Tinerfeño ilustre: José Rodríguez Moure, historiador de la devoción a la Virgen de la Candelaria.

Monumento a J. Rodríguez Moure en La Laguna.

José Rodríguez Moure (San Cristóbal de La Laguna, 1855-1936). Presbítero. Beneficiado de la Catedral de Tenerife y licenciado en Derecho, insigne historiador y primer Cronista oficial de la ciudad de La Laguna (Tenerife). Socio honorario de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife y presidente de Honor del Instituto de Estudios Canarios. Nombrado socio correspondiente de la Real Academia de la Historia.


Placa conmemorativa en La Laguna en la Plaza del Dr. Olivera.

Tumba donde yacen los restos de J. Rodríguez Moure en la Iglesia Matriz de la Concepción, en La Laguna.

Interior de la Iglesia de la Concepción, 
de donde fue párroco el presbítero J. Rodríguez Moure.

La historia de José Rodríguez Moure es la crónica de esos tipos a los que la losa de la muerte condena a un inexplicable olvido: cura de la iglesia de la Concepción en La Laguna, Rodriguez Moure fue, sin duda, una autoridad en la cultura en Canarias, pero hoy solo se le recuerda por el nombre de una calle.

Hombre de ideas liberales (que le suscitaron amistades y animadversiones), en la misma línea que don Santiago Beyro, fue el primer cronista oficial -en 1909- de la ciudad de los Adelantados, a la que dedicó varios libros, entre ellos, una guía histórica de la ciudad y monografías dedicadas a la Universidad, a la catedral de la Laguna, a los Adelantados, y a Viera y Clavijo, al que admiraba.

Buenaventura Bonnet decía que fue el último representante de esa escuela histórica que nació en La Laguna en el XVII con Juan Núñez de la Peña, continuó en el XVIII con el cronista José de Anchieta y Alarcón, y terminó en el primer tercio del XX con el propio Moure.

Historiador, jurista e investigador, el cura Moure logró reunir un fondo documental y bibliográfico sobre Canarias, de inmenso valor, calificado por Rumeu de Armas como el más importante de las Islas, que Moure donó a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, donde actualmente se conserva en su mayor parte.

Su trabajo de investigación versará, primordialmente, sobre la historia religiosa de Tenerife, y en particular de La Laguna. Llegó a reunir un abundante archivo documental sobre la materia, con obras, folletos y manuscritos que, en efecto, donaría a la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, de la cual había sido miembro desde 1916. Entre sus obras, lleva a cabo una versión del Poema de Antonio de Viana (1905) y, sucesivamente, Historia de la parroquia matriz de Nuestra Señora de la Concepción (1915), Historia de la devoción del pueblo canario a Ntra. Sra. de Candelaria patrona del Archipiélago y de sus dos obispados (reeditada en 1991 por el Ayuntamiento de Candelaria), Historia de las universidades canarias (1933) o Guía histórica de La Laguna. Suyas son, también, las novelas El ovejo o el novelo, de costumbres canarias (1925), firmada como E.A., y El vizconde de Buen Paso, publicada como folletón en el diario La Prensa, de Santa Cruz de Tenerife.

Monumento a J. Rodríguez Moure que fue posible en 2015 gracias a los condes de Barbate, el Ayuntamiento de La Laguna, la Cátedra Cultural Viera y Clavijo, la Económica y el Obispado de Tenerife.

Quien atraviesa la plaza de La Concepción en La Laguna y sube las escalinatas del templo se encuentra, casi sin esperarlo, con el busto dedicado a don José Rodríguez Moure. No es un monumento antiguo: su presencia es reciente, apenas de unos pocos años. Y quizá por eso mismo llama la atención. No pertenece al paisaje heredado, sino al que la ciudad ha querido crear a conciencia, como quien decide colocar una señal para no perder el rastro de su propia memoria.

Fotos: Pedro R. Castro Simancas.


Comentarios

TEMA