Gran Canaria: Se declara Bien de Interés Cultural inmaterial a los “Rancho de Ánimas de Valsequillo, Rancho de Ánimas de La Aldea de San Nicolás y Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror”.

El Gobierno de Canarias por Decreto de 24 de febrero, ha declarado Bien de Interés Cultural inmaterial a los “Rancho de Ánimas de Valsequillo, Rancho de Ánimas de La Aldea de San Nicolás y Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror”, isla de Gran Canaria, con las categorías de “Usos sociales, rituales y actos festivos” y “Formas de socialización colectiva y organizaciones”.

Rancho de Ánimas de Arbejales-Teror

Los Ranchos de Ánimas, al estar presentes en más de una localidad, en este caso, en tres municipios de la isla de Gran Canaria, y por sus aspectos formales, simbólicos, musicales, espirituales y sociales, responden a un tronco cultural común que lleva a considerar que estamos ante una expresión inmaterial de las más antiguas de la isla, y a la que podemos atribuir múltiples significados que dan un carácter polisémico a la actividad, que, por otra parte, tiene en las generaciones de personas que la han mantenido y en las comunidades que la reciben, respetan y consideran, a los auténticos responsables de que este patrimonio inmaterial llegue hasta nosotros en el siglo XXI en condiciones de reconocerlo entre los activos más importantes del legado cultural de Gran Canaria.

Rancho en Canarias significa un grupo de gente, mucha gente. Los Ranchos de Ánimas son de los grupos musicales más antiguos y tradicionales de las Islas Canarias. Son introducidos en Canarias por los franciscanos a finales del siglo XV y durante los siglos XVI y XVII.

Los Ranchos de Ánimas aquí descritos se encuentran arraigados en la cultura popular de las comarcas donde se mantiene viva, de estos tres municipios de Gran Canaria. De hecho, tales Ranchos de Ánimas nacen de los sectores populares asociados a la cultura tradicional y se conservan precisamente por parte de los habitantes y comunidades de cada una de las localidades donde se ha venido ejerciendo. En este sentido, no pertenecen ni son parte de las instituciones formales que los regulan. Por el contrario, la iniciativa y la organización están enraizadas con los sectores populares rurales de estos municipios, con economías históricas dedicadas al sector primario, y, en este caso, a segmentos humildes de agricultores o pastores, que han mantenido vivo este legado cultural que está arraigado en las profundas creencias populares.

Los Ranchos de Ánimas son una manifestación etnográfica que ha desarrollado y sigue desarrollando una función social y religiosa de forma ininterrumpida, al menos, desde el siglo XVII. Al respecto, en el siglo XVIII casi todas las parroquias tenían cofradías con vínculos con los ranchos de cantadores que recaudaban fondos para las misas o bien para las Cofradías de Ánimas. Estas cofradías disponían de propiedades agrarias, además de capillas y altares con cuadros de significado religioso, que, en el caso de Gran Canaria, se calculan en unos treinta y tres, con fines de adoctrinamiento bajo las proclamas en favor de la existencia del purgatorio que emanaron del Concilio de Trento. Se plantea la posibilidad de que, en un principio, cofradías y ranchos fueran una misma entidad con carácter recaudatorio, aunque, analizando su evolución, esta fue distinta, incluso en conflicto. Su origen se remonta a los siglos XVI y XVII, aunque, en muchos casos, se desconoce el momento exacto de su fundación o creación. En el caso de los tres ranchos objeto de esta declaración, han mantenido la función original para la que fueron creados: cantar por los difuntos y entregar el dinero obtenido a las parroquias de las comunidades donde se canta para que se ofrezcan misas por la salvación de las ánimas. Las referencias documentales de estos se sitúan a partir del siglo XIX aunque, como ya se ha señalado, no se conoce el momento real de su inicio, existiendo noticias a partir de los siglos XVI y XVII para ranchos y cofradías.

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