Efemérides judicial: V Centenario de la creación de la Real Audiencia de Canarias.

 

Este año 2026 se celebra el V Centenario de la creación de la Real Audiencia de Canarias, lo que es en la actualidad, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, con sede en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Sede actual del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

El punto de partida del Tribunal ha de situarse en la Real Cédula del emperador D. Carlos y la reina Dña. Juana, fechada en Granada el 7 de diciembre de 1526, por la que se decide el nombramiento de tres jueces de apelaciones que, con residencia en Gran Canaria, tengan jurisdicción sobre todas las islas del Archipiélago, tanto realengas como de señorío. La cédula justifica la creación del Tribunal al considerar que “conviene proveer que la Justicia se administre a nuestros súbditos con la menos costa e trabajo que ser pueda dándoles jueces que residan e estén en la parte más conveniente para ello”.

Dicha Real Cédula configura un verdadero tribunal como órgano de justicia de actuación colegiada, siendo la nota más relevante en estos momentos iniciales que la concepción de la monarquía expresada en dicha disposición es la del establecimiento de un órgano judicial fundamentalmente para la resolución de pleitos civiles y causas criminales en apelación para todas las islas Canarias, por lo que es un órgano principalmente de segunda instancia, siendo sus resoluciones apelables ante la Real Chancillería de Granada a partir de 1505, como antes lo fueron ante la de Valladolid y después ante la de Ciudad Real. Además, en esta primera época la autoridad directa del rey en cuanto a las labores de gobierno se ejercía a través de los gobernadores, con ámbito de competencias limitado a cada una de las islas realengas, no habiendo por tanto una autoridad regia general para el Archipiélago.

La propia Real Cédula expone un argumento a favor de la creación de la Real Audiencia, y es un motivo de tipo judicial: favorecer el acceso de los residentes canarios a la justicia, pues las revisiones de las sentencias de las justicias ordinarias, ya señoriales, ya realengas, se llevará a cabo por la Real Audiencia de Canarias. Pero, al mismo tiempo, con más relevancia que la anterior y aunque no se mencione expresamente en la resolución, hay otra razón favorecedora de la creación del Tribunal: la conveniencia de contar, en un territorio fragmentado y distante, con un órgano de absoluta confianza al que, en su caso, pudieran otorgarse atribuciones de carácter gubernativo para ejercerlas en el conjunto de las islas.

Aunque la real cédula de su creación se firmó en 1526, el tribunal no se constituyó solemnemente en Las Palmas hasta el 20 de septiembre de 1527. La iniciativa, impulsada desde Gran Canaria, generó un inmediato recelo en Tenerife. Cuando el mensajero Juan de la Rosa llegó a la isla vecina para reclamar el pago de los salarios de los jueces, los regidores tinerfeños protagonizaron una escena de sumisión formal y rebeldía económica: recibieron las cartas reales con los "bonetes quitados" en señal de respeto, pero se negaron a pagar, alegando que Tenerife no había pedido tal tribunal y que Gran Canaria, "tierra rica y de muchos azúcares", debía costearlo.

Estaba presidida por el comandante general de Canarias, aunque sus funciones de este eran prácticamente nulas sobre el tribunal, pues solo podía usar la influencia de su cargo para adelantar o retrasar procesos; quienes dictaban sentencia y atendían los casos eran los regentes y los oidores.

El título de Comandante General, adoptado oficialmente en 1723, implicaba que su titular debía residir en la isla de Gran Canaria para presidir el tribunal de las islas. Sin embargo, esto no se cumplió, al residir dicho comandante en la isla de Tenerife. Según recoge José D. Dugour en 1875, ya en 1661 el General Hurtado Don Gerónimo de Benavente y Quiñones, primer ocupante del cargo, obtuvo el privilegio de elegir su lugar de residencia, alternando entre La Laguna y Santa Cruz de Tenerife gracias a una licencia que le permitía establecerse donde considerara más conveniente. 

Monografía sobre la figura del Regente de la
Real Audiencia de Canarias.

Esta centralización suprimió la figura del Regente, dejando al jefe militar como "cabeza de la Audiencia". No fue hasta 1629, tras los ataques de Francis Drake (1595), Van der Does (1599) y el corsario Tabac Arráez (1618), cuando el rey Felipe IV restableció definitivamente la Capitanía General bajo el mando de Juan de Rivera Zambrana, como presidente de la Audiencia.

Es la Audiencia, por tanto, la primera institución real de las Islas con competencia sobre el conjunto de todas ellas. Así, la Audiencia se configura como órgano regio, con poder delegado por el monarca, y sus jueces en oficiales que actúan como representantes directos de la monarquía en las Islas.

A partir de ese momento se inicia, pues, la dilatada y relevante trayectoria de este Tribunal, cuya presencia institucional perdura hasta la actualidad. A lo largo de los años, ha experimentado profundas transformaciones en su estructura, competencias y denominación -actualmente, Tribunal Superior de Justicia de Canarias-, circunstancias que avalan su reconocimiento y justifican la organización de una serie de actos conmemorativos orientados a difundir su historia y destacar la relevancia de su función jurisdiccional y gubernativa, durante el presente año 2026.

Funcionó como tribunal hasta 1834, cuando, con la imposición del Liberalismo, las reales audiencias fueron suprimidas, y sus competencias fueron absorbidas por las Audiencias Territoriales. En su caso, la Real Audiencia de Canarias pasó a ser la Audiencia Territorial de Las Palmas, cuya sede se trasladaría, pocos años antes del incendio de las casas Consistoriales de Las Palmas en 1842, al edificio donde se encontraba el Tribunal del Santo Oficio y, más adelante al antiguo convento de San Agustín en 1865, del que solo queda hoy su iglesia. Este último será hasta la actualidad el Palacio de Justicia de la ciudad de Las Palmas, y por tanto, sede del actual Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

Una tinerfeña ilustre (casi desconocida): Clemencia Hardisson Wouters, "la condesa roja".


Actualmente Clemencia Hardisson Wouters es reconocida como una figura clave en la historia local de Tenerife, nombrada Hija Predilecta de la isla por el Cabildo Insular y nominada con dos calles, una calle en el barrio de Gracia (La Laguna) y la otra en el municipio de Santa Cruz de Tenerife que recuerdan su labor.

SU ORIGEN FAMILIAR.- La familia de los Hardisson llegaron a Canarias a principios del siglo XIX procedentes de Francia. Desde entonces han aportado a las islas insignes personajes de gran valía en la política, en la empresa, en el arte y en las ciencias, entre las cuales destaca esta ilustre tinerfeña.

Su familia, de origen franco-belga, en efecto, se había establecido en la isla de Tenerife a finales del siglo XIX, al amparo de la actividad comercial que se desarrollaba en el puerto de su capital, por entonces, capital general de las islas Canarias, desempeñando importantes negocios como consignatarios. Su madre estaba vinculada a cinco Casas Reales europeas y era baronesa de Coppers y su padre era descendiente de nobles de Casais.

Mantuvieron cierta vinculación con su país natal, pues durante el periodo de La Gran Guerra (1914-1918) denunciaron desde Canarias los atropellos a los que fue sometida la población belga durante la ocupación alemana en el conflicto. La joven Clemencia por esos años llevó una vida feliz, presentándose a numerosos concursos de belleza según consta en la prensa de la época, siendo esta una actividad habitual de la clase pudiente a la que pertenecía.

CLEMENCIA HARDISSON, UNA GRAN PERSONALIDAD.- Entre los actos más destacables en su infancia y juventud, con tan solo 7 años en abril de 1915, participó en un festival de apoyo a huérfanos belgas, como consecuencia de la I Guerra Mundial. Su familia, en efecto, apoyó a la comunidad belga ante la incursión violenta alemana en su país en la I Guerra Mundial. 

Conocida como la condesa roja, su posición aristócrata y burguesa le permitió tener contactos tanto fascistas y franquistas, como comunistas, rojos o republicanos. Y siempre utilizó sus contactos y privilegios para el beneficio de las personas desfavorecidas.

Pero Clemencia resulta ser una mujer que esconde tras de sí una historia de vida de lo más intensa. Una vida que parece casi una película de ficción. Una aristócrata que valoraba a las personas, a la comunidad y a su barrio de Gracia. Una rebelde vinculada a las fuerzas antifascistas, durante la II República española y Guerra Civil (1936-1939), con grandes amistades que la llevaron a la cárcel por la Dictadura franquista, y con algunas conexiones aliadas que la sacaron de esta, durante la época de la II Guerra Mundial (1939-1945). Una mujer que casi parecía que jugaba a dos bandas, siendo catalogada como posible cooperante de la inteligencia británica.


Retrato de Clemencia Hardisson en un homenaje rendido por 
el Ayuntamiento de La Laguna (Foto: María Pisca/El Día)

ALGUNOS POCOS DATOS DE SU BIOGRAFÍA.- Clemencia Hardisson Wouters (San Cristóbal de La Laguna, 1908-2000) fue una aristócrata franco-belga, activista antifascista y por los derechos humanos, una apreciada vecina del barrio de Santa María de Gracia de la ciudad de La Laguna.

Cartel del documental de Raúl Jiménez Pastor.

Clemencia nació, en efecto, en el año 1908, hija del consignatario Augusto Sabin Hardisson y de la baronesa Clemencia Wouters de Coppens. Desde su juventud mostró un espíritu inquieto y una inclinación por las causas sociales y culturales. En los años treinta, su casa del Camino de La Hornera se convirtió en un punto de encuentro para artistas y pensadores de La Laguna, hasta que la represión de la Guerra Civil truncó aquel clima de apertura. 

La dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930) le trajo sancionado a la isla al que sería uno de sus grandes amores: Juan José Luque Argenti. Este había conspirado para derrocar al dictador y aún habría de ser nuevamente castigado, con destino a África, antes de conocer a Clemencia.

En nuestra tierra, Clemencia Hardisson Wouters ganará en 1929 el título de “Miss Belleza de Tenerife” y de belleza provincial, siendo en 1932 madrina del C.D. Tenerife.

Justo en ese año, como motivo de esta distinción, el poeta y abogado tinerfeño Luis Rodríguez Figueroa (Puerto de la Cruz, 1875 - Santa cruz de Tenerife, 1936), le dedica en el diario La Prensa de Santa Cruz de Tenerife, una poema titulado "Oda Hespérica" (La Prensa, Santa Cruz de Tenerife, 4-05-1929, p. 1. Dedicada a «la señorita Clemencia Hardisson y Wouters»), donde, entre otras estrofas de dicho poema, escribe:

Hoy proclaman las Islas
Su Reina, la que tiene 
Los ojos de turquesa, 
Los cabellos obscuros, 
Y la gentil figura
De la inquieta Atalanta...
Clemencia, eres la Reina
De la regia mansión de las Hespérides 
Y hoy te ofrecen unánime homenaje, 
Orgullosos de serlo, tus vasallos.
Que mi canción hespérica repita
El clamor de su inmenso regocijo,
Y a la vez perpetúe
La fecha inconfundible
De este feliz advenimiento al trono 
Donde reinan tu gracia y tu belleza.

Precisamente, por esta época de los años de 1920 tiene entre sus amistades a los abogados republicanos tinerfeños, el citado Luis Rodríguez Figueroa y también José Carlos Schwartz Hernández. Ella es ya una ferviente republicana y simpatiza militando por entonces en el partido Izquierda Republicana.

Según cuenta el historiador Rubens Ascanio, la prensa escrita de la época, fiel relatora de los acontecimientos sociales de las élites tinerfeñas, menciona en numerosas ocasiones el devenir de Clemencia. Entre bodas, concursos de belleza, donde ganará el galardón de reina de la belleza de la Provincia en 1929, recitales poéticos, haciendo el saque de honor en un disputado partido entre el Club Deportivo Tenerife y el Marino, o en actos de etiqueta de “característico aristocratismo” discurre su existencia. 

SU VIDA DURANTE LA II REPÚBLICA.- Su vida acomodada no será ajena a la irrupción de nuevas ideas que supuso la proclamación de la II República en España. En 1931 entabla una relación sentimental con el ingeniero anarquista Juan José Luque Argenti, que fue director de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, y que se vinculó con el Sindicato de Tabaqueros y la CNT.

La instauración de la II República española (1931-1936) repone en su puesto a los represaliados por la dictadura de Primo de Rivera y es entonces, en 1931, cuando conoce a Juan José Luque, que ha sido nombrado ingeniero jefe de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Con el tiempo, este ingeniero de familia acomodada habría de entrevistarse con don Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, en Estoril (Portugal) en representación de todas las fuerzas democráticas para conspirar en la caída del general Francisco Franco (1939-1975), junto a los generales franquistas desafectos como Antonio Aranda y Alfredo Kindelán.

Como señala Luana Studer Villazán en su libro Voces silenciadas, la irrupción de Clemencia Hardisson en todos estos movimientos sociales, políticos y culturales de vanguardia, durante la época republicana en la zona metropolitana de la isla de Tenerife, tuvieron un fuerte impulso a partir de su relación sentimental con el anarquista Juan José Luque Argenti. Este era una persona muy involucrada en el ambiente eufórico de aquellos momentos en la capital tinerfeña, al desempeñar el cargo de director de la Junta de Obras del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Esto le permitió a Clemencia conocer y relacionarse con algunas de las figuras más destacadas dentro del movimiento obrero isleño. Tal fue así, que en el momento en que Argenti se marchó a Barcelona, ella quedó como enlace para recibir y difundir el material de propaganda anarquista que llegaba a la isla desde la ciudad condal.

En este tiempo republicano, Clemencia, pues, participa plenamente en las ilusiones para cambiar el curso de la historia intentando derribar la dictadura. La Guerra Civil (1936-1939) le arrebató casi todo, a buena parte de sus amigos, que son desaparecidos o encarcelados en Fyffes y otras prisiones. Su amor combate en Madrid y Barcelona defendiendo el régimen republicano y lo más importante para ella, la libertad. 

GOLPE DE ESTADO Y GUERRA CIVIL.- En julio de 1936, justo la noche antes del golpe militar contra la República (17.07.1936), Clemencia participará en el homenaje a Gustavo Adolfo Becquer que organizó el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife con motivo del centenario del escritor sevillano. Esta sociedad y otras similares, como el Círculo de Amistad XII de Enero, el Orfeón La Paz o el Ateneo lagunero, serán lugares donde muchas personas de la izquierda tinerfeña se mantendrán activas durante la etapa republicana e incluso después, según señala el historiador Rubens Ascanio.

Estuvo detenida en la cárcel de mujeres (calle San Miguel, barrio de El Toscal, Santa Cruz de Tenerife) entre 1937 y 1939, siendo sometida a varios procesos. En concreto estuvo como presa gubernativa en la cárcel de mujeres de San Miguel, desde el 31 de diciembre de 1937 hasta el 27 de marzo de 1939. Después, por influencia de su mundo de relaciones entre la clase alta de Tenerife, fue puesta en libertad vigilada en arresto domiciliario. 

El 4 de octubre de 1938, el Delegado de Orden Público de Tenerife firma un informe relativo a Clemencia Hardisson que no tiene desperdicio y que hemos extraído de El Blog de Pedro Medina Sanabria, donde se transcribe el siguiente documento:

Conforme interesa en su atento escrito de fecha 3 del actual, relativo a CLEMENCIA HARDISSON VOUTERS, tengo el honor de informar a V. S. que esta individua a fines del año 1931 entabló amistad con el Ingeniero de Obras del Puerto de esta capital Juan José Luque Argenti, destacado notablemente por sus ideas extremistas y de íntima relación con elementos Sindicalistas y Comunistas de esta Capital, ésta obtuvo las simpatías de los elementos obreros de ideas avanzadas y fue vista con frecuencia con el citado Ingeniero, teniéndose referencias que ambos se reunían el Café Alemán con el súbdito de aquella Nación Guillermo Handech, conocido por “Galan” extremista. Estas reuniones tenian por objeto temas referentes a su ideología. Una vez embarcado el citado Ingeniero para la Península, ésta servia de enlace entre los elementos de la C.N.T. Sindicato de Obreros Tabaqueros y dicho Sr. Luque, quien le mandaba propaganda extremista que ella entregaba luego a dicho Sindicato. Por otra parte y con frecuencia se dedicaba a visitar amistades de ideología izquierdista y se la veía por las calles acompañada de un Catedrático de La Laguna apellidado MAYNARD, éste también de ideología izquierdista, estando conceptuada como mujer peligrosa.

Ultimamente encontrándose de nuevo en su domicilio, en Prisión atenuada, por causas de salud, quebrantó el arresto siendo puesta a disposición de la Autoridad Militar por el que suscribe, la cual al ser interrogada sobre diversos extremos contestó lo que en oficio que se transcribe, se comunicó a la Autoridad Militar dice axial: “Excmo. Señor.- Con motivo de haber quebrantado la situación de Prisión atenuada en que se encontraba en su domicilio la joven CLEMENCIA HARDISSON VOUTERS, han sido instruidas por la Comisaría de Investigación y Vigilancia de esta Capital las diligencias correspondientes número 2.026 que se remiten a V. E. para su conocimiento y por si hay parte de culpa para que en ello tenga intervención la Autoridad Militar, debiendo significar a V. E. al mismo tiempo, que al ser interrogada por el que suscribe, en presencia del Agente Auxiliar Don Gonzalo Cáceres Madan, manifestó que sostenía correspondencia con el exterior burlando la censura, que conocía con antelación de haberse efectuado el intento de fuga de los evadidos de esta, que no se había marchado porque no había querido, pues tenia medios para irse cuando quisiera, y por último, que antes del Movimiento Nacional había cumplido cometidos por orden del Ingeniero Sr. LUQUE, cerca del Sindicato de Tabaqueros que le habían hecho decir a aquel “no lo hubiera hecho mejor un Agente de enlace”, lo que pone de manifiesto lo que ésta joven es”.

Sin embargo, en el diario La Prensa, editado en Santa Cruz de Tenerife, aparecen unas noticias sobre la presencia de Clemencia Hardisson en La Palma entre junio y julio de 1938, donde incluso se publica que “ha sufrido una difícil y delicada intervención quirúrgica en la clínica que dirige el doctor Camacho en Santa Cruz de La Palma”, siendo su estado “satisfactorio”, según contaba el citado periódico. Pero, seguramente esto fue cuando Clemencia quebrantó el arresto domiciliario al que alude el informe del Delegado de Orden Público, marchando a la isla de La Palma.

Tras este episodio, consta una declaración de Clemencia en la Comisaría de Investigación y Vigilancia de Santa Cruz de Tenerife, según se publica en el citado Blog de Pedro Medina Sanabria, y donde declara lo siguiente:

Declaración de Clemencia Hardisson Wouters:

Es interrogada la que dijo ser y llamarse como se indica, de veintisiete años, soltera, su casa, hija de Augusto y Clemencia, natural y vecina de la Laguna, con domicilio en Camino de la Hornera - Gracia y dice:

Que se encontraba en Prisión atenuada en su domicilio, y que esta situación se la había concedido el Ilmo. Sr. Delegado de Orden Público, pero que hace unos días, sin poder precisar la fecha y sobre las veintiuna horas y treinta minutos llegó un coche el D. Vicente Capote vecino de Santa Cruz de la Palma con el que salió de su domicilio, dirigiéndose hacia la capital donde permanecieron hasta las veintidós horas habiendo cenado en el Hotel Camacho y después marchó a su domicilio, teniendo todo ello lugar en el día diez y ocho de los corrientes.

Y no teniendo más que decir y leída que la fue esta su declaración la encuentra conforme a lo dicho, firmándola con el actuante de lo que certifico.

En ese momento, durante el periodo de la Guerra Civil, entre los informes personales abiertos a aquellos considerados los “más peligrosos” contamos, en efecto, con el abierto a Clemencia Hardisson Wouters. Esta mujer era vigilada por haber sido la amante del ingeniero anarquista Juan José Luque Argenti, preso en Las Palmas, y con el cual Clemencia mantenía contacto a través de las cartas que le enviaba a prisión. El informe cuenta como Clemencia fue detenida tras el alzamiento fascista, estando como presa gubernativa desde el 31 de diciembre de 1937 hasta el 27 de marzo de 1939. 

CLEMENCIA HARDISSON SE EXILIA EN BÉLGICA.- Tras su puesta en libertad, Clemencia marchó a Bélgica para regresar momentáneamente a Tenerife ese mismo año de 1939. Todo nos hace pensar, en palabras de Luana Studer Villazán, que, debido a su pertenencia a una familia acomodada de aquella época, con importantes contactos dentro de la burguesía comercial tinerfeña, los sublevados no pudieron mantenerla por más tiempo prisionera. Esto no quiere decir que la fueran a dejar libre por la isla en un contexto de guerra civil. Posiblemente la mejor opción que encontraron fue deportarla a Bélgica, donde se exilia. En todo caso, sabemos que en algún momento Hardisson pasó a Francia desde Bélgica, en el fragor de la II Guerra Mundial, para unirse a la Resistencia francesa con el objetivo de combatir a los nazis durante la ocupación alemana del país.

En Francia se sabe que trabajó con la Cruz Roja y colaboró con la resistencia. Su valentía le valió la Legión de Honor francesa en 1945. Aunque de esta etapa en Europa durante la II Guerra Mundial apenas se conocen detalles de su vida, pero se supone que fue una activista relevante contra el nazismo en Francia, actuando secretamente en el bando de los aliados.

Durante esos momentos, Clemencia es catalogada con un grado de peligrosidad inmediata al ser considerada como miembro del “Inteligence Service” británico, es decir, como espía al servicio de Gran Bretaña, por su marcado carácter de “inglesofilia”, según señala la investigadora Yanira Hermida Martín.

En efecto, entre 1939 y 1945, se sabe que trabajará con la Cruz Roja francesa, prestando paralelamente una intensa actividad de apoyo a la resistencia francesa, una labor que por algo mereció el reconocimiento del propio Gobierno de la Francia liberada, de las manos del general De Gaulle.

En los primeros momentos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) ayudó a los amigos condenados valiéndose de su relación anterior a la guerra con el general Francisco Franco Salgado (familiarmente conocido por Pacón), que era primo hermano del general Franco y su ayudante personal. Durante muchos años Clemencia ayudó personalmente a algunos represaliados españoles y víctimas del nazismo (1932-1945) entre Francia y Bélgica.

REGRESO DEFINITIVO A TENERIFE.- A su regreso a Tenerife, décadas después, en fecha indeterminada, hacia los años 40-50, doña Clemencia encontró un Tenerife distinto, pero todavía en el seno de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), decide afincarse definitivamente en la isla. A partir de ese momento, en su domicilio familiar en Gracia se centró en la crianza de su único hijo Florencio Real Hardisson, nacido en 1947.

Florencio Juan José Real Hardisson (1947–2011), conocido por sus allegados como "Pachi", fue un escritor e investigador canario, y el único hijo de la destacada activista y política Clemencia Hardisson. Su labor se centró principalmente en la historia local y la agricultura de Tenerife. Fue profesor del Departamento de Ingeniería Agraria, Náutica, Civil y Marítima de la Universidad de La Laguna.

Tras su fallecimiento el 16 de diciembre de 2011 a los 64 años, su familia ha continuado difundiendo el valioso material gráfico e histórico del Archivo Clemencia Hardisson, el cual aporta testimonios visuales fundamentales sobre la vida en Canarias desde finales del siglo XIX.

Casa de la Familia Hardisson, en La Laguna, 
donde nació y vivió Clemencia Hardisson Wouters (antes de su incendio).

Al tiempo, doña Clemencia realizó una labor filantrópica en su municipio natal, donando y regalando parte de las tierras de su finca, situada en el barrio lagunero de Gracia. Muchos vecinos de dicho barrio recuerdan cómo les ayudó con el trabajo de sus familiares, con la aportación de materiales para la construcción de sus viviendas, así como de forma altruista beneficiando a todos por igual.

Hacia 1957, Florencio Real Hardisson, hijo de Clemencia (a la izquierda), 
en la Plaza del Adelantado, en La Laguna.

Las tierras familiares del Camino de La Hornera, antaño dedicadas al cultivo de cereales, comenzaron a transformarse en espacios urbanos. Clemencia, fiel a su sentido de la justicia social, decidió ceder parte de aquellas propiedades para el bien común. En los terrenos que pertenecieron a los Hardisson se levantaron viviendas para familias con escasos recursos y, años más tarde, instituciones científicas que marcarían un antes y un después en la historia intelectual de las Islas. Entre ellas, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), cuya sede principal se encuentra precisamente en ese entorno y el Museo de la Ciencia y el Cosmos. Cedió, además, los terrenos donde hoy está construido el IES Domingo Pérez Minik y el centro ciudadano del barrio de Gracia donde quería construir una escuela.

De su buen hacer con los vecinos del barrio de Gracia, nos deja el siguiente testimonio Susana M. Díaz Pérez, presidenta de la Asociación de Mayores «Universo de Gracia», que la conoció siendo una niña:

"Era una bellísima persona y casi todos los terrenos en los que vivimos en el barrio fueron regalados por ella a los vecinos, que solo tuvieron que pagar 5 pesetas de aquella época por las escrituras. Creo que toda la gente antigua del barrio, que mucha ya ha fallecido, tiene sus casas gracias a ella. Fue muy generosa con los vecinos, era muy humanitaria con la gente del barrio. Se conocía su historia en el barrio y siempre fue muy nombrada. Le pusieron su nombre a una calle, pero ella se merece poner su nombre a la plaza de Gracia, por ejemplo, y no a una calle chiquitita; hacer algo para que la juventud, que no llegó a conocerla, pues conozcan su historia y cómo se creó el barrio". (Diario de Avisos, 4 de enero de 2021).

Dos calles de la isla llevan el nombre de Clemencia Hardisson. Igualmente, en el casco histórico de San Cristóbal de La Laguna, un centro de atención a personas vulnerables lleva su nombre.

En el año 2024, en un acto institucional, el Cabildo Insular de Tenerife, a través de sus herederos, le entregó la distinción de Hija Predilecta de la isla por su trayectoria humana y su aportación a la historia de Tenerife y de La Laguna.

Fachada actual de la Casa familiar de los Hardisson en el barrio de Gracia (después de su incendio), hoy de titularidad privada de otro propietario.

Para aproximarnos a su figura, por último, resulta interesante leer el siguiente artículo del periodista Andrés Chávez, publicado en 2024 en el diario El Burgado Digital (02.09.2024), que señalaba lo siguiente sobre esta tinerfeña ilustre:

Clemencia Hardisson, miss Tenerife y miembro de la Resistencia.

Clemencia Hardisson nació en Tenerife –no sé si en Santa Cruz o en La Laguna— en 1908 y murió en el año 2000. Es la única persona (vamos a quitar a Franco, en su día) a la que le dedicaron calles en Santa Cruz y en La Laguna, calles cuyos nombres se mantienen.  Se llamaba Clemencia Hardisson Vouters y quienes la conocieron afirmaban que era una mujer entregada a los demás, caritativa e inteligente, que fue musa de los mejores pintores de su época –Bonnín, Martín González, etcétera— y que se convirtió, con muy pocos años, en la primera Miss Tenerife. Antes, incluso, que la mítica Alicia Navarro Cambronero. 

Heredera de los terrenos sobre los que se edificó el Barrio de Gracia lagunero, su madre era baronesa de Coppens y estaba emparentada con las principales casas reales europeas. Clemencia creció en un ambiente aristocrático, pero liberal, y hay quien dice que conspiró contra Franco con los generales monárquicos Aranda y Kindelán, aunque hay también quienes lo niegan. Fue encarcelada por Franco, según su expediente, rescatado por el historiador de la Guerra Civil Pedro Medina, por ser persona “muy peligrosa”. Estuvo dos años en la cárcel de mujeres de la capital tinerfeña, pero a juzgar por testigos de allí dentro, “no había quien la aguantara”. En realidad, entró en prisión por su amistad íntima con un ingeniero portuario llamado José Luque, que había sido catalogado como anarquista por las autoridades franquistas y del que no se sabe si fue fusilado o no. Era más bien su novio y ambos comulgaban con la idea del antifranquismo. 

También fue amiga del catedrático Mainar, que fue rector de La Laguna y que era conocido por sus ideas republicanas, contrarias al régimen recién instaurado en España. Es curioso, uno de los cargos que la policía sostiene contra ella es haberla visto “paseando con el catedrático Mainar”. Y otro por su relación con un individuo apodado Galán, conocido anarquista. Ya lo ven, pasea y sufre las consecuencias. Muy típico de la época. 

En 1929 fue elegida Miss Tenerife, pero al tiempo que lucía su espectacular belleza, se mostraba como una mujer independiente, con ideas propias y muy resolutiva. De su familia heredó vastas extensiones de terrenos próximos al casco urbano de La Laguna. Pero lejos de venderlos, los regalaba a los más necesitados. Algunos autores –que también han escrito sobre ella, como Rubens Ascanio y Yanira Hermida— y varios otros la sitúan como integrante de la inteligencia británica en Canarias durante la Segunda Guerra Mundial. Pero esto se decía de casi todos los sospechosos de enfrentarse al Movimiento Nacional. 

Tras lograr salir de su arresto huyó a Bélgica y a Francia. En 1940 se alista en la Resistencia francesa y su actuación durante la contienda europea contra los alemanes fue tan arriesgada y tan eficaz que el héroe militar galo, general De Gaulle, que luego sería presidente de la República Francesa, le concede y le impone, en acto solemne, la insignia de la Legión de Honor, en 1945. 

Se dice que era amiga del primo y biógrafo de Franco, general Franco Salgado-Araujo, alias Pacón, y se comenta que fue a instancias de este por lo que consiguió ser liberada de la cárcel de mujeres de Santa Cruz y sometida a arresto domiciliario, con vigilancia policial. 

Parte de los terrenos de lo que es hoy el Barrio de Gracia fueron donados por Clemencia Hardisson Vouters a las personas necesitadas, para que sobre ellos se construyeran viviendas sociales para ellas. Siempre decía lo que pensaba, era una mujer valiente. Los solares donde se fabricó el museo y la gran antena del Astrofísico también eran suyos. 

Después de su estancia en Bélgica y Francia, y de recorrer prácticamente toda Europa, regresa a Tenerife en la década de los sesenta y ya nunca más abandonó la isla por largos periodos de tiempo. Murió con 92 años. 

Antes de huir a Francia y a Bélgica, en plena Guerra Civil, violó varias veces el arresto domiciliario al que fue sometida, lo que traía de cabeza a la policía franquista. Pero Franco Salgado-Araujo nunca dejó de protegerla y eso le libro del fusilamiento. La Laguna y Santa Cruz le dedicaron calles a esta descendiente de Carlomagno, que fue madrina del C.D. Tenerife. La denominaron la condesa roja, pero más bien porque entonces era rojo todo lo que no fuera azul. Para nada merecía este calificativo. Sencillamente, fue una mujer valiente y liberal, que luchó por lo que consideraba justo. Y murió en paz, en una isla a la que adoraba, después de una vida apasionante.

Clemencia Hardisson Wouters, Miss Belleza de Tenerife 1929. Tercera por la derecha. 
Fotografía de la colección de Elia Hardisson.

Hoy, el Camino de La Hornera, en La Laguna (Tenerife) mantiene esa doble herencia; la memoria de una mujer que desafió su tiempo y la huella de un científico que hizo mirar al cielo a todo un archipiélago, a todo el mundo. Entre los muros del barrio de Gracia se cruzan las historias de Clemencia Hardisson y Francisco Sánchez, como si la curiosidad humana y la generosidad social hubiesen encontrado, en aquel rincón de La Laguna, un mismo punto de partida hacia las estrellas. Doña Clemencia muere a los 94 años en el año 2000, en su municipio natal.

Clemencia Hardisson Wouters  sentada en las rodillas de su madre 
Clemencia Wouters de Coppens (fallecida en 1963).

Estreno del documental ‘Clemencia Hardisson, luz en tiempos de oscuridad’.

En 2025 se estrenó en La Laguna, en el Teatro Leal, el documental ‘Clemencia Hardisson, luz en tiempos de oscuridad’, un homenaje audiovisual a la vida y legado de una mujer cuyas acciones marcaron profundamente el barrio de Gracia y el municipio de La Laguna. Narrado por quienes la conocieron más de cerca —familiares, vecinas y vecinos del barrio de Gracia—, el documental reconstruye su biografía, la de una mujer generosa, comprometida y adelantada a su tiempo, que dedicó gran parte de su fortuna, su tiempo y sus influencias a aliviar las desigualdades de su comunidad.

Estreno del documental en el Teatro Leal.

Este audiovisual recoge testimonios directos de los habitantes del barrio de Gracia —aquellos que aún guardan recuerdos vivos de Clemencia—, combinándolos con otros documentos históricos, investigaciones biográficas y material gráfico inédito. El filme ofrece una narración íntima pero amplia: desde el contexto político y social de Canarias en el siglo XX hasta las vivencias personales de una mujer que supo usar su posición para servir a su comunidad.

Con una duración de 52 minutos, la obra está dirigida por Raúl Jiménez Pastor, con guion de Francisco López Felipe y Raúl Jiménez, y producida por La Finquita Producciones. El equipo cuentó además con la participación de Guacimara Rodríguez en asistencia de producción y sonido, aportando una cuidada realización técnica y una sensibilidad humana que impregna toda la pieza.

Pedro R. Castro Simancas, 13.03.2026.
Festividad de Santa Cristina de Persia.

Fuentes:

ASCANIO GÓMEZ, Rubens (2018): "Clemencia Hardisson, la resistencia hecha vida" en La Lata del Gofio (Blog en línea), Tenerife, 2018.

HERMIDA MARTÍN, Yanira (2016): "Mujeres y represión política: las “rojas” de la prisión provincial de Santa Cruz de Tenerife", en XXI Coloquio de Historia Canario-Americana (2014), nº XXI-053, pp. 1-10, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria, 2016.

STUDER VILLAZÁN, Luana Studer (2023): Voces silenciadas. La represión franquista sobre las mujeres en La Laguna, LeCanarien Ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 2023.

«Fiesta de la Belleza en el teatro Guimerá» en diario Gaceta de Tenerife, 2 de mayo de 1929, p. 2, Santa Cruz de Tenerife.

Efemérides judicial: V Centenario de la creación de la Real Audiencia de Canarias.

  Este año 2026 se celebra el V Centenario de la creación de la Real Audiencia de Canarias , lo que es en la actualidad, el Tribunal Superio...

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