Primer Santo canario: IV Centenario del nacimiento del Hermano Pedro de San José de Betancurt.

"Que se pierda todo menos la caridad."
María Vicenta Rosal Benítez (1820-1886).
Reformadora de la rama femenina de la 
Orden de los Bethlemitas y beatificada el 04.05.1997.

Imagen del Santo Hermano Pedro de Betancurt
que se conserva en su Casa-Museo de Vilaflor de Chasna. Foto: Pedro Rubens.

Pedro de Betancurt (Vilaflor, Tenerife, islas Canarias, 1626 - Santiago de los Caballeros, Guatemala, 1667), es el primer Santo canario, más popularmente conocido como el Hermano Pedro, fue un religioso terciario franciscano y misionero, fundador de la Orden de los Betlemitas en Guatemala.

Fue bautizado en la Parroquia de San Pedro de Vilaflor de Chasna el 21 de marzo de 1626, siendo sus padres Amador González Betancurt y Ana García.

Saliendo por la Pila bautismal donde fue bautizado en la Iglesia de San Pedro, se puede leer: "En Vilaflor, en la isla de Tenerife, la mayor entre las bellas islas Canarias, nace el Hermano Pedro, hijo de Amador González y de Ana García, el 19 de marzo de 1626. Fue bautizado el 21 de marzo, a los dos días de nacer, en la Parroquia de San Pedro Apóstol, en Vilaflor."

Imagen del Santo Hermano Pedro que se conserva en la 
Parroquia de Lomo de Mena, en Güímar.

Falleció en la Ciudad de Santiago de los Caballeros, hoy Antigua Guatemala (América Central), el 25 de abril de 1667. Fue religioso terciario franciscano, considerado hoy como el Primer Santo Canario y el Primer Santo Guatemalteco. Su festividad se celebra, por ello, cada 25 de abril.

En efecto, el Papa Juan Pablo II lo canonizó el 31 de julio de 2002, convirtiéndolo, así, en el primer santo de las islas Canarias. Desde entonces, su figura brilla como un faro de esperanza para la Iglesia y para toda la familia Bethlemita.

Además, ha sido nombrado Alcalde Perpetuo y Honorario de los municipios del sur de Tenerife y es considerado patrón de los taxistas del municipio de Granadilla de Abona. 

Este año de 2026, por tanto, se conmemora el IV Centenario de su nacimiento, acontecido en Vilaflor de Chasna, en el sur de la isla de Tenerife, el 19 de marzo de 1626. 

Cartel de las Fiestas en honor al 
Santo Hermano Pedro 2026 en Vilaflor de Chasna.

En el solar de su casa natal en Vilaflor se construyó una iglesia santuario dedicada al Santo y un convento femenino al cuidado de la orden betlemita. También es lugar de visita la Cueva del Santo Hermano Pedro, en el municipio sureño de Granadilla de Abona, cerca de la costa de El Médano, donde vivía cuando joven,  mientras pastaba con su rebaño de cabras en invierno. 

Partida de Bautismo de Pedro de San José que se conserva
en la Iglesia de San Pedro de Vilaflor de Chasna.

SU VIDA EN TENERIFE.-  Es sabido que el Santo Pedro de San José de Betancurt recibió el bautismo en la parroquia de San Pedro de Vilaflor, el 21 de marzo de 1626 y que cuatro años después lo confirmó el Obispo de Canaria don Cristóbal de la Cámara y Murga, bien conocido en Canarias por sus Sinodales, que moriría rigiendo la diócesis de Salamanca, con fama de notoria virtud, el 30 de abril de 1641.

La familia del Santo Pedro de San José de Betancurt era considerada, sin la menor duda, en su tiempo, en la isla de Tenerife, como de condición hidalga, y debía descender por la línea de su apellido de Maciot de Béthencourt, conquistador normando de Lanzarote. Para Leopoldo de la Rosa, es muy posible y casi puede asegurarse, que entre sus antepasados contaba con «naturales», ya fueran indígenas de la isla de Tenerife o sea guanches, o de las orientales, como lo era aquella con la que Maciot tuvo la hija de la que proceden todos los Beethencourt de Canarias.

La situación económica de la familia del Santo no era la de labradores ricos, pues allí en Vilaflor se asentaba la Familia de los Soler, propietarios de aquellas tierras de Chasna, pero tampoco su situación era tan extremadamente modesta como por algunos biógrafos se ha supuesto. El que, como dijo fray José García, "En algún tiempo estuvo en el campo de orden de su padre cuidando unas ovejas suyas", puede representar cual fuera su situación, pero también sus antepasados tuvieron tierras en zona relativamente rica y hasta esclavos, por lo que puede afirmarse Pedro nació en el seno de una familia humilde, donde creció vinculado al pastoreo en el Sur de Tenerife, concretamente en la comarca comprendida entre Vilaflor y la costa de Granadilla de Abona. 

Fachada del Santuario del 
Hermano Pedro en Vilaflor de Chasna.

Aunque el santo nació en Tenerife, según el estudio realizado por el cronista Nelson Díaz Frías, “la mayor parte de sus antepasados eran aborígenes de Gran Canaria que se trasladaron tras la conquista [de Tenerife]”. Es decir, su raíz genealógica conectaría directamente con ambas diócesis canarias. “Tanto por línea paterna como materna, su origen remite mayoritariamente a población indígena grancanaria”, explica el cronista oficial de Vilaflor de Chasna. 

De la infancia y juventud de Pedro de Betancurt en la isla en que nació, muy poco dicen los testigos interrogados en Tenerife a propósito del expediente de beatificación. Sólo el bachiller Salvador González afirmó que había visto en la casa en que vivió con sus padres algunas de las cruces que hacía, y otros hacen referencia a enfermedad que padeció de niño, con estas palabras:  "habiendo padecido el Siervo de Dios una gravísima enfermedad, sin esperanza alguna de remedio, quedando totalmente impedido e inválido, se encomendó a San Amaro, de quien siempre fue muy devoto, y prometió de ir a una iglesia de este santo, que estaba en el campo; y como pudo, casi arrastrándose, fue a dicha iglesia e hizo oración y recobró una perfecta salud, regresando a casa por sus pies, con admiración de todos, y esto pasó siendo niño el Siervo de Dios, en su patria".

Interior de la Cueva del Hermano Pedro en El Médano.

Según señala el investigador Leopoldo de la Rosa, posiblemente Pedro de Betancurt había aprendido a leer y escribir con los agustinos del convento de Vilaflor, que se había fundado en el año 1613. Su vida transcurría entre la trashumancia -aprovechando los pastos de invierno en la costa y los de verano en las cumbres- y los largos silencios de la cueva de El Médano, donde se refugiaba de los piratas berberiscos e italianos. Desde allí contemplaba los barcos que partían hacia América. 

Pero a los 23 años, sin avisar a nadie, decidió marcharse. Partió del puerto de Santa Cruz; primero hacía Cuba, luego Honduras y, finalmente, a Guatemala. Pero “aquel no era su lugar”, apunta el cronista Emiliano Guillén sobre su paso por La Habana, hasta que encontró su destino definitivo: Santiago de los Caballeros (hoy Antigua Guatemala).

Mapa de la Capitanía General 
de Guatemala en el siglo XVII.

MARCHA A AMÉRICA.- En el año 1649, en efecto, recibió la inspiración para partir a América. Durante una visita a su tía, una mujer de profunda espiritualidad, recibió palabras proféticas que lo impulsaron a partir hacia el Nuevo Mundo:

«El servicio de Dios te espera en las Indias. Tu camino, Pedro, no es el de la carne, ni la sangre. Debes salir al encuentro con Dios, como Pedro sobre las aguas. De este viaje a las Indias, se seguirá mayor gloria a Dios, gran provecho a los prójimos y no poco interés para tu misma persona».

Inspirado por estos consejos y movido por los relatos sobre la América hispana, decidió emprender su viaje. A los 23 años, partió hacia el continente americano sin despedirse personalmente de su madre, dejándole una carta a bordo del barco rumbo a La Habana.

Vista actual de la ciudad de Antigua Guatemala, declarada 
Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en el año 1979.

Leopoldo de la Rosa señala que algunos de los testigos del expediente de beatificación afirman que una hermana suya (otros dicen que una tía) aconsejó a Pedro de Betancurt que fuese a las Indias Occidentales. En el 1730 el minorista franciscano fray Pedro Salguero declaró en Guatemala que Pedro había salido de su casa por consejo de una tía suya y «con ánimo indiferente y pronto a seguir aquello que Dios dispusiese de él» y Eugenio Nicolás, de 78 años, afirmó en las declaraciones del 1700, que había salido de Tenerife "con pretexto de andar de paseo fuera de su casa por quince días" y otro testigo precisa que se fue a un puerto de la isla, en donde entró en un navío que se preparaba para zarpar para las Indias y "al tiempo en que el navío daba señales de zarpar, se arrodilló en la cubierta y así escribió una carta a sus padres, pidiendo su bendición y despidiéndose de éllos". Como embarcó el 18 de septiembre de 1649 y su padre había muerto tres años antes, la carta a que se refiere el testigo debía ser dirigida a su madre.

Mapa actual de la República de Guatemala, en América Central.

En efecto, a los 23 años se marchó de Tenerife y, después de dos años de viaje, llegó a Guatemala, tierra donde se desarrollaría su gran apostolado misionero a favor de los pobres. Allí fue el fundador de la Congregación de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem (Betlemitas), dedicando su vida a la actividad caritativa, siendo un adelantado de su tiempo al establecer servicios sociales inimaginables en su época, como la creación de un hospital para convalecientes, el primero de este tipo en el mundo.

En su trayecto hacia América desde Tenerife, Pedro llegó primero a La Habana en Cuba en donde estuvo acogido por más de un año en la casa de un clérigo natural de Tenerife. Al año siguiente, embarcó hacia Honduras, y de ahí se trasladó a Guatemala.

Mapa político de América Central.

18 de febrero de 1651 – Llegada a Guatemala.

Tras una travesía difícil, Pedro llegó a Guatemala el 18 de febrero de 1651, justo cuando la ciudad era sacudida por un fuerte temblor. Conmovido por el sufrimiento ajeno, comenzó de inmediato a servir a los más necesitados.

Apenas desembarcar en Guatemala sufrió una grave enfermedad, durante la cual tuvo la primera oportunidad de estar con los más pobres y desheredados. Tras su recuperación inició estudios eclesiásticos en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús pero (una vez adquirida una formación básica) acabó profesando como terciario franciscano en el Convento de San Francisco en la Antigua Guatemala, donde tuvo como maestro de novicios a fray Fernando Espino, criollo natural de Nueva Segovia (hoy al norte de Nicaragua), quien luego fue prior y provincial de la Provincia del Santísimo Nombre de Jesús desde el 21 de enero de 1673.

Ingresó muy joven, en efecto, en la Orden Franciscana en Guatemala, donde trabajó como misionero, evangelizando y ayudando a la gente pobre en dicho país. Pronto, fundó en 1656 la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem (conocida como Orden de los Betlemitas).

Año 2026: IV Centenario del 
nacimiento del Santo Hermano Pedro.

En ese sentido, explica el cronista oficial de Vilaflor de Chasna, Nelson Díaz Frías, en Guatemala “realizó una labor caritativa y de labor al prójimo que fue pionera en materia de asistencia social y en la educación infantil”, llegando incluso “a pagar de su sueldo (como trabajador en un telar) a maestros para alfabetizar a niños sin recursos”. 

Cartel de los actos de celebración del IV Centenario 
del nacimiento del Santo Hermano Pedro, en su pueblo natal, en 2026.

Pedro de Betancourt murió el 25 de abril de 1667, apenas a los 41 años de edad. Sus restos se encuentran en la Iglesia de San Francisco en la Antigua Guatemala donde es visitado por miles de fieles todos los años. El 2 de mayo de ese año llega a Guatemala la Real Cédula, que doña Mariana de Austria, reina gobernadora de España, regente de Don Carlos II, había expedido el 10 de noviembre de 1666 otorgando la autorización para la fundación del Hospital de Belén, en la Antigua Guatemala.

Tumba del Santo Hermano Pedro 
en la Iglesia de San Francisco en Antigua Guatemala.

PROCESO DE CANONIZACIÓN DEL HERMANO PEDRO.- El largo proceso para la canonización del Santo Hermano Pedro de Betancurt llevó aproximadamente 350 años. El proceso se inicia formalmente en 1698, aunque se venía recopilando información sobre la vida, muerte y virtudes del Hermano Pedro desde un año después de su muerte.

El papa Clemente XIV lo declaró Venerable, el 25 de julio de 1771. Sin embargo, la supresión de la rama masculina de la Orden Betlemita, en 1820, la falta de dinero y la ausencia de milagros testificados por médicos y testigos presenciales hicieron que la causa se detuviera por mucho tiempo, siendo de nuevo reactivada completamente en la década de los años 60 del siglo pasado.

En 1974, se presenta al papa Pablo VI la solicitud para que beatificara a cinco venerables, entre ellos al Hermano Pedro, en vía excepcional por "fama miraculorum". Cuatro años más tarde, Juan Pablo I se declaró de acuerdo con el modus procedendi de la causa indicado por Pablo VI. Igualmente Juan Pablo II declaró favorable las disposiciones de sus predecesores y, el 22 de junio de 1980, beatificó al Hermano Pedro, en procedimiento extraordinario celebrado en la Basílica de San Pedro del Vaticano. En este acto, también fue beatificado José de Anchieta, otro tinerfeño (llamado el "apóstol de Brasil"), quién al igual que el hermano Pedro también era natural de la isla de Tenerife, habiendo nacido en San Cristóbal de La Laguna. En ese momento, el Hermano Pedro y el Padre Anchieta a su vez, se convirtieron, pues, en los primeros canarios en ser beatificados.

Cartel de la celebración de la Orden de los Hermanos de Belén 
por los 400 años de su nacimiento en 2026.

La proclamación del Hermano Pedro como santo fue sustentada por la milagrosa curación de un niño que precisamente era oriundo de Vilaflor en Tenerife. Este niño tenía un linfoma intestinal, una monja betlemita italiana le llevó una reliquia del beato y se la pasó por el vientre, al poco tiempo el niño sanó siendo tomado como un milagro. Debido a este hecho, entre 1988 y 1996, se instruyó en la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, el proceso sobre el milagro para solicitar la canonización del entonces beato Hermano Pedro.

Finalmente, el papa Juan Pablo II canoniza al Hermano Pedro el 30 de julio de 2002 en la Ciudad de Guatemala, durante su tercera visita al país centroamericano. De esta manera el Hermano Pedro se convirtió en el primer santo nativo de las islas Canarias. Debido a que realizó su labor misionera y pastoral en tierras americanas, es considerado también como el primer santo de Guatemala y el primer santo de Centroamérica.

Restos óseos del Santo Hermano Pedro 
conservados en Guatemala.

Por tanto, como resumen de lo expuesto, podemos indicar que el Santo Hermano Pedro, nacido en Vilaflor (Tenerife) en 1626 y fallecido en Antigua Guatemala en 1667, dejó un legado profundo que se mantiene vivo hasta hoy. Su vida sencilla, entregada al servicio de los más pobres y marginados, marcó un antes y un después en la historia social y espiritual de Guatemala y América.

Cuadro del pintor guatemalteco Francisco Antonio de Montúfar, 
hacia finales del siglo XVII que "representa fehacientemente la apariencia física" 
de Pedro de San José Betancurt.

EL SANTUARIO EN VILAFLOR DE CHASNA.- El Santuario del Santo Hermano Pedro, es un templo de peregrinación que se encuentra en el municipio de Vilaflor de Chasna, en el sur de la isla de Tenerife, dedicado a San Pedro de San José Betancurt.

En el lugar del Santuario se encontraba la casa natal del Santo Hermano Pedro, la cual no se había conservado aunque sí su localización exacta. En palabras de Fray José Moreira, uno de los biógrafos del Hermano Pedro: ...que la casa de los padres del venerable Hermano Pedro, en el lugar de Chasna y Vilaflor, estaba en las espaldas de la parroquia de S. Pedro...

La historia del templo comienza en 1776 con la llegada de la rama masculina de los Betlemitas, quienes iniciaron la construcción de un templo en el lugar exacto en el que nació el Santo Canario.​ Pero debido a las reformas políticas realizadas en el siglo XIX en España, el templo quedó inacabado.

En 1981 con la llegada de las Hermanas Betlemitas se prosiguió el proyecto, reanudándose los trabajos en 1991. El Santuario fue terminado definitivamente el 28 de abril de 2002, día en que fue bendecido por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Monseñor Felipe Fernández García.​

Características del Santuario.

El de Vilaflor de Chasna es uno de los tres grandes santuarios de peregrinación dedicados al culto al Hermano Pedro, junto a la propia Cueva del Santo cerca de El Médano (en donde se refugiaba con el ganado durante el invierno) y la Iglesia de San Francisco el Grande en la Antigua Guatemala, lugar en donde se encuentra su tumba.

Exterior de la Cueva del Hermano Pedro, 
en la costa de Granadilla de Abona.

En este templo tinerfeño se encuentra la reliquia de una vértebra del Santo y la campana que él utilizaba para convocar a los fieles. En el altar mayor se pueden apreciar las imágenes del Santo Hermano Pedro y de la beata guatemalteca María Encarnación Rosal (1820-1886), (también conocida como María Vicenta Rosal Benítez), reformadora de las Hermanas Betlemitas y beatificada el 4 de mayo de 1997.

En la parte central del retablo se encuentra en altorrelieve la escena de la Natividad de Jesús en Belén, que constituye el tema central de la espiritualidad Betlemita.

Retablo del Altar Mayor del Santuario del Hermano Pedro, 
en Vilaflor de Chasna.

Se trata de un templo de una sola nave que tiene adosado un convento regentado por las citadas Hermanas Betlemitas y el Museo sobre la vida y obra del Santo Hermano Pedro. El templo está realizado enteramente en cantería de basalto y se encuentra justo detrás de la Parroquia Matriz de San Pedro Apóstol en el corazón de la localidad.

Precisamente desde la Iglesia de San Pedro parte el llamado "Camino del Hermano Pedro", que es una ruta pastoril que el Santo recorría para trasladarse con su rebaño a lo largo de la comarca de Chasna, esta ruta lleva hasta la Cueva del Santo Hermano Pedro, por debajo del Aeropuerto de Tenerife Sur, en la costa de Granadilla del Abona. Actualmente durante la festividad del Santo en abril, decenas de peregrinos recorren esta ruta que tiene un gran interés religioso-histórico. Dicha cueva se encuentra dentro del Sistema General Aeroportuario y es propiedad del Aeropuerto (AENA), que tiene un convenio con el Obispado de Tenerife que permite su uso por parte de los fieles. Desde 1999, la Cueva del Santo Hermano Pedro y su entorno tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Sitio Histórico, siendo otorgado dicho título de protección por el Gobierno de Canarias.​

Casa Museo en la trasera del Santuario del Santo Hermano Pedro 
en su pueblo natal de Vilaflor de Chasna. Foto: Pedro Rubens.

El Hermano Pedro murió en la Antigua Guatemala, donde está enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande. Tras una juventud dada a la piedad y al trabajo, embarcó para América con el ideal de evangelizar a los nativos y socorrer a los necesitados. Con sus 16 años de su vida dedicados en Guatemala al cuidado de los enfermos, los pobres, los analfabetos, etc., y las obras que para ellos promovió, ha permanecido en la memoria de todos como el Santo Hermano Pedro o, sencillamente, el Hermano Pedro. Su festividad anual, en el Santoral católico, se celebra cada 25 de abril (el día que recuerda su defunción). La distancia en el tiempo no opaca, pues, la luz que emana de su figura y que ha iluminado tanto a Tenerife como a toda la América Central, desde aquellos remotos días de la Colonia hispana en la Capitanía General de Guatemala.

Vista actual del pueblo de Vilaflor de Chasna.

Por último, señalar que el Santo Hermano Pedro ha sido nombrado Alcalde Honorario de los municipios de la Comarca sur de Tenerife: Adeje, Arico, Arona, Candelaria, Fasnia, Granadilla de Abona, Guía de Isora, San Miguel de Abona, Santiago del Teide y Vilaflor de Chasna, así como Alcalde Honorario y Perpetuo de la Antigua Guatemala. En Canarias, además, es Patrón de las parroquias de Cabo-Llanos (Santa Cruz de Tenerife), Llano del Moro (El Rosario, Tenerife), Tamaide (Santa Úrsula, Tenerife), Las Retamas (Santa Cruz de Tenerife) y del caserío de Igualero (Vallehermoso, La Gomera).

Pedro R. Castro Simancas, 01.05.2026.
Festividad de San José Obrero.

Fuentes:

DE LA ROSA OLIVERA, Lopoldo (1982): "Notas sobre el beato Pedro de Betancur", en Anuario de Estudios Atlánticos, nº. 28, pp. 379-396, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria, 1982.

DÍAZ FRÍAS, Nelson (2002): El Hermano Pedro de Bethencourt: la vida, la familia y la obra del primer santo canario, Ed. Benchomo, Santa Cruz de Tenerife, 2002.

GONZÁLEZ LUIS, José (2004): El Santo Hermano Pedro de San José Betancur, Ed. Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife, 2004.






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