Falsa arqueología: Cuando la Ahnenerbe fijó su interés en los guanches "por ser de origen ario".
Nuestras islas Canarias se convirtieron desde 1925 en un área de investigación para estudiar los orígenes de la raza nórdica y de la lengua indoeuropea, con los antiguos canarios de pelo rubio y ojos azules, que Eugen Fischer identificó con la raza de Cro-Magnon. Con él colaboraron desde 1930, el austriaco Dominik Josef Wölfel y el catedrático de la Universidad de Madrid, Hugo Obermaier. Estas teorías fueron retomadas por la Ahnenerbe desde 1935, en su búsqueda de los ancestros de la raza aria, para lo que prepararon una expedición a las islas Canarias en 1939 y que contaron durante la II Guerra Mundial con el apoyo de un discípulo de Obermaier, el arqueólogo español Julio Martínez Santa-Olalla, que fue interlocutor directo de la Ahnenerbe desde la visita en 1940 de Heinrich Himmler a Madrid.
Ya en ocasión anterior (20.03.2025) hablamos del interés geopolítico de Hitler de hacerse con el dominio de una isla canaria en el transcurso de la II Guerra Mundial (1939-1945), y ahora tratamos del interés antropológico de los nazis de estudiar a los antiguos canarios por la absurda creencia de que eran originarios de la raza aria.
En efecto, la organización Ahnenerbe —la institución pseudocientífica de las Schutzstaffel (las SS) de la Alemania nazi, que estaba dedicada a buscar los supuestos orígenes de la "raza aria"— fijó su interés en las islas Canarias (1935-1945) debido a unas fantasiosas teorías que vinculaban a los antiguos canarios con un origen nórdico o con la raza aria. Los investigadores nazis alimentaban la hipótesis pseudo histórica de que los guanches o antiguos pobladores de las islas Canarias eran unos supervivientes o vestigios de la mítica Atlántida, la cual consideraban una antigua cuna de la civilización aria.
El interés de Heinrich Himmler por Canarias se enmarcaba en la obsesión general del régimen nazi por rastrear los orígenes “divinos” del pueblo alemán. Expediciones al Tíbet, al Cáucaso o a Escandinavia formaban parte del mismo empeño por construir un pasado mítico que legitimase su dominio en Europa. No obstante, la mayoría de estos estudios carecían de rigor científico y fueron desacreditados tras la guerra por la comunidad académica.
En cuanto a las islas Canarias, los arqueólogos nazis quisieron ver en los indígenas canarios a los descendientes de la raza aria pura, pues los científicos pronazis relacionaban la apariencia rubia y con ojos azules de algunos antiguos canarios con un supuesto origen ario.
¿Qué fue la organización de la Ahnenerbe? ¿Qué labor desempeñaba durante el periodo del III Reich en Alemania?
Según Javier Nicolás, Doctor en Historia Contemporánea y Master en Sociología y Ciencias Humanas, la Ahnenerbe fue una organización nacida en 1935 como idea personal de Heinrich Himmler, para indagar en los orígenes germánicos del pueblo alemán. Tal sociedad u organización, que se adscribió pronto a la SS, englobó a más del 80% de los arqueólogos y prehistoriadores alemanes. Su labor fue la de organizar viajes de búsqueda por todo el mundo, realizar excavaciones, dar conferencias, editar libros y revistas, etc.
Para ello, se buscó un grupo selecto y renombrado de historiadores, arqueólogos, lingüistas, antropólogos y biólogos que aceptaron dejar de lado la ciencia para reescribir el pasado y hacer realidad los sueños más locos de Heinrich Himmler y de la ideología nazi. El despliegue de recursos demuestra hasta qué punto el régimen nazi utilizó la ciencia como herramienta propagandística para justificar su ideología racial.
Heinrich Himmler (1900-1945) fue uno de los líderes del III Reich en Alemania, de las temibles SS del partido nazi, de 1929 a 1945. Himmler presidió un vasto imperio ideológico y burocrático que, para muchos lo definía como el segundo hombre más poderoso de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, después de Hitler.
La Ahnenerve fue creada por Heinrich Himmler y estuvo presidida inicialmente por Herman Wirth, que en 1937 sería sustituido en el cargo por Walther Wüst. Por su parte, Wolfram von Sievers fue su secretario general o director administrativo. La organización estuvo vinculada a las SS desde el primer momento.
Herman Wirth (1885-1981), de origen neerlandés, fue un historiador y estudioso de religiones y símbolos antiguos alemanes que cofundó la Ahnenerbe, siendo su primer presidente, pero que luego fue expulsado por Heinrich Himmler como decimos en 1937.
El 1 de julio de 1935, en efecto, Himmler organizó una reunión en el cuartel general de las SS en Berlín donde habló de su deseo de impulsar un instituto de investigación de la prehistoria. El grupo comenzó como un departamento de la Oficina de Raza y Asentamiento de las SS. Pronto Herman Wirth fue nombrado, en efecto, presidente del grupo de la Ahnenerbe, mientras que Himmler tomó el papel de superintendente, un puesto de alta dirección que implicaba un control político total al ponerlo a cargo de su consejo de administración. Su fin, según se estableció el auto de acusación del proceso de los tribunales de Núremberg llamado «de los doctores», fue: ...realizar investigaciones sobre... la raza indogermánica del norte y divulgar sus resultados de una manera interesante al público.
Desde el principio, sus proyectos de investigación tuvieron una clara intención propagandística: proporcionar una base científica para las afirmaciones del Tercer Reich sobre la superioridad espiritual y racial de los arios. De hecho, Heinrich Himmler planeaba transformar la Ahnenerbe en el centro de pensamiento ideológico más importante del régimen nazi y en el centro organizativo de la formación de todos los futuros miembros de las SS.
La organización fue inicialmente llamada "Sociedad para el Estudio de la Historia de las Ideas Primitivas" (en alemán, Deutsches Ahnenerbe Studiengesellschaft für Geistesurgeschichte), pero pronto se abrevió simplemente como "la Ahnenerbe".
La misión oficial de la organización era doble. Su primer propósito era revelar nuevas evidencias de los logros de los antepasados de los alemanes modernos «utilizando métodos científicos exactos». Su segundo propósito era transmitir o divulgar sus hallazgos al público alemán a través de artículos de revistas, libros, exposiciones en museos y conferencias académicas. Según el escritor Heather Pringle, la Ahnenerbe estaba «en el negocio de la creación de mitos» y actuaba repetidamente «distorsionando la verdad y produciendo pruebas cuidadosamente diseñadas para apoyar las ideas raciales de Adolf Hitler». Algunos miembros de la Ahnenerbe alteraban, pues, conscientemente sus evidencias e interpretaciones para hacerlas coincidir con las creencias de Hitler; otros parecían no ser conscientes de cómo su adhesión a la doctrina nazi influía en sus interpretaciones.
A finales de 1936, la Ahnenerbe se apoderó de la revista de Wilhelm Teudt titulada Germanien. Esta publicación mensual se convirtió en la voz oficial de la Ahnenerbe y estaba dirigida a un público más amplio. A partir de diciembre de 1936, la revista se distribuyó gratuitamente a todos los líderes de las SS. En 1939 ya la Ahnenerbe empleaba a 137 académicos y científicos, así como a 82 trabajadores de apoyo, incluyendo artistas, fotógrafos, técnicos de laboratorio, bibliotecarios, tesoreros y secretarios.
Por esa época, ya ejercía como director de la Ahnenerbe Wolfram von Sievers, pero terminada la Guerra Mundial, el 20 de agosto de 1947 fue declarado culpable de tres de los cuatro cargos de los que se le acusaba: crímenes contra la humanidad, por genocidio y guerra de agresión. El veredicto del Tribunal Militar fue pena de muerte y el 2 de junio de 1948 Sievers fue ahorcado en la prisión militar de Lansberg.
Wolfram von Sievers (1905-1948) fue miembro del partido nazi y se desempeñó como director administrativo de la Ahnenerbe desde 1935 hasta su disolución como organización. Sievers, efectivamente, sería juzgado durante el denominado Juicio de los doctores y condenado a la pena capital por ahorcamiento.
En ese año de 1939, en el momento del estallido de la Segunda Guerra Mundial, se estaban organizando 4 grandes expediciones, una del compañero de clase de Himmler, Bruno Schweizer, para excavar una granja y un santuario religioso fundado con el primer asentamiento en Islandia el 874 d.C. Otra a los Andes de Bolivia donde el arquitecto Edumund Kiss creía haber localizado una colonia nórdica en Tiwanaku. Una tercera de su director, Walter Wüst, para copiar la inscripción de Darío I al oeste de Irán, pues se le consideraba un rey ario, y finalmente una expedición a las islas Canarias a cargo de Otto Huth.
Efectivamente, en 1939, de entre aquellos proyectos de investigación de gran interés era para Himmler y el equipo directivo de la Ahnenerbe estudiar a los aborígenes de las islas Canarias, que se consideraban una raza aria pura, no contaminada con el contacto con otros pueblos, siguiendo las tesis defendidas por los investigadores Fischer y Wölfel.
La Ahnenerbe se interesa por el pasado de las islas Canarias.
Las islas Canarias estaban, pues, en la mira de la Ahnenerbe especialmente por el mito de los atlantes, y en particular, por los guanches. La búsqueda se centró en las excavaciones canarias, mediante la investigación de las momias guanches, catalogación de los objetos hallados y edición de artículos y libros en la revista de la Ahnenerbe y su editorial.
Fuentes históricas consultadas por el Deutsches Historisches Museum y recogidas también por la revista alemana Der Spiegel indican que Himmler creía que los antiguos pobladores canarios representaban una rama no contaminada de esa mítica raza aria. Los informes que manejaba venían del arqueólogo y oficial de las SS Otto Huth, quien había publicado en 1937 un artículo titulado 'La civilización de los canarios como clave del origen del indogermanismo'. En sus escritos, Otto Huth aseguraba que el estudio de los guanches podía revelar los orígenes espirituales de los pueblos germánicos.
Franz von Löher, en su obra «Los germanos en las Islas Canarias», en 1886, ya señalaba que hubo población germana en las islas -los vándalos- y por ello el imperio alemán tenía derecho a ocupar Canarias y arrebatar el archipiélago a España. Eso también se dice de Agadir, en Marruecos, donde hay un antiguo cementerio europeo de alta influencia alemana. En 1896, también por dos autores germanos: Felix von Luschan y Hans Meyer, también se afirmaba que en la época prehistórica hubo población indoeuropea, relacionada con la raza aria, en Canarias.
Siguiendo a los investigadores Alfredo Mederos Martín y Gabriel Escribano Cobo, podemos señalar que la figura de Otto Huth (1906-1998), teólogo y arqueólogo, que había nacido en 1906, comenzó su trayectoria nazi en la Liga de Estudiantes Nacional-socialistas, después ingresó en 1928, a los 22 años en la SA, Sturmabteilung -Destacamentos de Asalto-, y a continuación en el Departamento para la Protección de la Literatura Nazi, que ordenaba incautar por la Gestapo todos los libros que no se adaptaran a las consignas nazis antes de entrar en la Ahnenerbe cuando se fundó en 1935.
Durante el conflicto de la II Guerra Mundial, Huth fue nombrado profesor en la Reichsuniversität Straßburg (1942). Tras el fin de la guerra y la caída del Tercer Reich, logró eludir juicios mayores y continuó su vida profesional en la Alemania de posguerra, desempeñándose como especialista en la biblioteca de la Universidad de Tubinga hasta su jubilación en 1971.
Según expone la enciclopedia Wikipedia, a finales de los años 30, la Ahnenerbe elaboró un mapa con las zonas de su interés, donde aparecían las islas Canarias. Creían, basándose en momias guanches, que los habitantes originarios de esas islas eran blancos, altos y rubios. Entonces Himmler escogió a Otto Huth para investigar esta teoría. Iba a encabezar una expedición a las islas Canarias para estudiar esqueletos y momias guanches, así como cerámica y herramientas para localizar paralelismos con piezas nórdicas.
Como miembro activo de la Ahnenerbe, tras el descubrimiento de momias guanches en Tenerife en 1933, Huth tomó su pelo rubio como un indicio de que los antiguos canarios habían sido "nórdicos". En 1937 Otto Huth publicó en la citada revista Germanien un artículo donde defendía la tesis de la Atlántida y consideraba a los primitivos canarios como fälisch (una subdivisión étnica de Escandinavia). Comentaba en él las investigaciones de Eugen Fischer, que decía que los antiguos habitantes de islas como El Hierro y La Gomera eran morenos y pequeños pero los de Gran Canaria eran rubios, de ojos azules y complexión vigorosa.
Igualmente, en junio de 1937 la revista Germanien publicó partes del libro Kanarierbuch de Franz von Löher que había aparecido publicado en 1886. En esta obra se hablaba de que en Tenerife los habitantes parecían sajones y se continúa hablando de las características físicas de los guanches y de su religión. Sobre este último aspecto resalta que los lugares guanches dedicados al culto eran o pequeñas capillas o, al igual que los germánicos, grandes espacios al aire libre con un elemento elevado (ya fuese un árbol, una roca o una torre).
Huth preparaba su expedición a Canarias para el otoño de 1939, donde participarían antropólogos para realizar mediciones de las colecciones de restos óseos en El Museo Canario de Las Palmas y arqueólogos para comparar el registro material existente en dicho museo con el de los antiguos pueblos nórdicos. Este científico hablaba incluso de una raza aria canaria, llegando a afirmar que: «la conquista de Canarias por cristianos españoles es una terrible tragedia y uno de los más espantosos ejemplos de los venenosos efectos del judeocristianismo en el alma europea».
Esta proyectada expedición a las islas Canarias de Otto Huth iba a partir en otoño de 1939 pero se aplazó indefinidamente por el comienzo de la guerra mundial en septiembre de ese año, con la invasión de Polonia. En efecto, aquella expedición debía realizarla en 1939 Otto Huth, que proyectaba rastrear las viejas prácticas religiosas de los isleños y estaba entusiasmado con los rumores de momias guanches de trenzas rubias. Excavarían y harían mediciones craneales de los canarios. La expedición, sin embargo, quedó cancelada definitivamente debido a las tensiones políticas con Francisco Franco en el transcurso de la guerra mundial, pues el dictador español no permitió a Huth viajar a las islas Canarias. No obstante, tanto el filólogo Otto Rössler como Otto Huth continuaron sus investigación sobre el tema.
Otto Rössler (1907-1991), en efecto, era un lingüista, especialista en lenguas semíticas y africanistas, de origen austriaco, que estuvo también estrechamente vinculado a la Ahnenerbe y que en julio de 1941, pasó a ser profesor en la Universidad de Tubinga gracias a su tesis sobre el lenguaje de los canarios.
Otto Rössler se enteró, a raíz de un texto de Niccoloso da Recco del siglo XIV, de la existencia de unos ídolos de Gran Canaria que fueron llevados a Lisboa. En febrero de 1941, Rössler le solicitó a Sievers, el director de la Ahnenerbe, adquirir una reproducción de uno de estos ídolos canarios, que consistiría en una figura femenina con una bola con la esvástica. Sievers le encargó la tarea al arqueólogo español Julio Martínez Santa-Olalla (1905–1972), pero no consta que este la consiguiera. En 1942, sin embargo, Rössler elaboró una obra sobre un ídolo canario femenino en forma de columna, que creían que podría tratarse de un «Pilar del Mundo» (Weltsäule) similar al Irminsul nórdico.
Sievers solicitó el 4 de junio de 1941 a Martínez Santa-Olalla copia de las fuentes canarias cuyos manuscritos estaban repartidos por la Biblioteca Nacional de Madrid, El Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria y la Biblioteca Municipal de Santa Cruz de Tenerife. A la espera de conseguirlas, Martínez Santa-Olalla les remitió el trabajo de Pérez de Barradas, Estado actual de las investigaciones prehistóricas sobre Canarias (1939), que había escrito a partir de la catalogación de los fondos del Museo Canario.
Indicar que Julio Martínez Santa-Olalla (Burgos, 23 de agosto de 1905-Madrid, 13 de febrero de 1972) era un arqueólogo español que se centró en el pasado celta y visigodo de España. Era germanófilo y se relacionó con miembros de la Ahnenerbe. Fue invitado por Himmler a Alemania a visitar la sede de la Ahnenerbe en Dahlem, cerca de Berlín. En Múnich se entrevistó con el kurator de la Ahnenerbe Walther Wüst. Además, está documentado que mantuvo una correspondencia fluida con Wolfram Sievers, el director de la Ahnenerbe hasta marzo de 1945. En España, co-fundó la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas en 1939 y utilizó su cargo público para alinear la arqueología española con los intereses ideológicos del régimen de Franco y del nacionalsocialismo.
El 26 de agosto de 1941 W. Wüst habló en una carta sobre la creación, incluso, de un debatido «Departamento de Investigación Canaria y Berberología» dentro de la Ahnenerbe para que este fuese dirigido por Rössler. De hecho, entre junio y julio de 1942, Rössler elaboró un plan de trabajo con el Departamento de Historia de las Creencias Indogermánicas de la Ahnenerbe, donde destacaba la importancia de estudiar las tradiciones de las islas Canarias y el norte de África.
El 27 de mayo de 1944, de nuevo Sievers escribió a Martínez Santa-Olalla pidiéndole fotocopias de dos obras del portugués Gaspar Frutuoso que estaban en la biblioteca del Palacio Nacional de Ajuda en Lisboa y de otra de Juan Núñez de la Peña que estaba en la Biblioteca Nacional de España, y que decía que Otto Huth necesitaba para su obra Raza y religión de Canarias. Consta que Martínez Santa-Olalla le envió una copia de esa obra de Juan Núñez de la Peña ese mismo año.
Sin embargo, el avance de la Segunda Guerra Mundial impidió nuevos contactos hasta una última carta de Sievers a Martínez Santa-Olalla el 5 de marzo de 1945, casi de despedida. Juzgado en Nuremberg, como ya hemos comentado, Sievers fue condenado a pena de muerte el 20 de agosto de 1947 y ahorcado el 2 de junio de 1948 en Landsberg, Bavaria.
Por su parte, Otto Huth, que alcanzó el grado de Teniente Coronel de la SS, fue Profesor Extraordinario en la Universidad de Estrasburgo, y pasó luego a trabajar en el Volkskunde Institut de la Universidad de Tubinga en 1944 hasta que perdió su puesto en 1945 con la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial. Volvió a trabajar en la biblioteca de la Universidad de Tubinga entre 1961-1971, cuando se jubiló, ciudad donde siguió viviendo hasta su muerte en 1998.
La Ahnenerbe se mantuvo activa hasta el final de la guerra (1945). En Rusia, por ejemplo, cuando el Ejército Rojo inició su contraofensiva, sus agentes comenzaron a enviar los objetos confiscados hacia Alemania. Nada de valor para el régimen nazi podía quedar atrás para que los "enemigos" del Reich lo encontraran. A medida que las fuerzas aliadas avanzaban hacia Berlín, la Ahnenerbe trasladó su cuartel general de Berlín a la ciudad de Waischenfeld, donde sus miembros destruyeron muchos de los documentos más sensibles. Sin embargo, el Ejército estadounidense logró recuperar la mayor parte de la correspondencia interna de la Ahnenerbe .
Hoy en día, los documentos de la Ahnenerbe que se conservan en los archivos alemanes y españoles evidencian como la ciencia y la arqueología fue instrumentalizada políticamente como herramienta de manipulación ideológica. El intento de vincular a los guanches con una supuesta raza aria no fue más que otro episodio de la pseudociencia nazi, una mezcla de fanatismo y ambición que culminó en el mayor crimen contra la humanidad del siglo XX.
PRINGLE, Heather (2007): El plan maestro: arqueología fantástica al servicio del régimen nazi, Debate, Barcelona, 2007.
NICOLÁS COLLADO, Alberto Javier (2022) [2021]: La Ahnenerbe en España. 1940-1945 (3ª edición), EAS, Madrid, 2022.
MEDEROS MARTÍN, Alfredo Mederos y ESCRIBANO COBO, Gabriel (2011): Julio Martínez Santa-Olalla, Luis Diego Cuscoy y la Comisaría Provincial de Excavaciones Arqueológicas de las Canarias Occidentales (1939-1955), Ed. Museo Arqueológico de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 2011.
Ahnenerbe, la secta ocultista nazi que trató de destruir el cristianismo, en ABC, Madrid, 7 de diciembre de 2012.












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