Gran Canaria: El territorio independiente del 'Valle de Guayedra' concedido a don Fernando Guanarteme.

Guayedra es el nombre del valle o cuenca de Gran Canaria que sucede al Valle de Agaete en su dirección sur, hacia San Nicolás de Tolentino, en el municipio de Agaete (noroeste de Gran Canaria). 

Tiene una geomorfología muy compleja que va desde las estribaciones de las alturas del monte Tamadaba hasta el mar con unos desniveles muy pronunciados, de ahí que haya otros muchos accidentes particulares (un barranco, un roque, una playa, una punta, hasta unas casas y un cortijo) que llevan en su formulación toponímica el especificativo de Guayedra.

El Valle de Guayedra (Agaete)

Lo que más sobresale al atravesar el Valle de Guayedra son los grandes desniveles que existen, con grandes caídas verticales, y la existencia de grandes bloques traquíticos que aparecen por doquier como consecuencia de los desprendimientos desde las cornisas superiores. Y a pesar de ello, del predominio de la piedra y de la roca, sin posibilidad alguna de hallar un espacio mínimo que pueda dedicarse a tierra de cultivo, el Valle de Guayedra ha sido siempre (y lo sigue siendo aún) un territorio privilegiado para el pastoreo de suelta de ganado. 

La configuración registral actual en su conjunto del territorio de Guayedra prácticamente es la misma que la descrita en el deslinde del Gobernador de Gran Canaria, Lope de Sosa, de 11 de octubre de 1512, abarcando el amplio territorio que partiendo desde la playa de las Nieves, bordea el Roque Antigafo, sube por el antiguo camino del Arrastradero hacia el Lomo del Manco, hasta la montaña de Tamadaba por donde discurre hasta detrás de El Risco y desciende desde allí hasta reencontrarse con el mar de las proximidades de la playa de El Risco. Tiene pues aproximadamente ocho kilómetros de línea litoral, en la actualidad, perteneciente al municipio de Agaete.

En cuanto a la historia del Valle de Guayedra está marcada por la singularidad de ser el único territorio de Canarias que conservó su propia organización indígena, quedando al margen de la autoridad de la corona castellana, incluso después de conquistada la isla. Por ello, el Término Redondo de Guayedra fue reservado por Tenesor Semidán (posteriormente conocido como Fernando Guanarteme) como aquel territorio independiente en virtud de lo pactado con los Reyes Católicos a principios de 1483.

En el acuerdo se recogía que allí el rey aborigen podría habitar con 40 miembros de su familia, aunque con el paso de los años empezó a crecer la preocupación entre los castellanos residentes en la isla al constatar que el número llegó a superar los 150. El historiador Juan Carlos Saavedra hace referencia, además, al término Redondo, que le permitió al Guanarteme de Gáldar disponer de un terreno que, "según diccionarios de términos jurídicos de la época", no tienen "jurisdicción sobre él los territorios colindantes". El investigador puntualiza, además, que lo que "quería la Corona era que Tenesor Semidán estuviera al frente de un miniestado en el que tuviera poder de legislar y gobernar". Así, recuerda que este reconocimiento, que se le quiso dar "como noble de nuestra realeza", no impidió que muriese en Tenerife, "posiblemente envenenado", "para impedir que contase a los Reyes Católicos los constantes incumplimientos de los representantes reales en Canarias."

Señalética de senderos al paraje de Guayedra

HISTORIA ABORIGEN DEL VALLE DE GUAYEDRA.- Aunque en la actualidad el Valle de Guayedra está prácticamente deshabitado, en época prehispánica fue un lugar principal de asentamiento, pues reunía las condiciones ideales para el sistema de vida de los aborígenes, y de ahí que contenga yacimientos arqueológicos de la máxima importancia, con varios pequeños poblados, como los de Majada de Altabaca y El Roque, en ambos con casas, túmulos y cuevas funerarias. Y en sus inmediaciones está la Montaña de Tirma, en donde se situaba uno de los "santuarios" más importantes de la isla en que los nativos hacían sus prácticas y cultos religiosos.

Fue este el territorio, perteneciente al antiguo reino de Agáldar, en el que gobernaba el último guanarteme y que tuvo la isla antes de su conquista por el Reino de Castilla, Tenesor Semidán, convertido luego en Fernando Guanarteme; por lo que, acabada la conquista, logró de los Reyes Católicos se le garantizara la jurisdicción sobre esa zona. Así lo relata el cronista Abreu Galindo:

Y el Guanarteme don Fernando... pidió le hiciesen merced de un valle y asiento que tenía, que se llamaba Guayayedra, de muchos higuerales, y no sirve más de para pasto del ganado, que era principal hacienda de canarios: los Reyes Católicos se lo concedieron, teniendo entendido le hacían mucha merced.

De una manera más realista se describe este paisaje de Guayedra en la Crónica Ovetense, contemporánea a la conquista de la isla, diciendo que "es una ladera muy agria de montes y rriscos muy pendientes que desienden hasia la mar, donde no se crían sino ganado salvaje de cabras y puercos, que en aquel tiempo avía mucho en aquel lugar". 

Retrato de Fernando Guanarteme (Ayuntamiento de Gáldar)

¿Quién fue Tenesor Semidán?

Tenesor Semidán, cristianizado como Fernando Guanarteme (c. 1447, Gran Canaria-1496, Tenerife), fue un caudillo aborigen de la isla de Gran Canaria, siendo rey o guanarteme del territorio de Agáldar (hoy Gáldar) durante la conquista europea a finales del XV. Después de cristianizado colaboró con los conquistadores castellanos en la pacificación de la isla, y posteriormente participó en las conquistas de las islas de La Palma y Tenerife (pendientes de conquistar por el Reino de Castilla), a las órdenes del capitán y futuro Adelantado de las islas Canarias, Alonso Fernández de Lugo.

Retrato de Fernando el Católico
 del pintor flamenco Michel Sittow.

Una vez rendido ante los castellanos en el año 1482, Tenesor fue bautizado con el nombre de Fernando, tomando el de su padrino el rey Fernando el Católico. El apellido Guanarteme, por su parte, hace referencia al cargo aborigen de rey o gobernante que ostentaba antes de la conquista, que Ignacio Reyes traduce como 'hijo de Artemi' o literalmente 'este (de aquí es) de Artem(i)', y que además aparece con las variantes gráficas Guadarteme, Guadartheme y Guanartheme. También figura en los documentos de la época con el nombre de Fernando de Agáldar o Gáldar.

Una vez incorporado a la vida castellana y conquistada la isla de Gran Canaria, Fernando Guanarteme recibió el tratamiento de Don que en la época se reservaba a los nobles y que debía ser concedido por licencia real. Sus hijas se casaron, una con la familia Guzmán de la Casa de los Duques de Medina Sidonia, y la otra con la familia de los Bethencourt.

El Valle de Guayedra y al fondo el Puerto de las Nieves

EL TÉRMINO REDONDO DE GUAYEDRA.- La reserva del amplio territorio de Guayedra fuera del dominio y jurisdicción de la Corona de Castilla, después de conquistada la isla de Gran Canaria, fue objeto de uno de los pactos para la anexión de Gran Canaria acordados entre los Reyes Católicos y el citado rey de Agáldar Tenesor Semidán, firmado en los Reales Alcázares de Córdoba a principios de 1483, acuerdos que hubo de aceptar el guanarteme para evitar la aniquilación o la esclavitud de su pueblo que por una indiscutible desigualdad de armas, medios y efectivos militares -que mermaban sin remedio entre en la parte indígena mientras se renovaban y se incrementaban en el bando castellano- no podía ganar la cruenta guerra para el total dominio de la isla iniciada en 1478. 

Placa colocada en 2001 en los Reales Alcázares de Córdoba recordando la presencia de la esposa ("la reina de Canaria") de Fernando Guanarteme

No hay constancia documental del asiento o acuerdo adoptado por los Reyes Católicos de cesión del Valle de Guayedra a don Fernando Guanarteme, pero indirectamente tenemos prueba de este acto mediante otros documentos, como la real cédula dirigida a Francisco Maldonado, gobernador de Gran Canaria, dada en Córdoba en 21 de septiembre de 1491, en la que se reconoce que ocho años antes (es decir, hacia 1483) habían dado a Fernando Guanarteme "facultad e merced" sobre el territorio de Guayedra para que viviese con cuarenta parientes suyos, a fin de que salieren de la isla los que excedieren de dicho número:

"Córdoba, 27 de septiembre de 1491.

Don Fernando y Doña Ysabel, reyes de las islas de Canaria, etc. A Vos Francisco Maldonado nuestro pesquisador de la ysla de Gran Canaria, salud e gracia.

Sepades que Fernando de Porras en nombre del Consejo [...] de la dicha ysla dela Gran Canaria nos hizo relación [...] diciendo que al tiempo que la dicha ysla se ganó de los ynfieles que la tenían, diz[e] que Nos, por haser bien e merced a Don Fernando Guadalterme (sic), canario, le dimos facultad para que viviese en la dicha ysla con quarenta parientes suyos, que avyan [servido] en conquistar la dicha ysla. E que después acá que ha ocho años que le dimos la dicha facultad e merced, dis[e] que se ha acrescentado e poblado la dicha ysla de otros muchos canarios, en que dis[e] que agora ay obra de ciento e cinquenta poco más o menos [...].

E por su parte nos fue suplicado e pedido por merced, sobre ello proveyésemos, mandando al dicho Gudalterme que señalase los dichos quarenta parientes, e a los otros los mandésemos echar de dicha ysla, o como la nuestra merced fuese."

De manera que, don Fernando Guanarteme pudo tomar 40 miembros de su familia o clan tribal ("parientes suyos"), bajo su protección y les gobernará en un territorio delimitado, como una especie de enclave aparte del resto de la sociedad colonial. Pero, en efecto, en el año 1491 se detecta que su número se había elevado ilegalmente a 150 personas. Como afirma el historiador británico Felipe Fernández-Armesto, "sus destinos no son conocidos, pero mientras sobrevivieron constituyeron una anomalía intrigante y sus métodos de gobierno fueron un curioso resto de las instituciones indígenas del periodo colonial".

Cumpliendo con lo acordado en Córdoba, por tanto, el Gobernador de Gran Canaria, Pedro de Vera, dio a Fernando Guanarteme el 19 de octubre de 1483 el documento que acredita a Guayedra como término redondo (es decir, territorio exento) y, por tanto, con jurisdicción propia y así se prueba con la certificación del escribano público Juan de Ariñez suscrita el 27 de febrero de 1543 cuyo documento original se custodia en el archivo del Marqués de Acialcázar (Gran Canaria) y del que se ha obtenido copia con testimonio notarial.

Como hemos visto, los propios Reyes Católicos en la citada real cédula de 21 de septiembre de 1491, dada en Córdoba y dirigida al Gobernador de Gran Canaria Francisco Maldonado reconocen que ocho años atrás habían pactado con Fernando Guanarteme la permanencia en su dominio y jurisdicción del amplio territorio de Guayedra donde podía habitar con cuarenta familiares, aunque pudiera ser como alusión a grupos familiares y no a individuos, como lo ha razonado y sostiene el historiador M. Lobo Cabrera, entre otros. 

Sin embargo, en palabras del citado historiador Felipe Fernández-Armesto, “Los monarcas habían dado permiso a D. Fernando para que tomara a cuarenta miembros de su tribu "parientes suyos” bajo su protección y les gobernara como una especie de enclave aparte del resto de la sociedad colonial." Por lo que parece que se refiere a cuarenta individuos.

Como ha argumentado el abogado Normando Moreno Santana, "Fernando Guanarteme reservó en los pactos de paces el territorio de Guayedra, no como una propiedad particular, que quedaba bajo su jurisdicción real, una vez garantizado por Castilla el derecho de ocupación, con condiciones,  del resto de la isla." 

Sea como fuere, lo cierto es que la estancia de don Fernando Guanarteme en Guayedra duró entre 1483 y 1492, puesto que en este último año se trasladó a la isla de La Palma junto con los castellanos para convencer a los líderes indígenas benahoritas de la inutilidad de la guerra con las poderosas fuerzas expedicionarias de Castilla, facilitando la conquista rápida de dicha isla, y lo mismo hizo en 1494 con los Menceyes de Tenerife (en particular, con el Mencey de Anaga), convenciendo a la mayoría de la necesidad de pactar para evitar el exterminio o la esclavitud de los guanches, después de que fuera conquistada la isla. Sobre el papel jugado por Fernando Guanarteme con el Mencey de Anaga, puede consultarse el siguiente artículo de este Blog:

Beneharo, rey de Anaga

Tras la muerte de Fernando Guanarteme en 1496 en la villa de San Cristóbal de La Laguna, entonces capital de la isla de Tenerife, pobre y necesitado -y según algunas crónicas, envenenado por los castellanos-, su yerno Miguel Trejo de Carvajal, casado con su hija Guayarmina, de cristiana llamada Doña Margarita, en connivencia con las autoridades, y utilizando argumentos contradictorios, consiguió documentar para sí el territorio de Guayedra, como resto del estado indígena de Agáldar, como una propiedad privada familiar, por supuesta donación en concepto de dote de su suegro, aprovechándose de que don Fernando, a la sazón, vivía en Tenerife, ya anciano, y por tanto, con escasa posibilidad de enterarse y reaccionar ante semejante tropelía. 

No fue casual, pues, la reserva del territorio de Guayedra como territorio independiente de la jurisdicción castellana, pues Don Fernando Guanarteme así lo exigió porque se trataba de un vasto territorio, con abundantes aguas, madera para las construcciones, terrenos para el pasto de los ganados, los mariscos de su considerable línea de costa -habitualmente presentes en la dieta de los indígenas- y zonas idóneas para la agricultura propia de cada piso climático dada la diferencia de altura entre el litoral y las montañas, pero también es de suponer que influyó en su decisión la ventaja que le proporcionaba la abundancia en sus riscos de la orchilla, roccella canariensis, liquen del que se extrae un colorante natural denominado orceina, que se usaba para teñir de púrpura los tejidos-, muy apreciada por los europeos por el alto valor que tenía en los mercados de la época, y con cuyos réditos o intercambio los indígenas podían conseguir otros productos o bienes que la naturaleza no le proporcionaba en Guayedra.

EL TOPÓNIMO ABORIGEN 'GUAYEDRA' TRANSCRITO EN LAS ANTIGUAS CRÓNICAS.- Por la importancia histórica que tuvo, su nombre aparece en todas las fuentes históricas, antiguas y modernas, aunque con tantas grafías que su nombre puede también ponerse de ejemplo de los problemas que subyacen en la transcripción al español de los topónimos aborígenes.

El Diccionario de Guanchismos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha identificado hasta 18 grafías distintas que aparecen en el artículo que el profesor austriaco Wölfel dedicó al nombre de este topónimo, resultado de la reunión de todas las citas históricas conocidas: Aguaiedra, Aregayeda, Aregaieda, Aregaiedas, Argayeda, Avegayeda, Goyedra, Guachayedra, Guadaieda, Guadayeda, Guadayedra, Guaia, Guaiedra, Guayadyedra, Guayayedra, Guayedra, Oguaiedra y Uajayedra. 

Naturalmente nadie podría afirmar que el actual término o toponimia de Guayedra fuera exactamente la misma forma que usaran los aborígenes, puesto que hemos de suponer una acomodación inevitable a la fonética del español, y hasta la pérdida de algún elemento fónico, como pudiera ser el prefijo Are- que contiene la forma citada por Andrés Bernáldez, el Cura de los Palacios (Sevilla), en la relación de los 35 "lugares y aldeas" que tenía Gran Canaria al tiempo de iniciarse la conquista. Porque es de notar que de esos 35 nombres citados por Bernáldez, 18, o sea, más de la mitad, empiezan por el morfema ar-, lo que demuestra la categoría morfológica de ese elemento inicial, con el significado de 'lugar de'. "Así pues -concluye Wölfel- en el supuesto de que no estuviésemos ante errores de grafía al español, sino ante formaciones alternativas del nombre, cabría la posibilidad de que solo -yedra fuese el radical de la palabra", y para la que el citado profesor austriaco no tenía significados paralelos  desde las lenguas bereberes o amazigh que pudieran explicarla.

Pedro R. Castro Simancas, 04.12.2024.

Fuentes:

FERNÁNDEZ-ARMESTO, Felipe (1997): Las islas Canarias después de la conquista. La creación de una Sociedad Colonial a principios del siglo XVI, (traducido del inglés por G. L. Oxbrow e Iñaki Iriondo), Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas, 1997.

MORENO SANTANA, Normando (2014): La conquista de Tamarant (Gran Canaria) desde la perspectiva del Derecho. Los pactos de la anexión y Guayedra, Ed. El Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria, 2014.

SER Las Palmas: Guayedra, el territorio canario "independiente" de España

Comentarios

  1. Francisco Beltrán nos ofrece una interesante información sobre la presencia de Fernando Guanarteme y su esposa Abenchara, cautiva en los Reales Alcázares de Córdoba, que se puede consultar en la siguiente web: https://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/cordoba-alcazar.html

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