
BETHENCOURT ALFONSO, Juan (1994): Historia del Pueblo Guanche, Tomo II, edición anotada por Manuel A. Fariña González, Ed. Francisco Lemus, La Laguna (Tenerife), 1994.
DE LA ROSA OLIVERA, Leopoldo (1978): El Bando de Daute, Ed. Aula de Cultura de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1978.
RUMEU DE ARMAS, Antonio (1975): La conquista de Tenerife 1494-1496, Ed. Aula de Cultura de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1975.
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