Tenerife: La fiesta del 'Beñesmet' de los guanches celebrada cada mes de agosto.

Mucho antes de que en la isla de Tenerife se venerara a la imagen de la Virgen de Candelaria, los guanches ya venían realizando las fiestas mayores del Beñesmet. “A el mes de agosto en que hacían sus grandes fiestas de luces, bailes i comidas llamaban beñasmer” (Marín de Cubas [1687]).

Según los cronistas, la efeméride más relevante de los guanches tenía lugar en el mes de agosto. También Marín de Cubas señalaba que los canarios de Gran Canaria celebraba una fiesta similar, por lo que es posible que los pobladores amazigh del resto del archipiélago festejaran efemérides parecidas aunque no fueron documentadas. 

Beñesmet, Beñesmer o Beñesmén es el nombre, pues, que daban los aborígenes guanches de la isla de Tenerife al mes de agosto antes de la conquista castellana en el siglo XV, aplicándose por extensión también a las celebraciones de la cosecha desarrolladas en esa época. También aparece en la documentación con las formas beñasmer, begnesmet, benismer y benismen.

Celebración del tagoror en el Beñesmet.

ETIMOLOGÍA.- El fraile dominico que visita la isla de Tenerife a finales del siglo XVI, Fray Alonso de Espinosa, explica que en agosto los guanches: “recogían los panes, hacían juntas y fiestas en cada reino, como en agradecimiento del bien recibido, y eran estas fiestas privilegiadas, que aunque hubiese guerra se podía pasar de un reino a otro seguramente”. 

En cuanto al significado del término aborigen beñesmet, el Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española de la Real Academia Española (RAE) (2021), se define beñesmén, begnesmet, benesmer, beñesmar, beñesmer, como una palabra de origen guanche, lengua en la que al parecer significaba «año nuevo». Según el cómputo de los aborígenes: se trataba de la celebración del verano y la entrada en un nuevo año. Según expone la RAE, en las crónicas y otros escritos el término aparece documentado en las siguientes formas:

- Hacia los años 1590-1602 (1977), Abreu Galindo en su Historia (lib. 3º, cap. XII, p. 297) decía: [...] y esta sementera era en el mes de agosto, al cual mes llamaban beñesmer. 

- En 1590 (1959), el italiano Torriani en su Descrittione [(cap. LI, p. 179) señalaba que: Contaban el tiempo de la luna con nombres diferentes; y el mes de Agosto se llamaba Begnesmet].

- En 1772, para el historiador Viera y Clavijo en su Historia I (lib. II, cap. XIV, p.159): Nuestros antiguos Isleños, por genio, ó por educación, eran extremadamente inclinados á los juegos, y regocijos públicos; pero las Fiestas anuales del Beñesmen (que era la Estación del Estío en que hacían la recolección de sus granos), las de las Cortes Generales de la Isla, y las de la Jura y Coronación de sus nuevos Reyes, eran las mas espléndidas.

- En 1881, Poggi en su Guía (p. 11) indicaba: Eran estos isleños sumamente amantes de juegos y regocijos públicos, siendo las fiestas mas espléndidas la del Beñesmen, que celebraban en el estío en que hacían la recolección de los granos, las de las Córtes generales de la isla y coronación de sus nuevos Reyes; en cuyo tiempo si los distintos pueblos estaban en guerra, cesaba toda hostilidad.

En 1912 (1991), Juan Bethencourt Alfonso en su Historia I (p. 272): al tratar del vocabulario guanche hablado en Tenerife, identifica el término Beñesmer, con dos significados, señalando que era «La asamblea legislativa y soberana de la nación». Y que Beñesmer, Beñesmares, Juegos Beñesmares, por su parte, se trataba de «Las grandes fiestas nacionales celebradas cada cuatro meses durante la legislatura del Beñesmer». 

- En 1942 (2001) el tinerfeño José Crosa en su poema Romancero guanche (p. 124), cantaba: 

En un Beñesmén se vieron
 y sin pronunciar palabra
de amor hablaron, 
que a veces
son unas dulces miradas
intérpretes delatores
de los secretos del alma. 

- En 1948 (2003) el investigador catalán Luis Diego Cuscoy en su libro Tenerife (p. 30) señalaba que: Y aun por la época del Beñesmén, correspondiente al estío, en que hacían las recolecciones, reuníanse de nuevo en banquete y alegres juegos.

- Para el investigador austriaco Wolfel, etimológicamente "Es voz que ha sido rescatada del desaparecido léxico aborigen", así como para Reyes García en su Diccionario (p.39, s.v. beñesmer), la palabra la define como la «Estación o período del año de mayor insolación». Las fuentes, recogidas por Wolfel (1965), nos dan las siguientes variantes: begnesmet, beñesmer, venesmer, beñesmen, benezmen, benismer, benismen, benesmen.

Por su parte, la enciclopedia Wikipedia añade más información sobre su etimología, indicando que el filólogo e historiador güimarero don Juan Álvarez Delgado propone como significado 'segundo mes', 'segunda lunación' o 'segunda medida' desde la forma primaria beñe-smet o beñ-i-smet, donde smet se corresponde con la denominación del número dos dada por los aborígenes −de Gran Canaria− según el explorador Niccoloso da Recco. De manera que begnesmet, Álvarez Delgado lo hace derivar del numeral dos; según él, la palabra significaría el mes segundo. Álvarez Delgado hace derivar, pues, el vocablo beñesmet -que es el que establece como válido- del numeral con significado «dos».

Para el filólogo Ignacio Reyes la traducción de beñesmer sería 'el que evapora, consume o termina', derivándola de una posible forma primaria wənna əsmer

FIESTAS ANUALES DEL ESTÍO.- Parece claro por todos los autores, que el beñesmet eran las fiestas anuales que los guanches festejaban en el verano, celebración que parece ser que se entroncaban con el mundo beréber del norte de África, como ha estudiado el Catedrático de Estudios Arabes e Islámicos de la Universidad de La Laguna, profesor Rafael Muñoz Jiménez.

Aunque por el médico teldense Marín de Cubas (1694) sabemos que en Gran Canaria también se practicaron fiestas similares, el vocablo sólo aparece registrado en la isla de Tenerife a finales del siglo XVI. Según Juan de Abreu Galindo (ca. 1590), remitía a una «sementera» que ubica en el mes de «agosto». Para este historiador, "hacían sus fiestas como los canarios al fin de la era o año empesado en la luna de agosto llamado Beñasmer".

Para el italiano Torriani, begnesmet sería un mes del año, pues los guanches contaban el tiempo de la luna con nombres diferentes, y el mes de agosto se llamaba Begnesmet.  

Nuestro gran historiador del siglo XVIII, José de Viera y Clavijo indica que "nuestros antiguos isleños, por genio o por educación, eran extremadamente inclinados a los juegos y regocijos públicos; pero las fiestas anuales del beñesmen (que era la estación del estío, en que hacían la recolección de sus granos), la de las cortes generales de la isla y las de la jura y coronación de sus nuevos reyes eran las más espléndidas. 

Reducíanse a juegos y convites. Si era tiempo de guerra, cesaba todo acto de hostilidad, se abría el comercio entre las provincias limítrofes y los mismos reyes hacían el coste con perfecta generosidad. Estos juegos tenían mucho de heroicos, pues consistían en músicas, bailes, luchas, saltos, carreras, tirar piedras, levantar pesos, trepar y ejecutar otras acciones de ligereza y de valor". 

Seguidamente Viera describe algunos de ellos: "El baile canario, luchas y tiros de piedra y saltar, trepar y levantar pesos"; y luego, sus cualidades físicas: "Eran también los isleños grandes atletas y luchadores consumados. Ungíanse con grasa de animales y jugos de yerbas para disponer al combate, y se abrazaban con el tronco de un árbol a fin de fortalecerse los músculos ... ".

De manera que para Viera y Clavijo beñesmen es a "la sazón de Julio y Agosto ... que era la estación del estío en que hacían la recolección de sus granos"

Representación en el Museo Arqueológico Benahoarita.

Para el cronista Abreu Galindo también era el mes de agosto, cuando "rasguñaban la tierra los hombres, y las mujeres derramaban en ella lo que se había de sembrar; y esta sementera era en el mes de agosto, al cual les llamaban beñesmer, y la segada era que la dejaban secar, y cortaban la espiga, y dejaban la paja en el rastrojo, y trillaban con los pies y con palos."

En el siglo XIX, el francés Berthelot sitúa la misma fiesta pero en el mes de julio de cada año. Para Alvarez Delgado (1945), más concretamente "el beñesmen comprendería el período que va del 22 de julio al 21 de agosto ... " 

Por su parte, ajeno al carácter festivo anual del beñesmet, a partir de datos recogidos de la tradición oral, el médico Juan Bethencourt Alfonso en su Historia del Pueblo Guanche (1912), señala que la convocatoria de un beñesmet lo asocia a la muerte de un rey, donde el gran sacerdote o guañameñe, en un solemne ceremonial ante el tagoror o asamblea de notables, ofrecía al heredero del trono la fidelidad de la nación a cambio del respeto a las leyes del reino. Con este acto ponían términos al duelo nacional  y daban comienzo a los preparativos para la proclamación pública del nuevo rey. Estas fiestas de proclamación duraban tres días que amenizaban con sus acostumbradas hogueras, cantos, bailes, luchas, carreras, banquetes y ejercicios variados.

También se convocaba un beñesmet con ocasión de los enlaces matrimoniales, donde un sacerdote y una sacerdotisa entregaban a los novios de sus respectivos sexos una velita de cera encedida y penetraban en un gran tagoro improvisado de arcos y ramaje, donde se le entregaba a la pareja dos cucharas de madera y un pequeño ganiguito con leche y gofio para que comieran juntos.

De manera que Bethencourt Alfonso, como hemos visto, asocia el Beñesmer a una asamblea legislativa con motivo de la muerte y proclamación de los menceyes, declaración de guerra o con ocasión de la celebración de matrimonios, por lo que lo consideraba algo distinto a los Juegos Beñesmares, que estaban amenizados  con luchas, saltos, carreras, bailes y banquetes, siendo los más famosos los que celebraban durante los nueve días del mes de abril y la segunda decena de agosto. Estos Juegos se celebraban cada cuatro meses, de manera que incluso los reinos guanches en guerra suspendían las hostilidades para que los propios enemigos, con plena seguridad personal, pudieran concurrir a disputar los juegos.

Representación de la lucha libia al estilo de los bereberes.

En estos Juegos, los guanches concurrían con "intensa vitalidad a cielo descubierto, animado por hombres medio desnudos con algunas prendas de pellejas, altos, cenceños, de hercúlea musculatura; unos trasquilados y otros con barba larga y cabellera flotante de un rubio más o menos acentuado, pero todos de mirar bravío, astutos, rudos y dispuestos a saltar al menor asomo de reto (...), bailando, devorando y disputándose con furor 'el terrero'."

Este terrero consistía en un llano limpio de piedras, de suelo terrizo no blando para evitar se hundieran los pies de los luchadores, y aquí era donde realizaban las luchas o agarradas o los juegos del palo o garrote. A estos Juegos Beñesmares, el autor de la Historia de Pueblo Guanche le dedica muchas páginas de su obra, contando detallados pormenores en los capítulos XII al XVII del tomo II sobre etnografía y organización socio-política de los aborígenes de Tenerife (Edición de Francisco Lemus, La Laguna, 1994), al que nos remitimos.

Sin embargo, para el citado profesor de la Universidad de La Laguna, Rafael Muñoz, el beñesmet no sería el segundo mes del calendario, como afirmaba Álvarez Delgado (1949), sino que sería el tercer mes, ya que el cómputo anual los guanches lo realizaban a partir de junio (que sería el equivalente a enero en el calendario cristiano). Por tanto, el beñesmet de los guanches correspondería al mes de agosto del calendario cristiano.

EL BEÑESMET Y LA FIESTA DE LA CANDELARIA.- En su origen, por tanto, parece seguro que los guanches celebraban el Beñesmet el 15 de agosto, fecha en la que recogían las cosechas y se las dedicaban a las divinidades más importantes: Magec y Achamán, la divinidad sol y la del cielo, y así como a Chaxiraxi, la Madre Tierra, Hija y Madre del Sol (identificada con la Virgen de Candelaria por los guanches). 

El científico francés Bory de Saint-Vincent (1803) relata muchos de los usos, costumbres y actividades de los isleños observadas cuando visitó las islas Canarias. En el Beñesmen o en los actos al morir un rey: "Prestado el juramento y terminada la ceremonia, comenzaban regocijos de todas clases, que duraban varios días y que consistían en bailes, juegos, luchas, carreras, pruebas de fuerza y otros ejercicios".

El investigador Domingo Lima Domínguez refiere la existencia de dos grandes fiestas: "el inicio de la primera (entre abril y mayo) para celebrar el acrecentamiento del ganado, y la de "beñesmén" (entre julio y agosto) para celebrar la recolección del trigo y la cebada...", en las cuales "había espectáculos verdaderamente variados" ... entre otros: "música, danzas, pruebas de agilidad, ...saltos temerarios... luchas en pequeños estadios, lanzamientos de piedras de gran peso y tamaño, etc." Pruebas existen de aquellas ceremonias en que se bailaba, luchaba y hacían otros ejercicios "alrededor de un montón de piedras", "hoy la arqueología tiene documentado un gran número de estas construcciones con estructura diferente, pero las más están formadas por un círculo de piedras clavadas verticalmente en el suelo... El ritual allí practicado sería complejo de describir..."

Agosto es un mes con muchas efemérides festivas. Una de ellas se da cita cada 15 de agosto que, en la tradición cristiana, se conmemora la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María. Esta celebración rememora la creencia de que María fue llevada en cuerpo y alma al cielo al final de su vida terrenal. De hecho ese día se solemniza la festividad de las vírgenes en muchos pueblos de Canarias. Un caso excepcional es la segunda ceremonia a la Virgen de Candelaria, siendo uno de los pocos casos en el mundo que una virgen tenga hasta tres celebraciones anuales: 2 de febrero, 15 de agosto y 8 de septiembre. Forma parte de un sincretismo religioso que se produjo en el siglo XV, hundiendo sus raíces en la apoteosis a la revelación de la Chaxiraxi guanche.

Tras la conquista y consiguiente forzosa anexión de la isla de Tenerife al Reino de Castilla, se siguió celebrando la llegada del 15 de agosto, pero los nuevos gobernantes, iglesia y colonos que llegaron impusieron a la población canaria bautizada el Día de la Asunción de la Virgen María como un motivo religioso cristiano. De hecho, muchas de las alusiones públicas al Beñesmet que celebramos hoy en día, sobre todo las que se celebran en Tenerife, vienen acompañadas con alegorías y relaciones entre la Virgen de Candelaria (cuya onomástica canónica es el 2 de febrero) y la divinidad amazigh de la diosa Chaxiraxi.

LA CANDELARIA Y EL MOMENTO DE LA APARICIÓN DE LA ESTRELLA CANOPO.- En 1985, Antonio Cubillo Ferreira estudia el calendario canario y el calendario guanche en relación a los conocimientos astronómicos del antiguo Egipto y a los datos etnográficos sobre poblaciones bereberes modernas, concluyendo que se celebraba la fiesta de año nuevo el día 15 de agosto y que esta fecha podría estar fijada por la reaparición de la estrella Canopo en el cielo de agosto. Por su parte, Barrios García (1996) relaciona también la adoración a la Virgen de Candelaria con un culto a la estrella Canopo.

Para Miguel A. Martín González, debido a esa sincronía entre la estrella Canopo y el sol encontramos bastantes ejemplos de religaciones que se producen durante el Beñesmet. Veamos algunos casos: en las aras de sacrificio de los Altos de Garajonay (La Gomera), el Beñesmer se establece cuando el sol despunta por el Pico Teide; en la Quesera de Bravo (Lanzarote), desde en el momento en que el sol se oculta por la destacada Montaña Los Helechos; en la antigua estación rupestre de canales, cazoletas y antropomorfos de la Montaña de Matos (La Palma), establecido en el instante en que el sol despunta por la destacada Montaña del Colmenero; desde las diferentes torretas de Acusa (Gran Canaria) cuando el sol se oculta por Risco Alto y Montaña de Azaenegue o Altavista; desde las cazoletas y canales de Montaña de Tirafe (Fuerteventura) en el momento en que el sol se pone por detrás de la Montaña del Barranco y en la Quesera de Masca (Tenerife), en el instante en que el sol asoma por el pico más elevado de Los Topos de La Mesa, entre otros.

Si bien, para los guanches resulta imposible que la celebración del final de las cosechas cayese cada año en un día fijo del calendario cristiano o gregoriano, ya que este último es estrictamente solar y no contempla la revolución de la luna. No obstante, dos asterismos de gran relevancia dentro de la cosmovisión amazigh servirían como referencia astronómica para marcar el periodo en el que caería la primera luna del año; entre los ortos heliacos de las estrellas Sirio (Alfa Canis Maioris), a mediados/finales de julio, y Canopo (Alfa Carinae), a mediados/finales de agosto. 

También para el profesor tinerfeño Antonio Rumeu de Armas, en la mitología guanche de la isla de Tenerife, la estrella Canopus estaba vinculada con la diosa Chaxiraxi.

Canopo aparece, pues, en el horizonte celeste canario, al amanecer, en torno al 15-18 de agosto (orto helíaco), según las islas. Su orto acrónico, al atardecer, se produce en torno al 2-4 de febrero, igualmente según las islas. El cristianismo retomó el concepto de madre de Dios (Chaxiraxi) y lo adjudicó a la otra madre de Dios cristiana (la Virgen María de la Candelaria) que, al coincidir con el santoral católico, encajaba perfectamente con la celebración de la Virgen de Candelaria (Chaxiraxi, 2 de febrero) y la Asunción de la Virgen al cielo (Beñesmet, 15 de agosto).

Para José A. Farrujia y Miguel A. Martín, el Beñesmer es el nombre con el que los guanches se referían al mes de agosto y a las celebraciones de la cosecha que llevaban a cabo en esa época y Chaxiraxi era una divinidad femenina relacionada con la luna y con la fertilidad, "la que sustenta el universo". Tanto el Beñesmer como Chaxiraxi están asociados, respectivamente, con el orto heliaco y vespertino de la estrella Canopo.

Para estos investigadores, el complemento del calendario ritual guanche lo incorporaba la citada estrella Canopo con su orto helíaco o amanecer sobre el 15 de agosto, momento del Beñesmet, después de casi cuatro meses oculta, y su orto vespertino o momento de oscurecer, el 2 de febrero (el momento en que se manifiesta Chaxiraxi). Por tanto, el cristianismo adoptó estas onomásticas con la Virgen de Candelaria, convirtiéndola así en la principal festividad católica de la isla de Tenerife, y cuyas dos principales celebraciones son, precisamente, el 2 de febrero y el 15 de agosto.

El religioso Fray Juan González de Mendoza (1585) anota que los moradores de las islas Canarias tuvieron en grandísima veneración a la Virgen de Candelaria, llamándola "Madre del Sol, y la adoran tanto como el mesmo Dios, haciéndole cada año, el día de la Candelaria, gran fiesta". Por su parte, el citado dominico Espinosa (1594) registró la expresión «Achmayex, guayaxerax, achoronachaman» o «La madre del sustentador del cielo y tierra», refiriendo igualmente a la Virgen de Candelaria.

Dicho cronista menciona que la Cueva de Achbinico (la Cueva de San Blas situada en Candelaria) era un lugar de peregrinación entre los guanches de Tenerife, en el Menceyato de Güímar, para venerar a la diosa Chaxiraxi (la Virgen de Candelaria). Según Espinosa esta peregrinación y fiesta guanche se celebraba durante la luna de agosto o Beñesmet.

Espinosa, como hemos visto, alude, pues, al mes de agosto, al mes que Torriani, Abreu y Marín de Cubas (siguiendo a Abreu) dicen que llamaban los guanches "beñesmet", y quizá por eso, todavía hoy en agosto se sigue celebrando la gran fiesta tinerfeña de Nuestra Señora de la Candelaria cada 15 de agosto, reverenciada por los indígenas desde antes de la conquista. Por tanto, la celebración en Tenerife del 15 de agosto se remontaría muy atrás en el tiempo, mucho antes de la conquista de la isla a finales del siglo XV, pues en aquella época prehispánica amazigh en la que ese mes era el Beñesmet, o Beñesmer o Weñesmed, sería el día, pues, en que se celebraría el evento festivo más importante de todo el año en el Tenerife guanche hasta el año 1496, momento en que por sincretismo religioso pasaría a celebrarse la festividad de la imagen de la Candelaria.

Pedro R. Castro Simancas, 17.09.2025.
Festividad de San Lamberto de Lieja.


Fuentes:

BARRIOS GARCÍA, José (1997): Sistemas de numeración y calendarios de las poblaciones bereberes de Gran Canaria y Tenerife en los siglos XIV-XV, Servicio de publicaciones de la Universidad de la Laguna, 1997.

CARDONA SOSA, Antonio (1995): Juegos y deportes vernáculos y tradicionales canarios, Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas, 1995.

FARRUJIA DE LA ROSA, A. J. y MARTÍN GONZÁLEZ, M. A. (2024): Cuando el cielo nos habló. Los guanches y el Achimenceyato de Addar (La Punta del Hidalgo), Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna - Bilenio Ediciones, Santa Cruz de Tenerife, 2024.

MARTÍN GONZÁLEZ, Miguel A (2025): El Beñesmer de los antiguos canarios, en Revista Digital BienMeSabe.org, n.º 1.109, 13 de agosto de 2025.

Comentarios

  1. Mercedes Castellano Fariña nos apunta que "si cuando algunos dicen estío pudiera ser el 8 de septiembre. Lo digo porque está documentado que llegaba a celebrarse la fiesta de La Candelaria el 8 de septiembre (día de la natividad de la Virgen en la iglesia católica). Parece que existía un interés de los Guanches en celebrar el 8 de septiembre en contra del criterio de los Dominicos que pugnaban por el 15 de agosto. El cambio de calendario de juliano a gregoriano en 1580 hizo que el 5 de octubre pasara a ser 15 de octubre, por tanto, se perdieron 10 días y lo que era el 8 de septiembre pasó a ser 28 de agosto, más favorable a la celebración del 15 de los Dominicos. Por otro lado, hace falta saber con más precisión que culto sagrado realizaban en la cueva de Achbinico, asociado a Magec o a Canopo porque en eso también mintió Espinosa."

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