Los aborígenes canarios fueron unos pueblos de origen bereber (pueblos de origen amazigh) que habitaron las islas Canarias desde una fecha incierta hasta la conquista por el Reino de Castilla entre los años 1402 y 1496. Se calcula que los primeros pobladores debieron llegar desde el noroeste de África a las islas alrededor del siglo V a.C., por lo que durante casi 2.000 años los aborígenes vivieron de manera aislada en el archipiélago, creando una cultura propia y un estilo de vida adaptado a un entorno insular, salvaje y volcánico.
Mapa medieval de la costa africana y las islas Canarias.
En el año 2024 se cumplieron 20 años de la publicación del primer trabajo de investigación dedicado al análisis del ADN antiguo en la población aborigen de las islas Canarias. En estas dos décadas, la aplicación de metodologías para el análisis de ADN antiguo ha permitido confirmar las pruebas obtenidas por otras disciplinas, pero también aportar nuevos datos sobre la prehistoria del Norte de África, la colonización aborigen de las islas y la evolución de estas poblaciones a lo largo del tiempo.
Colonización de las islas Canarias desde el norte de África.
QUÉ CUENTAN LAS CRÓNICAS DE LOS QUE PASARON POR LAS ISLAS CANARIAS DURANTE EL FINAL DE LA EDAD MEDIA.- Las islas Canarias fueron descubiertas por navegantes europeos en el siglo XIII (a finales de la Edad Media), iniciando desde ese momento la fase de contacto con las poblaciones aborígenes del archipiélago. Los viajeros que pasaron por las islas y los cronistas de la conquista relataron que las islas estaban habitadas por poblaciones llegadas de África en diferentes etapas culturales, que hablaban distintos dialectos y que desconocían la navegación.
El estudio de la población aborigen canaria se ha abordado tanto desde la interpretación de las citadas fuentes históricas escritas como del análisis de las pruebas arqueológicas, y desde hace más de 20 años, mediante los estudios genéticos. La mayoría de los datos arqueológicos y antropológicos apoyan un origen norteafricano para los aborígenes canarios de las siete islas, más exactamente relacionado con el mundo bereber del África blanca o pueblos amazighes.
Grabados rupestres canarios.
El portugués
Gaspar Frutuoso (1522–1591), oriundo de la isla de San Miguel, una de las Azores, escribió en seis libros una historia sobre las islas atlánticas a la que tituló
As saudades da terra. En dicha obra publicada en 1590 indicaba
“Otros aseguran que estas islas de Canaria tienen principio muy antiguo y fueron ya descubiertas y halladas en tiempo de Trajano, el insigne emperador de Roma, y pobladas por su mandato; el cual, gobernando el Imperio y mandando levar gente de guerra para juntar un gran ejército contra sus enemigos, supo que había una nación de gentes belicosas y habituadas a las armas cerca de su imperio o acaso súbditos de él, los cuales, por ser montaraces, luchaban a pie tan esforzadamente, que habidos en su ejército podían ayudar mucho a la victoria, [...].
Sabido además por Trajano que siempre habían quedado sin castigo dispuso para impedirles en lo sucesivo seguir su veleidad y codicia que sus capitanes los matasen a todos salvo mujeres, viejos y niños, los que no podían tomar armas, y cortada las lenguas aún a éstos, mandolos llevar en navíos con orden de que en el océano navegasen cerca de la costa de África, rumbo SO., y que en llegando a las Islas Afortunadas echasen aquellas gentes sin lengua en ellas, repartidas entre las siete islas, para acabarlos y apartarlos de su mal nacimiento y para que los que los que les sucediesen no supiesen dar noticia de su procedencia”.
El español Alonso de Espinosa en 1580 desembarcaba en las islas Canarias. Ejerció su oficio de fraile dominico y catequista en las islas de Tenerife, La Palma y Gran Canaria. En el año 1594 publicó su Historia de Nuestra Señora de Candelaria, y en su obra cuenta que "En otro tiempo fué habitada esta isla [de Tenerife] de los naturales della que llamamos guanches, cuyo origen, ni de dónde yan venido a ella, no he podido descubrir, porque, como los naturales no tenían letras, aunque de padres a hijos hubiese habido alguna memoria, como ésta es deleznable y falta, faltó la ciencia de su origen y descendencia, y así hay muchas opiniones acerca dello; porque algunos dicen que [...] otros dicen que desciende de ciertos pueblos de África que se levantaron contra los romanos y mataron el pretor o juez que tenían, y que en castigo del hecho, por no matarlos a todos, les cortaron las lenguas, porque en algún tiempo no pudiesen decir del levantamiento (como si faltara tinta y papel) y los embarcaron en unas barcas sin remos, dejándolos y encomendándolos al mar y a su ventura. Y éstos vinieron a estas islas y las poblaron. [...]
Los naturales guanches viejos dicen que tienen noticia de inmemorable tiempo, que vinieron a esta isla sesenta personas, mas no saben de dónde, y se juntaron y hicieron su habitación junto a Icod, que es un lugar desta isla, y el lugar de su morada llamaban en su lengua Alzanxiquian abcanahac xerac, que quiere decir: «Lugar del ayuntamiento del hijo del grande». Destas opiniones puede seguir el lector la que le pareciere y más le cuadrare; que la mía es que ellos son africanos y de allá traen su descendencia, así por la vecindad de las tierras, como por lo mucho que frisan en costumbres y lengua, tanto que el contar es el mismo de unos que de otros."
¿Fueron los romanos los que expulsaron de África
a los primeros pobladores de las islas Canarias?
Por su parte, en 1632, el supuesto religioso franciscano andaluz P. Abreu Galindo (alias del sevillano
Gonzalo Argote de Molina) en su obra titulada
Historia de la conquista de las siete islas de Gran Canaria, señalaba que
“Dejadas alteraciones y opiniones que acerca de la venida de los naturales de estas islas hay, de donde hayan venido, la más verdadera es que los primeros que a estas islas de Canaria vinieron fueron de África, de la provincia llamada Mauritania, de quien estas islas son comarcanas, al tiempo de la gentilidad, después del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
En la librería que la iglesia catedral de Señora Santa Ana de esta ciudad real de Las Palmas tenía, estaba un libro grande, sin principio ni fin, muy estragado, en el cual, tratando de los romanos, decía que teniendo Roma sujeta la provincia de África y puestos en ella sus legados y presidios, se rebelaron los africanos y mataron los legados y los presidios que estaban en la provincia de Mauritania; y que sabida la nueva de la rebelión y muerte de los legados y presidio en Roma, pretendiendo el senado romano vengar y castigar el delito e injuria cometida, enviaron contra los delincuentes grande y poderoso ejército, y tornáronla a sujetar y reducir a la obediencia.
Y por que el delito cometido no quedase sin castigo y para escarmiento de los venideros, tomaron todos los que habían sido caudillos principales de la rebelión y cortáronles las cabezas, y otros crueles castigos; y a los demás, que no se les hallaba culpa más de haber seguido el común, por no ser destruidos, por extirpar en todo aquella generación y que no quedasen descendientes donde sus parientes habían padecido y no fuesen por ventura causa de otro motín, les cortaron las lenguas, por que doquiera que aportasen no supiesen referir ni jactarse que en algún tiempo fueron contra el pueblo romano. Y así, cortadas las lenguas, hombres y mujeres y hijos, los metieron en navíos con algún proveimiento y pasándolos a estas islas los dejaron con algunas cabras y ovejas para su sustentación. Y así quedaron estos gentiles africanos en estas siete islas, que se hallaron pobladas”.
Como vemos en estos tres relatos de los cronistas, se cuenta que los primeros pobladores de las islas Canarias llegaron de África, en la época del imperio romano y que fueron expulsados a las islas a modo de destierro por su carácter belicoso, y lo que resulta más curioso, fueron desterrados con las lenguas cortadas para que "los que les sucediesen no supiesen dar noticia de su procedencia".
Mapa de las islas atlánticas.
LAS RELACIONES ENTRE LAS ANTIGUAS POBLACIONES CANARIAS Y LAS NORTEAFRICANAS.- Las investigaciones bioantropológicas han tenido una larga trayectoria científica en el Archipiélago canario. Surgen muy pronto, a mediados del siglo XIX, ligadas al nacimiento de la Antropología Física como disciplina científica en las Facultades de Medicina de Francia. El hallazgo de los fósiles del Cro-Magnon (Les Eyzes, 1868) supuso el punto de inflexión para el desarrollo de estos estudios en Canarias. Es bien conocido que Paul Broca, y posteriormente otros antropólogos franceses, encontraron una enorme semejanza entre el recién descubierto fósil y unos cráneos de aborígenes canarios que estaban depositados en una antigua colección en París.
Pero pronto los antropólogos constataron las diferencias que existían entre los neanderthales y los cromagnoides y reconocieron la presencia del entonces llamado tipo de Cro-Magnon en Francia, Holanda, Italia y Tenerife. De esta forma, las islas Canarias se convirtieron en una referencia obligada para todos los antropólogos que trabajaban en Europa (Diego Cuscoy, 1977; Farrujia de la Rosa, 2010).
Pues bien, desde los comienzos de la ciencia antropológica, los investigadores del siglo XIX observaron con extrañeza el parecido de los parámetros antropométricos de gran parte de los antiguos canarios con el hombre fósil de Cro-Magnon africano (Mechta-Afalou), encontrado en el norte de África. Pero es en el siglo XX cuando se establecen las bases de comparación entre los antiguos canarios y las poblaciones norteafricanas, al resultar evidente, como señala Juan García-Talavera no solamente las similitudes físicas, sino también las culturales.
Cráneo de la cultura ibero-mauricia , tipo Mecha el-Arbi,
procedente de Constantina (Qustantînah, Argelia).
Diseño: José-Manuel Benito Álvarez.
Ha sido denominada esta variedad cromañoide norteafricana, como raza de Mechta y también de Afalou-bu-Rhumel. Este hombre de Mechta-Afalou (cromañoide), fue portador de la industria "ibero-mauritana" (de hace 19.000 a 10.000 años), junto con el grupo de los protomediterranoides venidos más tarde de oriente con la cultura capsiense (de hace 10.000 a 5.000 años), ambos constituyen los dos tipos humanos que han dado origen al pueblo bereber (que conforma el África blanca), y que esencialmente constituye la mayoría antropológica del norte de África actual.
Este Cro-Magnon norteafricano toma su nombre del yacimiento de Afalou bou Rhummel (Argelia) y de Mechta El Arbi, donde se descubrieron numerosos restos óseos. Se caracterizaban por ser cazadores-recolectores con un biotipo robusto y afinidades morfológicas con los grupos de Cro-Magnon europeos (por tanto, tenían rasgos "cromañoides").
Enterramiento aborigen en la
necrópolis de Arteara (Gran Canaria).
En Canarias, y de acuerdo con los principales antropólogos que han estudiado la tipología de las poblaciones canarias antiguas, también aparecen estos dos tipos dominantes, pues se observan los dos mismos componentes prehistóricos citados del Norte de África: el Mechtoide ('hombre de Cro-Magnon' de origen africano) y el Protomediterranoide (africano llegado del mediterráneo oriental). El primero, más primitivo, arribó a las islas y las ocupó todas, según algunos autores, entre los años 2500 y 1000 a.C. Su proporción numérica en algunas islas como Tenerife (34%), Gran Canaria (33%) y La Gomera (45%), era superior a la del tipo mediterranoide, lo que hace pensar en una temprana llegada a las islas Canarias desde el continente africano, cuando este tipo cromañoide aún era dominante en el norte de África.
Probablemente, con posterioridad a esa primera oleada, llegaron a Canarias el otro grupo, el de los protomediterranoides, pero este tipo asociado, al menos en Gran Canaria, con la "cultura de los túmulos", ya que enterraba a sus muertos en esos monumentos funerarios, mientras que los cromañoides lo hacían en cuevas.
Túmulo funerario del ámbito mediterráneo.
ORÍGENES DE LA POBLACIÓN ABORIGEN DE LAS ISLAS CANARIAS SEGÚN EL GENOMA HUMANO.- El análisis del ADN antiguo (en adelante, ADNa) nos permite estudiar directamente la composición genética de las poblaciones del pasado. Sin embargo, pronto se hicieron patentes las limitaciones metodológicas derivadas del mal estado de preservación del ADNa, así como del enorme riesgo de contaminación con ADN humano moderno.
El estudio genético de las poblaciones humanas con el ADNa ha permitido explorar nuestra historia evolutiva como especie, pero la irrupción de estos procedimientos de la genética molecular, aplicados al conocimiento de las antiguas poblaciones canarias, es relativamente reciente (hace algo más de 20 años). Sin embargo, sus aportaciones han sido tan significativas que de forma inmediata han quedado incorporadas al estudio de los aborígenes canarios, proporcionando nuevas bases para explicar no sólo el origen de estas poblaciones, sino también el dinamismo del proceso colonizador, así como ofrecer datos para entender determinados comportamientos sociales.
Una de las hipótesis más importantes que estos trabajos de estudios moleculares han venido a demostrar, es el origen norteafricano de los primeros pobladores de Canarias, y la confirmación de que esa contribución aborigen ha permanecido en la población canaria actual. Aunque este lugar de origen ya había sido planteado por varios autores, desde un punto de vista arqueológico, lingüístico y del estudio de las manifestaciones rupestres, los resultados genéticos han venido a constatar esa procedencia de forma independiente. Estos métodos genéticos tienen la ventaja de utilizar una serie de procedimientos que dejan escaso margen a la duda, además de haber sido realizados directamente sobre los restos antiguos de aquellos que llegaron del continente africano o sus descendientes directos.
Una muestra de las excavaciones en seis unidades funerarias
de la necrópolis indígena de Ayraga (Gran Canaria).
A grandes rasgos, como señala la investigadora de la Universidad de La Laguna Alejandra Calderón, el origen norteafricano de los aborígenes canarios se ha determinado principalmente a partir de marcadores del cromosoma Y (linaje masculino) y del ADN mitocondrial (linaje femenino). En este sentido, uno de los hallazgos más significativos en esta línea, ha sido la presencia de linajes típicamente norteafricanos, como el haplogrupo U6 del mitocondrial y el haplogrupo E-M81 del cromosoma Y, en la poblaciones aborígenes canarias (según investigaciones de Maca Meyer, 2002; y Fregel, 2009).
En qué consiste la genética molecular.
Aquí nos detenemos para aclarar algunos conceptos previos, dada la complejidad de los estudios genéticos. Por un lado, indicar que el cromosoma Y es uno de los dos cromosomas sexuales humanos (junto con el X) encargado, en este caso, de determinar el sexo biológico masculino. Como sabemos, las mujeres biológicamente tienen dos cromosomas X (XX), mientras que los hombres biológicamente tienen un cromosoma X y un Y (XY). El cromosoma Y se hereda exclusivamente de padres a hijos varones.
Una célula dentro de tu célula: la mitocondria.
Por otro lado, el llamado ADN mitocondrial es el material genético situado en las mitocondrias, estas son los orgánulos que generan la energía para las células. Constituye un herencia materna, pues durante la fecundación, solo el óvulo aporta mitocondrias al embrión, por lo que este ADN mitocondrial se transmite intacto de madres a hijas. Al no mezclarse con el ADN del padre, permite rastrear líneas genealógicas maternas directas a través de miles de años, ayudando a trazar las migraciones humanas.
Glosario básico para entender la cuestión.
Mitocondria: orgánulo de la célula que es capaz de proporcionar energía mediante la respiración celular.
ADN mitocondrial: material genético circular que se encuentra en las mitocondrias celulares. Importante señalar que el ADN mitocondrial en los seres humanos se hereda únicamente por vía materna, desde la madre a las hijas.
Cromosoma Y: cromosoma sexual masculino. El ADN que lo constituye se transmite por la vía paterna solo de padres a hijos.
ADN antiguo: material genético que podemos encontrar en muestras o restos humanos antiguos, tanto arqueológicos como históricos. Normalmente se obtiene de material biológico como huesos o dientes con la finalidad de obtener y analizar el ADN.
Haplogrupo: conjunto de alelos o variantes que puede tener un mismo gen, determinadas por las alteraciones o variaciones encontradas en el ADN, asociados entre sí y que comparten un ancestro común.
Por tanto, uno de los marcadores genéticos más utilizados para comprender mejor la historia de las poblaciones es el cromosoma Y, para el estudio de los linajes por vía masculina. Prácticamente su estudio es igual que el del ADN mitocondrial, utilizado para el estudio del linaje femenino.
Pues bien, un estudio publicado en 2017 en la revista Scientific Reports, liderado por investigadores del CSIC y de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, basado en las muestras de más de doscientos hombres de África del Norte, Oriente Medio y la península Ibérica, arrojaron luz sobre los procesos históricos y demográficos ocurridos en el pasado en África del Norte, gracias al análisis de la variante E-M183 del cromosoma Y.
Esta variante E-M183 (también conocida como E-M81) es el linaje paterno más frecuente en el norte de África, donde cerca del 70% de los varones descienden de un ancestro común que vivió hace aproximadamente 2.500 años. Su origen y expansión están estrechamente ligados a la historia mediterránea.
En efecto, además de su elevada frecuencia en el Magreb, este estudio reveló que la variante E-M183 ha sido encontrada en las momias guanches, lo que señala el norte de África como el origen de la población aborigen de las islas Canarias en la antigüedad. Estos datos, pues, sumados a que los individuos aborígenes más antiguos se remontan a 2.200 años atrás, apoyan la hipótesis de la aparición local del E-M183 en el noroeste africano.
La evidencia genómica realizada por este estudio indica que el primer poblamiento de las islas Canarias provenía, sin lugar a dudas, del norte de África —actual Marruecos y Argelia—, con un predominio del linaje paterno E-M183.
Restos hallados en la necrópolis
de Maspalomas (sur de Gran Canaria).
Este linaje paterno E-M183 (también conocido como subclado E-M81) es, en efecto, la rama más dominante del haplogrupo E del cromosoma Y en el norte de África y está estrechamente ligado a las poblaciones bereberes y a los aborígenes de Canarias. Estos y posteriores estudios han demostrado que los varones aborígenes de Canarias (a partir del ADNa de las momias guanches analizadas) pertenecían mayoritariamente a esta misma línea genética, siendo un marcador clave del origen norteafricano de los primeros pobladores del archipiélago.
También conocido como subclado de E-M81, es el marcador genético masculino aborigen más importante de Canarias. Corresponde al linaje fundador norteafricano introducido por los primeros pobladores bereberes que llegaron al archipiélago desde el actual Magreb entre los siglos II y V de nuestra Era.
¿Qué significa tener este linaje? Pues, sencillo, si tu haplogrupo es E-M183, significa que por línea directa de padre (es decir, de abuelo a padre, de padre a hijo), desciendes de los primeros pobladores norteafricanos que habitaron las islas Canarias. Todavía hoy, tras la conquista y el posterior mestizaje europeo, este linaje se ha conservado en el acervo genético de las islas, representando el componente prehispánico masculino. De manera que a pesar de la conquista castellana y del posterior mestizaje, este linaje aborigen sobrevivió intensamente. Hoy en día, por tanto, un porcentaje significativo de la población masculina canaria conserva esta herencia genética directa de los primeros habitantes de las islas.
Por el otro lado, si nos vamos al estudio del linaje femenino contenido en el ADN mitocondrial, se ha comprobado la existencia en Canarias del marcador genético U6b1, el cual es un marcador genético exclusivo de las islas, lo que confirma la herencia bereber de los primeros pobladores del archipiélago. Se trata de un haplogrupo de ADN mitocondrial, es decir, el ADN mitocondrial que se transmite de madres a hijas, por lo que este linaje femenino permite rastrear la línea materna directa hasta los antiguos aborígenes canarios.
Marcador genético molecular.
¿Es el U6B1, un marcador genético exclusivo sólo presente en la población aborigen de Canarias?
El gen del ADN mitocondrial U6b1 es autóctono de Canarias, es decir, se creó en Canarias por mutación de la mitocondria de una madre <U6b> llegada a Canarias. Ya después de esto las personas que portaban este gen exclusivo de Canarias no volverían a África, ya que allí no existe.
El marcador canario exclusivo U6b1.
Este subtipo, por tanto, únicamente ha sido detectado en el Archipiélago canario, es por ello, exclusivo de las islas Canarias, y establece una relación directa entre la población aborigen de las islas con el noroeste africano. Representa, pues, la huella de la presencia de la población aborigen anterior a la conquista castellana y se encuentra presente en todas las islas, especialmente en la isla de La Gomera, que en algunas áreas alcanza valores del 70%, lo que se explicaría por haber sido una isla no conquistada militarmente y por el tradicional aislamiento de sus poblaciones. De ello se ha podido inferir que la colonización prehispánica de La Gomera por poblaciones del norte de África implicó un importante efecto fundador con un posterior aislamiento. Esto se evidenció en la alta frecuencia del linaje canario U6b1a en la muestra aborigen analizada (65%), siendo un valor incluso superior al presente en la población actual (44%) de esa isla.
La relevancia del cromosoma Y en los antiguos canarios.
En 2009, un estudio genético llevado a cabo por un equipo de investigadores españoles y portugueses pudo realizar el análisis genético molecular del cromosoma Y (es decir, el transmitido sólo por varones) de la población aborigen de las islas Canarias para determinar su origen y su grado de pervivencia en la población actual, apuntaron, igualmente, a un origen norteafricano para estos linajes paternos que, a diferencia de los linajes maternos, han disminuido en la actualidad hasta ser prácticamente reemplazados por linajes europeos. Hasta aquel momento, sólo se había estudiado el ADN mitocondrial, que refleja únicamente la evolución de los linajes maternos.
En efecto, investigadores de la Universidad de La Laguna, del Instituto de Patología e Inmunología Molecular de la Universidad de Porto (Portugal) y del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela, estudiaron el cromosoma Y de restos dentales humanos de las islas Canarias, y pudieron determinar el origen y evolución de los linajes paternos desde la época prehispánica hasta la actualidad.
Pie humano momificado de guanche hallado en Hoya Brunco,
La Guancha, Tenerife / Foto: Wolfgang Sauber.
El interés del cromosoma Y radica en que éste es la contrapartida masculina del ADN mitocondrial, ya que se hereda de manera directa por línea paterna. Su estudio confirmó, de nuevo, el origen norteafricano de la población aborigen mediante la detección del marcador E-M81 del cromosoma Y, que es un linaje considerado autóctono del Norte de África, así como otros haplogrupos frecuentes en esta región del África blanca. Además, estos linajes identificados en los aborígenes de Canarias tenían frecuencias similares a poblaciones actuales de Argelia y Túnez. Los diferentes marcadores genéticos que se han ido utilizando han confirmado, por tanto, el origen noroeste africano y bereber (amazigh) de los antiguos aborígenes de las islas Canarias.
Por ello, se estima que la llegada de los primeros pobladores de las islas se produjo hace unos 2.200 años (la fecha más antigua documentada hasta el momento entre los restos humanos encontrados en Canarias). Esa fecha concuerda con la hipótesis de que ese linaje humano se originó y extendió rápidamente por el norte de África tras la destrucción de Cartago (año 146 a.C.), que inauguró el periodo de dominio de Roma en todo el Mediterráneo y que supuso un tiempo de prosperidad económica y de gran crecimiento poblacional en la zona del norte de África.
LOS ANTIGUOS CANARIOS Y LA EXPLOTACIÓN DE LA PÚRPURA POR EL IMPERIO ROMANO.- Más recientemente, un estudio de 2024, firmado por el investigador Vicente Martínez Cabrera, del grupo de Bioquímica, Microbiología y Genética de la Universidad de La Laguna, revisa todo lo publicado sobre la herencia genética de los antiguos pobladores de Canarias (guanches, canarios, mahos, gomeritas, benahoritas y bimbaches, cada isla con su respectivo pueblo ancestral), porque el linaje materno (es decir, el ADN mitocondrial) permite remontarse siglos en el tiempo, de generación en generación, hasta llegar a conclusiones que, a su juicio, permiten plantear que la vieja hipótesis romana puede ser factible.

Vista aérea de Lobos (norte de Fuerteventura).
¿Hay que buscar la solución al misterioso origen de los antiguos pobladores de las islas en uno de los negocios más prósperos de la Antigüedad, como era la explotación de la púrpura? ¿Descienden los canarios de esclavos de Roma? Su ADN y un tinte (el púrpura) pueden tener la respuesta para este investigador.
En esta historia, para este investigador emergen, en efecto, dos de los detalles más sorprendentes de los primeros pueblos de Canarias, sobre los que no hay todavía una respuesta aceptada de manera general:
1) No sabían navegar, al menos no hay pruebas de que lo hicieran (más bien hay evidencias de más de mil años de incomunicación entre islas), y
2) No utilizaban armas y herramientas de metal, en unos tiempos en los que el hierro y el bronce eran de conocimiento general en el mundo clásico.
¿Si estas gentes de origen amazigh viajaron necesariamente a Canarias en barco, por qué no siguieron navegando después? Por tanto, ¿llegaron ellos o 'los trajeron'? Y en cuanto al uso del metal, es verdad que en las islas no hay minerales para fabricar armas de hierro o bronce, pero ¿por qué no transportaron ningún útil de ese tipo consigo en los primeros años de llegada a las islas, por qué no aparece en el registro arqueológico de las islas una espada, un cuchillo, una hebilla hasta los inicios de la Conquista castellana, ya en los siglos XIV y XV?
Vicente Martínez Cabrera subraya que el traslado de todas esas gentes a Canarias no fue improvisado, no fue, pues, una huida apresurada, sino algo muy planificado: el registro arqueológico atestigua que llevaron consigo semillas de cereales (centeno) y frutas (higos) inexistentes hasta entonces en las islas y también ganado, fundamentalmente cabras, pero también ovejas, cerdos y perros.
Y de la falta de armas y útiles metálicos, este investigador deduce que el traslado desde África a las islas no fue voluntario, sino forzoso y probablemente ejecutado por alguien que recelaba de ellos y no quería verlos armados.
Vista de la reconstrucción del rostro de
una aborigen canaria del siglo VI. (Foto EFE).
La pregunta es casi inmediata: ¿eran esclavos de Roma?
La respuesta que da este trabajo del grupo de Bioquímica, Microbiología y Genética de la Universidad de La Laguna, mira al islote de Lobos, en el norte de Fuerteventura. En Roma, el trabajo en los talleres de púrpura estaba jerarquizado: por un lado, estaban las elites propietarias, por otro, los artesanos que dominaban la técnica (básicamente procedentes del Mediterráneo) y, en la base de todo, la mano de obra que proporcionaban en abundancia los esclavos tomados de las tribus norteafricanas.
Este investigador sostiene que el islote de Lobos era un taller de extracción de la púrpura de muchos otros hasta ahora nunca encontrados en Canarias, tal vez la punta del iceberg de una actividad (la recolección manual de los moluscos) que él cree que pudo extenderse al resto de Canarias, también a las islas más alejadas del continente.
Representación de un aborigen canario con una tabona en la mano.
(Diseño VillaGranCanaria.com).
«Los artesanos que extraían el tinte fueron reclutados de otros talleres ya existentes en el Mediterráneo», plantea, «mientras que los esclavos, por razones económicas, podrían haber sido capturados o comprados en lugares cercanos al archipiélago, como el puerto marroquí de Mogador». Es decir, en la actual Esauira (costa de Marruecos), en las Islas Púrpuras, llamadas hoy así por los talleres de púrpura que albergaron en la Antigüedad, desde los tiempos del mismo
rey de Mauritania, Juba II, del que ya hemos hablado en otra ocasión en este Blog.
¿Descienden, por tanto, los canarios de aquellos esclavos del negocio de la púrpura? A este investigador el ADNa le dice que pudo ser así, que fueron esclavizados por Roma y desterrados a las islas Canarias. Y que cuando esa industria dejó de ser rentable para el imperio romano, estos esclavos «fueron abandonados a su suerte en las islas» hasta el 'redescubrimiento' europeo de Canarias a finales de la Edad Media.
Por las mismas fechas, sin embargo, una tesis contraria a la venida forzada a las islas, fue sostenida por un grupo de científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de La Laguna, liderada por el profesor de prehistoria Jonathan Santana Cabrera, que sostenía que los antiguos canarios emprendieron esa empresa de llegar a las islas por su propia iniciativa y no empujados por Roma, de lo que ya dimos cuenta en un post publicado el
3 de julio de 2024. Entonces, ¿los primeros pobladores de las islas Canarias llegaron como esclavos, forzados por las huestes de Roma, o por el contrario, voluntariamente planificaron una emigración hacia las islas Canarias, por alguna razón que desconocemos?. La pregunta sigue ahí, pero las definitivas respuestas aún quedan abiertas para nuevas y futuras investigaciones.
Pedro R. Castro Simancas, 22.06.2026.
Festividad de San Eusebio de Samosata.
Fuentes:
CALDERÓN ORDÓÑEZ, Alejandra (2017): Estudio sobre ADN antiguo en restos arqueológicos desde una perspectiva histórica. El caso de las Islas Canarias, Tesis Doctoral de la Facultad de Medicina, Universidad de La Laguna, 2017.
FREGEL LORENZO, Rosa Fregel y SERRANO, Javier G. (2025): "20 años de estudios de ADN antiguo de la población aborigen de Canarias", en Anuario de Estudios Atlánticos, nº 71, pp. 1-26, Casa de Colón, Las Palmas de Gran Canaria, 2025.
GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS, Francisco (2002): "Relaciones genéticas entre las poblaciones canaria y norteafricanas" en Revista ERES, nº 10, pp. 147-161, Museo Arqueológico de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 2002.
SPRINGER BUNK, Renata Ana (2025): Si los guanches era bereberes ¿Quién eran los bereberes?, LeCanarien Ediciones, La Orotava (Tenerife), 2025.
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