Historia política (y IV): Ministros canarios en los Gobiernos de España desde el Antiguo Régimen hasta el año 1936.

Llegamos al último capítulo de esta serie dedicada al repaso de las personalidades que siendo naturales de las islas Canarias, han alcanzado el grado de ministro en los gobiernos estatales de España, tanto monárquicos como republicanos, habidos desde la época del Antiguo Régimen, a finales del siglo XVIII, hasta el año 1936 en el siglo XX, momento en que se produce el alzamiento militar del General Franco y el desarrollo de la subsiguiente Guerra Civil española (1936-1939).

Retrato de Antonio Lara Zárate

9º DON ANTONIO LARA ZÁRATE, UN MINISTRO POR UN DÍA.- También fue ministro de Obras Públicas Antonio Lara Zárate (Santa Cruz de Tenerife, 18.12.1881 – Ciudad de México, México, 24.02.1956. Político y abogado, fue ministro en varias ocasiones, pero en último término, fue nombrado para la cartera de Obras Públicas, aunque durante solo un día, el 19 de julio de 1936, justo el siguiente día al golpe de estado de Francisco Franco. También ocupó las carteras de Hacienda y de Justicia. Murió en el exilio en México, al igual que otros republicanos como José Franchy y Roca del que ya hemos hablado.

Nacido en Tenerife e hijo de un funcionario del Estado.

Hijo de un funcionario del Ministerio de la Guerra, Antonio Lara había nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1881, realizó el bachillerato en el Instituto de La Laguna (actual, IB Cabrera Pinto), trasladándose posteriormente a Andalucía y cursando la carrera de Derecho en la Universidad de Sevilla. Tras obtener la licenciatura regresó a las islas Canarias, dedicándose con éxito a la abogacía y ejerciendo desde 1913 el puesto de secretario del Cabildo Insular de Tenerife. En años posteriores llegó a ser decano del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife.

Político del Partido Republicano de Tenerife.

Su inicio en la política arranca en 1908, convirtiéndose, a partir de la década de 1920 en uno de los principales líderes del Partido Republicano tinerfeño. Tomó parte en la Asamblea de la Liga Regional, en octubre de 1918, celebrada en el palacio de la Diputación Provincial de Canarias, la cual tenía por objeto pedir la rápida terminación del puerto de Santa Cruz y mantener la unidad provincial.

Vinculado personalmente al político español Lerroux, el 14 de abril de 1931 se hizo cargo del Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, si bien de forma provisional al proclamarse la II República, pero en las elecciones generales de ese año resultó elegido diputado a Cortes por la circunscripción de Santa Cruz de Tenerife a las que se presentó en el seno del Partido Republicano Radical.

Es elegido Diputado por Santa Cruz de Tenerife en 1931.

Elegido, en efecto, diputado a Cortes por Santa Cruz de Tenerife en junio de 1931, poco después fue nombrado miembro del Consejo Ejecutivo Nacional del citado Partido Republicano Radical y vicepresidente segundo de las Cortes. Durante las Constituyentes republicanas desarrolló una activa participación en los debates parlamentarios, perteneciendo a las Comisiones de Actas y Calidades y a la de Marina, y actuando durante 1932 como vicepresidente de la comisión que elaboró el dictamen sobre el proyecto de Estatuto de autonomía de Cataluña.

Nombrado sucesivamente para los Ministerios de Hacienda, y de Justicia, así como de Obras Públicas (por un día).

Primero fue nombrado Ministro de Hacienda (1933-1934), luego de Justicia (1936) y en tercer lugar, de Obras Públicas (en este caso, por un día, el 19 de julio de 1936). 

En efecto, en 1933, y tras la caída del Gobierno presidido por Azaña, fue designado ministro de Hacienda en los gabinetes del presidente Lerroux (del 12 de septiembre al 8 de octubre) y del presidente Martínez Barrio (del 8 de octubre al 16 de diciembre). Reelegido diputado por Santa Cruz de Tenerife en las elecciones de noviembre de 1933, Lara Zárate volvió a figurar como ministro de Hacienda con Lerroux (del 16 de diciembre de 1933 al 3 de marzo de 1934), siendo sustituido por Manuel Marraco en la remodelación ministerial de marzo de 1934. Identificado con la disidencia encabezada por Martínez Barrio en el seno del Partido Radical, en la primavera de aquel año abandonó a Lerroux, presidiendo la comisión organizadora del nuevo Partido Radical-Demócrata y, poco después, de Unión Republicana, de la que llegaría a ser uno de sus principales dirigentes nacionales.

Más tarde, elegido en febrero de 1936 diputado por la provincia de Sevilla —feudo de Martínez Barrio— en la candidatura del Frente Popular, inmediatamente después pasó a desempeñar la cartera de Justicia en los Gobiernos del presidente Azaña (del 19 de febrero al 10 de mayo) y el presidente Barcia (del 10 al 13 de mayo), acometiendo desde su Ministerio la aplicación del Decreto-Ley de Amnistía y la reforma de la Ley de Orden Público y de la Ley Orgánica del Poder Judicial, entre otras. Martínez Barrio volvió a contar con él como ministro de Obras Públicas en su frustrado Gobierno del 19 de julio de 1936, un día después de declarado el alzamiento militar franquista.

Guerra Civil y exilio en México.

Durante la Guerra Civil (1936-1939), Antonio Lara asistió a algunas de las reuniones celebradas por las Cortes, fijando su residencia en Barcelona y luego en París, donde ejerció el puesto de agregado en la Embajada de España.

Trasladado a Gran Bretaña en 1939, en septiembre de ese mismo año y a bordo del vapor Orduña logró llegar a Veracruz, en México, donde se exilia. Allí ejerció su profesión de abogado en el bufete de Sánchez Román y trabajó como asesor del presidente mexicano, Ávila Camacho.

Vinculado a Unión Republicana en el exilio, integró la Diputación Permanente de las Cortes en el exilio y en 1945 asistió a las reuniones celebradas por los diputados republicanos supervivientes de la Guerra Civil en México.

En sus últimos años una grave enfermedad le mantuvo alejado de toda actividad política. Falleció en la Ciudad de México el 24 de febrero de 1956, a los 74 años. El Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife instituyó en 1968 un premio que lleva su nombre, para monografías de Derecho civil y mercantil.

Retrato de Andrés Orozco Batista

10º DON ANDRÉS OROZCO BATISTA, DEL PARTIDO REPUBLICANO RADICAL.- El segundo ministro de Industria del Gobierno de España procedente de Canarias fue Andrés Orozco Batista (Santa Cruz de Tenerife, 24.02.1888 – Londres, Reino Unido, 11.11.1961). Abogado y político. 

Tras cursar el bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Santa Cruz de Tenerife, se graduó en Derecho en la Universidad de Madrid. Retornado a Santa Cruz de Tenerife el mismo año en que obtuvo la licenciatura (1913), alternó el ejercicio de la profesión de abogado en un afamado despacho de la ciudad con una intensa actividad política en las filas del lerrouxismo

Fue dos veces alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Orozco ocupó esa cartera de Industria en el gobierno del presidente Alejandro Lerroux, durante la II República (1934-1935). Su último cargo público antes de abandonar la política por la Guerra Civil y la llegada de la dictadura franquista en el año 1936, fue el de ser representante de España en el Tribunal Internacional de La Haya.

Catedrático de Derecho y periodista.

En lo académico, fue profesor de Procedimientos Judiciales de la Sección Universitaria de La Laguna, también sería catedrático de Derecho en la misma Sección. En 1921 contrajo matrimonio con María del Carmen Maffiotte, procreando tres hijos: Andrés, Juan Pedro y Miguel.

Haciendo un inciso, señalar que su primogénito, Andrés Orozco Maffiote (1922-1995) llegaría a ser fundador y miembro de la comisión gestora del partido Centro Democrático y Social (CDS) y de la comisión ejecutiva en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, sería candidato a Senador por dicho partido, candidato a Procurador en Cortes por el tercio de representación familiar de esta provincia durante el régimen franquista y consejero del Cabildo Insular de Tenerife. Fue miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, del Instituto de Estudios Hispánicos del Puerto de la Cruz, de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife y del Instituto de Estudios Canarios.

Por su parte, don Andrés Orozco Batista, en 1915 fue redactor del semanario republicano La Linterna y del Diario de TenerifeComo autor del folleto Alumbramientos de Aguas de Canarias. Apuntes para su estudio jurídico (1926), como experto en derecho de aguas, sería nombrado asesor de numerosas galerías en la etapa inicial de captación del agua subterránea en la isla de Tenerife. Formó parte de la Asamblea tinerfeña que en 1921 solicitó, entre otras cosas, la creación de una Sala de lo Civil de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

Alcalde de Santa Cruz de Tenerife en 1922.

Miembro del Partido Republicano Radical, era concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife desde 1913 accediendo a la alcaldía en 1922 donde permanecerá hasta el golpe de estado que al año siguiente protagonizará el general Miguel Primo de Rivera.

En efecto, el prestigio alcanzado en el bufete de abogado y en el proselitismo republicano fueron las causas determinantes de su elección como alcalde de Santa Cruz de Tenerife en el bienio 1922-1923, función desempeñada con notable eficacia. Terminado abruptamente su etapa en la política municipal con la intersección de la dictadura de Primo de Rivera (1923), en los primeros meses del régimen implantado por el advenimiento de la Segunda República (1931) volvió a ocupar el mencionado cargo en el Ayuntamiento de Santa Cruz, hasta que es elegido diputado a Cortes en las elecciones de 1931 por la circunscripción de Santa Cruz de Tenerife, escaño que volverá a ocupar tras las elecciones de 1933.

Elegido Diputado por Santa Cruz de Tenerife.

En efecto, resulta elegido diputado por Santa Cruz de Tenerife en las elecciones generales de 1931 y de 1933, intervino con brillantez —como gran orador que era— en diversos debates parlamentarios, de modo singular, sobre todo, en los atañentes de manera específica al archipiélago canario así como en los concernientes a la Ley de Bases de la Reforma Agraria, el Estatuto de Autonomía de Cataluña y el Tribunal de Garantías Constitucionales. En el Congreso presentó en 1931 una enmienda al Proyecto de Constitución republicana, mediante la cual se proponía la creación de la figura de la Región Canaria en el texto constitucional, pero no prosperaría por la oposición de Juan Negrín y demás diputados socialistas.

Es nombrado Ministro de Industria y Comercio en 1934.

Sobrevenida la escisión del Partido Radical a comienzos de 1933, su fidelidad al presiente Lerroux hizo que éste le designara como ministro de Industria y Comercio en su cuarto gabinete.

Fue, en efecto, nombrado ministro de Industria y Comercio en el gobierno que entre el 4 de octubre de 1934 y el 3 de abril de 1935 presidiría Alejandro Lerroux, para a continuación ser nombrado y pasar a convertirse en el representante de España en el Tribunal Internacional de la Haya, durante 1935-1936.

Últimos años como abogado en ejercicio en su ciudad natal.

Después de la Guerra Civil (1936-1939), pese a las atribuciones que recibió de su antigua pertenencia a la Masonería, continuó gozando de gran predicamento ciudadano y profesional en su isla natal, como abogado en ejercicio con despacho en Santa Cruz, llegando a ser decano del Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife (1953-1959). Precisamente dicho Colegio instituye en 1968 un Premio que lleva su nombre para monografías de Derecho penal o procesal. Fallece en Londres, siendo enterrado en Arafo (Tenerife), cuando contaba con 73 años. 

Reconocimientos a su personalidad.

Vinculado familiarmente con Arafo (Tenerife), fue socio fundador del casino "Unión y Progreso" de dicho pueblo, tienen su nombre, una calle en Santa Cruz, su ciudad natal, así como el colegio público de Arafo, donde, además, su Ayuntamiento le nombró Hijo Adoptivo de la Villa, por sus vinculaciones familiares pues su madre Adela Batista había nacido en dicho pueblo.

Juan Negrín, durante su visita al frente del Ebro en 1938, 
donde despidió a las Brigadas Internacionales que habían participado en la Guerra

11º DON JUAN NEGRÍN LÓPEZ, MINISTRO Y EL ÚLTIMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO REPUBLICANO.- Pero es Juan Negrín López (Las Palmas de Gran Canaria, 3.02.1892 – París, Francia, 12.11.1956), ministro y Presidente del Gobierno de la República, catedrático de Fisiología y médico, el canario que más altas instancias gubernamentales ha ocupado en el siglo XX. 

Nacido, en efecto, en Las Palmas de Gran Canaria en 1892, durante la II República, fue ministro de Hacienda en el Gobierno del presidente Largo Caballero para terminar ocupando luego el Ministerio de Defensa ya con la guerra civil iniciada y habiendo asumido la presidencia del Consejo de Ministros de la República en 1937. Murió en el exilio en París en 1956. Fue Ministro de Hacienda (1936-1938) y de Defensa (1938-1939).

Juan Negrín López nacido en el seno de una familia de la burguesía canaria de Las Palmas.

Nacido en el seno de una familia acomodada de la burguesía canaria, su padre era un comerciante dedicado a la compra-venta de fincas y terrenos. Tras finalizar el bachillerato en el instituto general y técnico de Las Palmas, a los catorce años se trasladó a estudiar medicina a Alemania, amparado por la buena posición económica familiar, y atraído por el prestigio de la cultura científica y de la medicina alemanas. Pasó por Kiel y completó sus estudios de Medicina en Leipzig, donde se formó como fisiólogo en el célebre Physiologisches Institut, fundado por Carl Ludwig en 1865 y entonces dirigido por E. Hering. Allí se doctoró en 1912 bajo el magisterio de Theodor von Brücke.

Matrimonio en Alemania y vinculado con el socialismo alemán.

Contrajo matrimonio el 21 de julio de 1914 con María Friedelman, estudiante de Música perteneciente a una familia judía de origen ruso. De su matrimonio nacieron cinco hijos, de los cuales sobrevivieron tres varones: Juan, Rómulo y Miguel. Durante su período de vida en Alemania (1906-1915), Negrín se vio inmerso en una sociedad en crisis, afectada por cambios profundos que alentaron el conflicto social y los movimientos sociales y sindicales en aquel país. 

El socialismo alemán y su organización política en torno al Partido Socialdemócrata (SPD) adquirieron una gran influencia en ese momento, previo al ascenso del nazismo, particularmente sobre el mundo académico. Pero, en octubre de 1915, Negrín se vio forzado a abandonar Alemania a causa de las anormales circunstancias que provocaba la I Guerra Mundial, lo que un obstáculo ineludible para desarrollar una normal actividad académica y una labor científica. 

Las circunstancias políticas y bélicas le obligaron a regresar a Las Palmas, renunciando a la oferta que había recibido en Leipzig de ocupar un puesto de “Privatdozent”. Su regreso a Canarias se suponía provisional, en función de la duración del conflicto bélico internacional, y por eso dejó en Leipzig todas sus pertenencias familiares, su biblioteca, la casa y el mobiliario, en espera de regresar al final de la guerra.

Regreso a España y nueva vida en Madrid.

En Madrid, Negrín tuvo que realizar una segunda tesis doctoral para revalidar el título alemán y presentó una investigación sobre El tono vascular y el mecanismo de la acción vasotónica del esplácnico (1919), en la que analizaba las características funcionales y los mecanismos de regulación que influyen en el tono vascular y discutía con trabajos experimentales la función que desempeñaban los nervios esplácnicos. 

En 1922 obtuvo la Cátedra de Fisiología de la Universidad Central de Madrid, vacante tras la muerte de José Gómez Ocaña, y de inmediato organizó un laboratorio de fisiología en la Facultad de Medicina, destinado principalmente a la enseñanza. Por esos años instaló también un laboratorio privado de análisis clínicos en su domicilio de la calle Serrano y a partir de 1923 ejerció las funciones de secretario de la Facultad de Medicina de Madrid. 

Contrae vínculos políticos con el PSOE.

Las afinidades de Juan Negrín con el socialismo se empezaron a forjar ya en Alemania, pero la situación española a su regreso, su amistad con Luis Araquistain y Julio Álvarez del Vayo y, sobre todo, el descrédito de la Monarquía y de la dictadura de Primo de Rivera le llevaron a afiliarse al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1929. A partir de 1930 declinó su actividad académica en favor de la dedicación a la política, hasta que en 1934 solicitó incluso la excedencia de su cátedra en la Universidad. 

Es elegido Diputado por Las Palmas en 1931.

En las elecciones a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931 fue elegido diputado por Las Palmas; en 1933, lo fue por Madrid y en 1936, volvió a serlo por Las Palmas. Durante ese período fue representante español ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ante la Unión Interparlamentaria Europea, hasta que, en septiembre de 1936, el presidente Francisco Largo Caballero lo requirió para ocupar el Ministerio de Hacienda de su gobierno. 

En el quinquenio de 1931-1936, Negrín se reveló como un activo diputado socialista durante las tres legislaturas republicanas. Ya iniciada la Guerra Civil, destacó como eficaz titular del Ministerio de Hacienda en el gobierno del Frente Popular presidido por el citado Francisco Largo Caballero (entre septiembre de 1936 y mayo de 1937). 

Negrín es nombrado Ministro de Hacienda e interviene en el controvertido envío del oro del Banco España a Moscú.

En efecto, tras el levantamiento militar de 1936, el gobierno del presidente Giral entró en crisis y el 4 de septiembre, Largo Caballero formó un nuevo gobierno apoyado por el sindicato anarquista Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) y el Partido Comunista (PCE), en el que Negrín fue nombrado ministro de Hacienda. Esa etapa se ha asociado a la movilización de las reservas de oro del Banco de España a la URSS, aunque también dio lugar a otras decisiones destacables, como la reorganización del sistema bancario y monetario español, la creación de una Dirección General de Economía y la reestructuración del Cuerpo de Carabineros, a los que popularmente se le denominó los “Cien Mil Hijos de Negrín”

El envío de las reservas de oro a la Unión Soviética tuvo como objetivo salvaguardar esos recursos de la amenaza de que cayeran en manos del ejército franquista y también para financiar los gastos de la guerra acometidos por el Gobierno republicano. El 13 de septiembre de 1936, Azaña firmó un decreto que autorizaba al Ministerio de Hacienda la venta de oro, plata y billetes; al día siguiente se inició la evacuación, que finalizó una semana después: un total de diez mil cajas que contenían oro, plata y billetes para comprar armamento y suministros para financiar la guerra. A pesar de tan controvertida acción —que ha sido sistemáticamente manipulada por los detractores de Negrín y especialmente por la propaganda franquista—, el proceso contó con el consentimiento del presidente del Gobierno, Francisco Largo Caballero, y con el asentimiento del resto de miembros del Gobierno. El tesoro se trasladó en cuatro barcos rusos, que partieron desde Cartagena el 25 de octubre de 1936 y llegaron a Odessa el 2 de noviembre. El depósito alcanzaba 460,52 toneladas, equivalentes a 1.585,2 millones de pesetas oro, o bien 3.776 millones de pesetas de la época, o bien 518 millones de dólares. Pero los gastos de la guerra eran enormes y en menos de dos años se habían consumido esas reservas, hasta el punto de que el entonces embajador en la URSS, Marcelino Pascua, tuvo que desplazarse a Moscú en septiembre de 1938 para solicitar un crédito de 60 millones de dólares, concedido por Stalin al Gobierno republicano español. Meses antes de concluir la guerra, las reservas de oro ya se habían consumido.

Negrín es designado Presidente del Consejo de Ministros.

Más adelante e impuesto por los comunistas, Negrín llega a ser Jefe del Gobierno de la II República, que se formaría el 17 de mayo de 1937, conservando la cartera de Hacienda. Es el momento culminante de la carrera política de Negrín que llegó tras la crisis de mayo de 1937, que conllevó la caída del gobierno del presidente Largo Caballero. Una vez elevado a la jefatura del gobierno, la gestión enérgica y voluntariosa de Negrín estimuló por algún tiempo la abatida retaguardia republicana y reactivó las exiguas fuerzas del Ejército Popular de la República con el concurso de su colaborador más estrecho: el general Vicente Rojo, nombrado jefe del Estado Mayor Central.

Alcanzó, pues, la cumbre de su carrera política en calidad de presidente del gobierno republicano durante el resto de la contienda de nuestra Guerra Civil (de mayo de 1937 a marzo de 1939). Y, finalmente, retuvo contra viento y marea esa condición en el exilio durante los años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). 

Terminada la Guerra Civil, en 1940, el gobierno franquista, a través del llamado Tribunal de Responsabilidades Políticas, dicta una sentencia contra Juan Negrín López por la que este pierde la nacionalidad española y se le impone una multa de 100 millones de pesetas, para cobrar dicha deuda, el Estado le expropia todos sus bienes y propiedades.

Actuación de Negrín como dirigente republicano en el exilio.

En vísperas de la victoria aliada de la II Guerra Mundial, en el primer semestre de 1945, Negrín intentó concitar el apoyo de todas las fuerzas políticas republicanas del exilio para ofrecer un frente unitario republicano que pudiera recabar la ayuda de las potencias vencedoras contra el régimen del General Franco, aprovechando el desprestigio internacional del régimen franquista por su apoyo a los nazis durante la guerra y el rechazo que provocaba su auxilio soterrado al esfuerzo bélico germano-italiano, aún habiéndose España declarado oficialmente estado neutral. 

En 1945 viaja a México, en donde pronuncia, el 1 de agosto, un discurso en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Pero ante la imposibilidad de recabar el concurso de las fuerzas españolas del exilio republicano, dimite de su cargo de jefe del gobierno de la República ante la sesión plenaria de las Cortes reunidas en la ciudad de México el 17 de agosto de 1945.

Gravemente enfermo y retirado de la política, pasó el resto de su vida en París hasta su fallecimiento que aconteció el 12 de noviembre de 1956, a los 64 años.

Su valoración política y profesional.

El caso de Negrín fue atípico en la política española. Se incorporó tardíamente a ella tras labrarse una carrera de investigador como médico y profesor de fisiología, y dirigir una clínica privada en Madrid. Se afilió al PSOE en el año 1929, abandonando sus actividades investigadoras. Además, hablaba varios idiomas, algo inhabitual para los políticos españoles de la época.

Presidente del gobierno de la República desde 1937 hasta 1939, Juan Negrín fue, sin embargo, uno de los personajes más controvertidos de la Guerra Civil española. El PSOE, controlado por Indalecio Prieto, decidió su expulsión del partido en 1946, acusándolo de estar bajo la subordinación al Partido Comunista de España y a la Unión Soviética (URSS). Marcos Guimerá Peraza señala de él, sin embargo, que tuvo un gran sentido de Estado, pues fue la primera gran figura de la España republicana, más estadista que gobernante.

Para Enrique Moradiellos (nº 573 de la revista Historia y Vida), su conducta en el exilio demostró una clara independencia respecto de Moscú: pues apoyó el esfuerzo bélico franco-británico durante la vigencia del pacto de no agresión germano-soviético (1939-1941); defendió la incorporación de la España de Franco al Plan Marshall de reconstrucción europea en 1948 contra la opinión de la Unión Soviética; y dispuso la entrega a las autoridades franquistas, tras su muerte, de la documentación probatoria de que el oro del Banco de España remitido a Moscú había sido gastado íntegramente en aras del esfuerzo de guerra republicano. A pesar de todo, aún hoy sigue siendo uno de los políticos más incomprendidos de la Segunda República.

En la actualidad, su isla natal de Gran Canaria, ha instituido una Fundación que lleva su nombre, dedicada al estudio, investigación y difusión de la personalidad política y científica de Juan Negrín López y de las claves políticas, sociales y culturales de su tiempo. Asimismo, con su nombre, existe eHospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, que fue inaugurado en el año 1999 en Las Palmas de Gran Canaria, dependiente del Servicio Canario de la Salud.

Acceso directo a la Fundación Juan Negrín.

Finalizamos, pues, este estudio resumido que hemos efectuado en estos cuatro capítulos dedicados a nuestros paisanos que alcanzaron la primera representación política de los gobiernos de España, tanto monárquicos como republicanos, habidos a lo largo de este periodo histórico, comprendido entre el final del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XX, en un periodo políticamente turbulento que va desde la invasión francesa en 1808 y la guerra de la Independencia, con los sucesivos pronunciamientos militares durante el siglo XIX, hasta el comienzo de la Guerra Civil en 1936. Lo más triste de la vida de estos personajes canarios que hemos glosado ha sido su fallecimiento, en algunos casos, lejos de sus islas, e incluso, aún peor, con su muerte en el exilio de algunos de ellos, como fueron los casos que hemos comentado de O'Donnell, Nicolás Estévanez, Franchy y Roca, Antonio Lara Zárate y Juan Negrín López.

Pedro R. Castro Simancas, 15.08.2025.
Festividad de San Estanislao de Kostka.

Fuentes:

GUIMERÁ PERAZA, Marcos (2003): Biografía Política e Historia Canaria, Tomos I, II, III y IV. Ed. Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 2003.

Biografías en la web de Historia Hispánica de la Real Academia de la Historia, Madrid, 2025.

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