Patrimonio Cultural Protegido: Bien de Interés Cultural Inmaterial, a favor de la “Técnica de conducción del cultivo de la viña en Cordón Trenzado del Valle de La Orotava.”

Por Decreto de 18 de mayo de 2026, del Gobierno de Canarias, se ha declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial (BIC), con la categoría de “Técnica artesanal tradicional”, a favor de la “Técnica de conducción del cultivo de la viña en Cordón Trenzado del Valle de La Orotava”, en el ámbito de la isla de Tenerife.

Cordón trenzado del Valle de La Orotava.

Se acuerda, por tanto, incluir la “Técnica de conducción del cultivo de la viña en Cordón Trenzado del Valle de La Orotava” en la categoría de clasificación prevista en el artículo 25, apartado f), de la Ley de Patrimonio Cultural de Canarias, sobre “Técnicas artesanales tradicionales”, en consonancia con el carácter de bien cultural inmaterial, y el ámbito insular viene determinado por su arraigo concreto en la isla de Tenerife.

La técnica del Cordón Trenzado se define como el sistema de conducción de la vid a través de la cual se conforman largas parras con los sarmientos de diferentes añadas entrelazados entre sí. 

Estas formaciones se atan con fibras vegetales o sintéticas para formar un cordón levantado del suelo unos 60-80 cm, utilizando para ello horquetas de madera o hierro. El proceso de atado o amarrado del cordón es la tarea esencial de este sistema de cultivo de la viña y se ejecuta arqueando las varas después de la poda con el objetivo de mantener su forma y dirección. Este método es el que dota a las parras de su forma única y diferencial, siendo considerada una práctica cultural inmaterial de gran singularidad que se ejecuta exclusivamente en el Valle de La Orotava (Tenerife).

Historia de esta técnica.

El predominio de la vid en todo el Valle de La Orotava ilustra una imagen habitual hasta el siglo XVIII, cuando el mercado del vino malvasía, principal mercancía de exportación, entró en crisis.

Cultivo de viñas en el Valle de La Orotava.

Sus uvas generaban un vino de alta graduación muy cotizado en los mercados del norte de Europa y Estados Unidos como aperitivo dulce. Sin embargo, se vio afectado por los cambios operados en los mercados internacionales que obligaron a disminuir su elaboración. Las cepas de uva malvasía fueron sustituidas, entonces, por otras variedades blancas elaborándose con ellas un vino vidueño, con la que se pretendió mantener el nivel de exportación anterior, especialmente hacia Estados Unidos. Sin embargo, durante el siglo XIX también entraría en crisis, lo que obligó a buscar un producto alternativo.

Desde entonces, el cultivo de la viña fue retrocediendo poco a poco hacia la zona de medianías (entre los 400-700 metros), reduciendo su producción al consumo local, conservando las técnicas tradicionales del cultivo. En las últimas décadas, el sector vitivinícola local se ha recuperado con una renovada vocación comercial, gracias al impulso derivado de la creación de la Denominación de Origen Protegida Valle de La Orotava en 1995, así como por el mantenimiento del cultivo por pequeños y medianos propietarios.

No existe un consenso entre los investigadores sobre el cuándo y el porqué de la aparición de la técnica de conducción de la viña en Cordón Trenzado en el Valle de La Orotava. Sin embargo, la mayoría parece esgrimir dos causas principales sobre su origen, o bien por la combinación de ambas propuestas.

Por una parte, unos sostienen que la técnica estaría ligada a la introducción de la uva malvasía, ya que esta variedad necesita de unas podas largas para ser productiva, por lo que el cordón se convierte en una forma idónea para mantener la cantidad y longitud suficiente de las varas.

Por otra parte, algunos investigadores opinan que, dada la orografía del terreno, la singularidad de las terrazas y las pendientes de las huertas de cultivo, se llegó a la formación del cordón, porque este cubría una amplia superficie. Además, la capacidad del Cordón Trenzado para ser recogido hacia los laterales de las huertas permitía aprovechar el suelo útil tras la vendimia y durante la parada vegetativa del cultivo, obtener una cosecha de papas o leguminosas, lo que significaba un complemento para los viticultores.

En cuanto al momento exacto de su aparición, los testimonios como los de Viera y Clavijo y otros autores, demuestran que, al menos desde el siglo XVIII, se practica la técnica de conducción del Cordón Trenzado en el Valle de La Orotava, aunque todo apunta a un momento incluso anterior.

El sistema de cordón no solo constituye un método práctico que confiere al Valle un elevado valor ambiental desde un punto de vista paisajístico, sino que se trata, del mismo modo, de un procedimiento que forma parte fundamental de su patrimonio y de su identidad, como práctica, conocimiento y saber tradicional propio que, sin embargo, se ve amenazado por la introducción de sistemas de conducción de la viña menos laboriosos. En cualquier caso, y por fortuna, continúa erigiéndose en el sistema preponderante en la actualidad, empleándose en más del 70% de las viñas que actualmente se encuentran en explotación, generando un paisaje agrícola funcional cuya imagen no ha variado durante más de trescientos años.

Fuentes:

Decreto de declaración del BIC.

DO Vinos Valle de La Orotava.

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