Bien cultural protegido: Bien de Interés Cultural Inmaterial, con categoría de “uso social, ritual y acto festivo”, de la obra teatral “El Bien y el Mal” de Tuineje, Fuerteventura.

Por el Decreto 171/2024, de 7 de octubre, el Gobierno de Canarias  ha declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial, con categoría de “uso social, ritual y acto festivo”, la obra teatral “El Bien y el Mal”, que se representa en la Iglesia de San Miguel Arcángel de Tuineje, en Fuerteventura.

Representación de la obra "El Bien y el Mal" en Tuineje.

Contextualización.

La escenificación teatral de la lucha entre el Ángel y el Diablo o el Bien y el Mal es un acto que se celebra cada 24 de diciembre, en la misa del Gallo, en la iglesia de San Miguel Arcángel en el pueblo de Tuineje, en Fuerteventura. Es la culminación del Belén viviente y de la celebración litúrgica.

Las referencias que tenemos del texto actual nos sitúan en los años 50 del siglo XX. El recuerdo de los mayores del pueblo ponen en manos de una maestra de escuela, procedente de Gran Canaria, Dña. María Jesús Ramírez Díaz, el texto actual. Rememoran como dicha maestra reúne un grupo de vecinos y recrea esta obra con el texto que prevalece hoy en día.

El texto a lo largo de estos años no ha sufrido variación. A día de hoy, la asociación histórico cultural Más Ruines que Caín no descarta que existiese un texto similar en el pueblo antes de la llegada de la maestra María Jesús.

Esta asociación es la encargada desde hace ya unos años hasta la actualidad, de organizar el acto en coordinación con la iglesia. Hasta esta asociación, la representación ha tenido discontinuidad a lo largo de los años. Su causa radicaba en que los papeles de Ángel y Diablo estaban en manos de personas concretas que por problemas laborales o de residencia fuera de la isla, en algunos años, no podían representarla. El celo por la guardia y custodia del texto no permitía que estuviese en otras manos, evitando así la copia en otros lugares de la isla. En la actualidad, y desde hace unos años, los textos siguen representándose por las mismas personas, aunque es la asociación Más Ruines que Caín quienes lo custodian.

Esta asociación lúdico-cultural ha tomado el relevo de otras anteriores y se ha erigido como protector y renovador de las tradiciones culturales del pueblo. Organizan los actos tradicionales impidiendo que cese su realización.

Esta representación, en concreto, sufrió, aparte de años en los que no se realizó por no tener personas que representaran los papeles, cierto impedimento por parte de la iglesia. En un principio las quejas se centraron en la elaboración del Belén. Es cierto que no carecían de razón, ya que se tapaba todo el altar mayor, pudiendo perjudicar la estructura y pinturas del mismo. Se llegó a un acuerdo y el Belén cambió de lugar, trasladándose a la puerta principal de la iglesia. El tamaño que tomaba el Belén con sus montañas y cielo se consideraba grande para la iglesia. Una vez que la iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural, empeoró la situación de la representación, no estaba permitida ninguna representación en su interior, por lo que el obispado denegó la autorización para dicho evento. En 2009, la asociación Más Ruines que Caín decide retomar y rescatar la obra. Su primera representación fue en la plaza, unida a la iglesia. Al siguiente año, llegando a un acuerdo con los responsables eclesiásticos, se retoma el acto en el interior de la iglesia, unificando el Belén viviente con la liturgia de la Misa del Gallo.

Descripción.

La lucha entre el Bien y el Mal es una lucha dialéctica entre el ángel caído Luzbel y el arcángel San Miguel, en la que se disputan el poder del reinado de la Tierra en manos del Diablo. La lucha dialéctica acaba con una pelea con espadas en la que el Ángel vence al Diablo. Este diálogo se realiza al finalizar la liturgia y el desarrollo del Belén viviente, por lo que es el broche final.

La asociación Más Ruines que Caín ha respetado el texto, pero ha enriquecido la interpretación de los personajes, así como añadido elementos sonoros, como sonidos, choque de espadas o música final.

Personajes:

Diablo: representación del mal en la tierra. No solo es un ángel caído que osó enfrentarse a Dios, sino que quiere extender su reino en la Tierra. Es por ello por lo que se enfrenta a San Miguel, patrón del pueblo.

El personaje refleja elementos tradicionalmente vinculados en Canarias a la representación del mal en la Tierra, como son: el color negro en todo su cuerpo; los cuernos de carnero grandes y prominentes; pantalón rojo; rabo; alas negras; arnés y como armas posee cadenas y una espada. La cadena es un elemento que da fuerza a su interpretación ya que la arrastra por el suelo provocando la tensión no solo dialéctica y sinestésica sino sonora también.

La figura del diablo ha sufrido transformaciones a los largo de los años: si bien es cierto que ha prevalecido el color de la piel y el pantalón, así como sus armas.

Testimonios orales confirman que este papel no fue solo de hombres, sino que en algunas ocasiones fueron mujeres las que representaron en el acto el papel del Diablo. Quizás debido a la disponibilidad para los ensayos, junto con la voluntariedad para realizar el papel. Hay que tener en cuenta que la población masculina majorera emigró en los años 60-70 del siglo XX a diferentes lugares en busca de trabajo.

Además, en fotografías antiguas aparece un diablo adulto y uno o dos diablos niño. No hay una explicación fehaciente del hecho, pero se puede presuponer un reflejo de la maldad a cualquier edad o por simple divertimento. Esta tradición de varios diablos hace mucho tiempo que no se mantiene, solo queda representación gráfica de ello.

Ángel: representando a la figura de San Miguel Arcángel, patrón del pueblo de Tuineje, y aquel que está junto a Dios, cuyo nombre significa “Quién como Dios”, defensor y protector del reino de los cielos, en el que se encuentra Tierra. Representando la bondad y lucha por la verdad y pureza.

Quizás es el que más transformaciones ha sufrido a lo largo de las representaciones, en cuanto a su vestimenta. Ha pasado de seguir una vestimenta fiel a la imagen del santo en la Iglesia de San Miguel Arcángel de Tuineje, a vestir con una simple túnica blanca de ángel. En la actualidad la persona que realiza la representación utiliza una vestimenta fiel a la del santo que ocupa el centro del altar mayor.

Este papel siempre ha estado representado por una mujer. En ocasiones pasando entre las mujeres de la misma familia.

Fuente:

BOC nº 203, de 11 de octubre de 2024.

Decreto publicado en el BOC

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