La isla de los nueves reinos: qué fue de los últimos menceyes (II). Pelinor, el Mencey de Adeje.

El Menceyato de Adeje era una de las nueve demarcaciones territoriales en que los guanches tenían dividida la isla de Tenerife, en las islas Canarias, en la época previa a la conquista de la isla por parte de la Corona de Castilla, a finales del siglo XV, concluida en el año 1496.

Se encontraba situado en el sector suroeste de Tenerife, abarcando la extensión aproximada de los modernos términos municipales de Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide, así como posiblemente también parte de Arona. Limitaba al norte con los menceyatos de Daute e Icod, y al sur y oeste con el de Abona.

Como sabemos, cuatro fueron los reinos de las paces: Güímar, Abona, Adeje y Anaga. Los tres primeros se confederaron con los castellanos un lustro antes de la conquista cuando menos, y el último, el de Anaga, en 1492.

Genealogía del Rey Pelinor de Adeje

Sobre las dinastías guanches que reinaron en los menceyatos de Tenerife hasta 1496, y en particular, en el reino de Adeje, puede consultarse el siguiente artículo:

Las dinastías guanches, según Álvarez Delgado

En este segundo capítulo de esta serie sobre qué fue de los últimos menceyes después de conquistada la isla de Tenerife, queremos abordar en el presente, el destino del último mencey de Adeje, llamado Pelinor, que gobernaba en el sur de Tenerife, en otro de los llamados 'bandos de paces'.

Pelinor como mencey de bando de paces que apoyó activamente a los conquistadores, fue ampliamente recompensado por el Adelantado Fernández de Lugo, recibiendo en repartimiento varias tierras y según creen los genealogistas se le concedió también un escudo de armas, en razón de su hidalguía, como luego veremos.

Respecto del primer capítulo de esta serie, sobre Beneharo, el último mencey de Anaga, ya pudimos saber que dicho rey aborigen fue desterrado después de la conquista a la isla de Gran Canaria, donde se avecindó con su familia en la zona de Arguineguín. Puede consultarse dicho artículo en el siguiente enlace:

Beneharo, rey de Anaga

No fue el caso del mencey de Adeje, que pudo seguir viviendo en su isla después de conquistada. Según la lista de reyes guanches de Tenerife que reinaban en el momento final de la Conquista de Tenerife (año 1496) y que fue estudiada por Juan Álvarez Delgado, en el momento de finalización de la Conquista de la isla, en el reino de Adeje, gobernaba el citado Mencey Pelinor (= "el luchador"). Según Juan Bethencourt Alfonso, este rey fue muy bien considerado por los castellanos, hasta el punto de que tomó el nombre, al bautizarse, de don Diego de Adeje o Diego Delgado, fijando su residencia en Masca, donde tuvo datas de tierras y aguas. 

Pelinor era descendiente (hijo según cuenta Viera y Clavijo)​ de Atbitocazpe, quien se había hecho con el territorio de Adeje tras la división de la isla en nueve menceyatos.

Finalizada la Conquista, parece que Pelinor fue uno de los dos menceyes que no viajaron al Reino de Castilla para el besamanos y sometimiento a los Reyes Católicos, junto a los otros menceyes, ocurrido en la villa de Almazán, por lo que puede suponerse que su bautizo cristiano se hizo en el campamento de Los Realejos, finalizada la Conquista, y al parecer, siendo el conquistador  Alonso Fernández de Lugo su padrino de bautismo.

TERMINADA LA CONQUISTA DE LA ISLA.- Según apunta Buenaventura Bonnet, el cronista Nuñez de la Peña dice que al rendirse la parte sur de la isla, el Mencey de Adeje tomó la palabra y dirigiéndose al capitán de la conquista Alonso Fernández de Lugo, le dijo: "Tu valor nos ha rendido, obediencia venimos a dar al rey poderoso de España, y paces con los españoles pretendemos y queremos ser cristianos; lo que te suplicamos es [que], nos des libertad y a nuestros vasallos obedientes, y que contra los rebeldes procedas con rigor y hagas con ellos lo que fuere tu voluntad; y en señal de firme amistad te damos nuestras manos". Se levanta el capitán Fernández de Lugo y abrazando al Mencey, le respondió que se alegraba obedeciesen a los católicos reyes e hiciesen con ellos paces, que lo que pedían, prometía guardarles.

Después de la sumisión de la Isla, nos cuenta el mismo historiador que el Mencey de Adeje Pelinor fue bautizado, tomando el nombre de Diego. Nuñez de la Peña es el primero de nuestros cronistas que consigna ese hecho, así como también es el primero que señala el haber recibido aquel, tierras en repartimiento, cuando incluye en la relación de Datas a "Don Diego, rey que fue de Adeje".

El Obispo de Canaria Don Diego de Muros y el Adelantado Don Alonso de Lugo parece que fueron los padrinos de bautismo de Don Diego (mencey de Adeje) y de Don Pedro de Adeje (su hermano por parte de padre) y a sus respectivas esposas Doña Catalina Murillo y Doña María de Lugo. 

Según apunta el profesor Rumeu de Armas, hay pruebas acreditadas de que don Diego de Adeje residía en Tenerife entre los años 1503-1505, o sea, que sobrevivió a la conquista y al espectacular viaje a la corte de los Reyes Católicos, en Almazán. 

DON DIEGO DE ADEJE BENEFICIARIO DE DATAS DE TIERRAS Y AGUAS.- Este mencey fue el más favorecido después de la conquista de Tenerife, siendo seguro que se quedó a vivir en su isla y disfrutó de tierras para él y su familia. La famosa data de concesión de tierras a su favor por parte del repartidor Alonso Fernández de Lugo es bien explícita sobre el particular: «Doy a vos don Diego, rey que érades de Adeje, un barranco que se llama Masca con todas sus tierras y aguas para vuestros ganados e para que hagáis vuestras heredades...». Así como treinta fanegas con agua en el río de Chasna, por albalás de 5 de octubre de 1503 y de 11 de julio de 1504, confirmando este último el 11 de marzo de 1505.

A mayor abundamiento, en otro libro de datas por testimonio, aludiendo al original, que se supone retirado por el regio guanche, se añade en una nota marginal: «mencey de Adexe, llebóle». El documento matriz está fechado el citado 5 de octubre de 1503.

Otras datas semejantes aluden «a don Dyego, natural de Teneryfe», avecindado «en el reino de Ade[je], o a «la casa del rey de Adexe», emplazada en esta misma comarca.

Por una escritura de partición que otorgó uno de sus hijos, el tocayo Diego II, hijo de Don Diego de Adeje, el 31 de enero de 1524, realiza una división de sus tierras del Valle de Santiago (actualmente, Santiago del Teide), «entre Andrés de Llarena, guanche [de Güímar] que casó con una hija de dicho Rey y Juan de Bonilla, también indígena, que casó con una hija de Alonso Díaz, hijo del expresado monarca de Tenerife, y además entre Gonzalo de Guadacanal que había comprado la tercera parte».

En efecto, el mencey de Adeje tuvo todo el valle de Masca y sus aguas, que son un gran arroyo, llamado río en papeles antiguos; valle considerable, que ha figurado hasta en las cartas geográficas o mapas de la isla de Tenerife. Esta data es de la citada fecha 5 de octubre de 1503, y en ella se le adjudican también cien fanegadas de tierra en Tajo, por debajo del territorio de Erjos. Igualmente, su hermano don Pedro de Adeje tuvo también data por separado, de otras cien fanegadas en Tijoco (Adeje). 

Sin embargo, el monarca sureño no se dio por satisfecho con estas misérrimas concesiones, reclamando las tierras que habían constituido su estricto patrimonio familiar. En 1505, burlando el cerco a que estaba sometido, pudo elevar a los Reyes Católicos el oportuno memorial en demanda de justicia. En el documento que nos sirve de guía, aparece titulado don Diego, rey que fue de Adex. Según este soberano indígena, Alonso Fernández de Lugo le tenía ocupada «toda su hacienda por fuerza, non aviando cabsa nin rasón para ello». Además le ponía obstáculos para «que no vengan a mi corte a se me quexar de las muchas ynjustisias e synrazones»

El rey de Adeje ponía particular énfasis en que se les dejase «salir a él e a sus parientes, con sus ganados e haziendas, adonde quesyesen, pues que heran mis vasallos; por manera quél fuese libre e esento de las prysiones que asy le tenía». La reina Juana sale al paso del insulto y encomienda, por su cédula de 5 de junio, al gobernador de Gran Canaria Lope de Sosa poner pronto remedio al desaguisado. Veamos la transcripción de este interesante documento, descubierto por el profesor Rumeu de Armas en el Archivo de Simancas.

El rey don Diego de Adeje se queja del gobernador de Tenerife Alonso Fernández de Lugo ante la reina Juana de Castilla, quien pone cortapisas a su libertad y le tiene ocupada su hacienda familiar. Comisión al gobernador de Gran Canaria para que restablezca la justicia.

Segovia, 5 de junio de 1505.

Comisión al governador o jues de residencia de la ysla de la Grand Canaria. De don Diego, rey que fue de Adex.

Doña Juana, por la gracia de Dios, [reina de Castilla], etc. A vos el que es o fuere mi governador o corregidor o juez de residencia de la ysla de la [Gran] Canaria, o a vuestro alcalde en el dicho oficio, salud e gracia. Sepades que don Diego, rey que fue de Adex, me hizo relación por su petición, que en el nuestro Consejo presentó, diziendo:

que Alonso de Lugo, nuestro governador de las yslas de Tenerife e de La Palma, le tiene a él e a toda su hacienda por fuerza, non aviendo cabsa nin razón para ello, lo qual diz ques a cabsa que no venga a mi corte a se me quexar de las muchas ynjusticias e synrazones, de lo qual diz quél rescibe mucho agravio e daño; e me suplicó e pidió por merced sobre ello le mandásemos proveer de remedio con justicia, mandándonos que le hiziésedes cunplimiento de justicia, dexando salir a él e a sus parientes, con sus ganados e hazienda, a donde quesyese, pues que heran mis vasallos, por manera quél fuese libre e esento de las prysyones que asy le tenía, o como la mi merced fuese. 

Lo qual, visto en el mi Consejo fue acordado que devíamos mandar dar esta mi carta en la dicha razón. E yo túvelo por bien, e confiando de vos, que sois tal persona que guardaréys mi servicio e el derecho de las partes, e bien e fiel e diligentemente, haréys lo que por mí [a] vos fuere encomendado e cometido, es mi merced de vos encomendar e cometer lo susodicho e por la presente vos lo encomiendo e cometo: 

por que vos mando que luego veades lo susodicho, llamadas e oydas las partes a quien atañe, sim estrépitu nin figura de juizio, salvo solamente la verdad savida, libredes e determinedes cerca de lo susodicho lo que falláredes por justicia, por vuestra sentencia o sentencias, asy ynterlocutorias como definitibas. 

La qual o las quales, e el mandamiento o mandamientos que en la dicha razón diéredes e pronunciáredes, llevedes e hagades llevar a pura e devida execución con efecto quánto e cómo con fuero e con derecho devades; e mando a las partes a quien lo susodicho atañe, e a otras qualesquier personas que entendiéredes ser ynformado e saber la verdad cerca de lo susodicho, que vengan e parezcan e se presenten ante vos, a vuestros llamamientos e enplazamientos, e so las penas que vos de nuestra parte les pusyéredes e mandáredes poner, que yo por la presente las pongo e he por puestas.

Para lo qual, todo que dicho, es por esta mi carta [a] vos doy poder cunplido, con todas sus yncidencias e dependencias, anexidades e conexidades. [...]. 

Dada en Segovia, a cinco días del mes de junio de mill e quinientos e cinco años.

EL REY DE ADEJE Y SU FAMILIA.- El mencey de Adeje tuvo, por lo menos, cinco hijos, cuya existencia está documentalmente probada. Fueron éstos: don Alonso, don Fernando, don Diego, don Pedro y doña María Díaz (también llamada María de Lugo o María de Adeje). Papel señalado va a tener asimismo en la nueva sociedad su primo Juan Delgado.

Según cuenta Rumeu de Armas, en el juicio de residencia tomado en 1508 al conquistador Alonso Fernández de Lugo se alude con reiteración a la familia de este monarca guanche. Se menciona diversas veces a don Diego II de Adeje«Don Diego, que se dize hijo del rey de Adexe»—, y se nos da a conocer el desacato cometido por un sobrino político del conquistador, teniente de gobernador a la sazón, Jerónimo de Valdés, contra la honestidad de «la reina de Adexe» o de su hija, atentado del que se querelló, ofendido, su regio consorte o padre. Debió de ocurrir este desaguisado en el año 1500.

El desacato contra la reina o infanta de Adeje debió de cometerse a fines de 1499 o primeros días de 1500, pues el 13 de enero de este último año cesaba súbitamente Jerónimo Valdés en el ejercicio de sus funciones, sin que se vuelva a presentar en el Cabildo hasta el 9 de diciembre del año 1500. El Adelantado desterró a este sobrino político a la ciudad africana de Tagaos.

Sobre la aventura africana en Tagaos, puede verse el episodio trágico ocurrido a uno de los sobrinos del Adelantado, Pedro Benítez de Lugo 'El Tuerto', en aquellas fechas, consultando el siguiente enlace:

Pedro Benítez 'El Tuerto', muerte en Tagaos

El Consejo real de Castilla, al fallar el juicio de residencia seguido contra el Adelantado, condenó al conquistador a indemnizar con 40.000 maravedíes «a los hijos del rey de Adeje» (seguramente por muerte de don Diego), para mitigar las extorsiones padecidas.

Por último, en los Libros de Acuerdos del Cabildo de Tenerife ha quedado registrado el nombre del hermano del rey de Adeje, don Pedro de Adexe (aunque el don sólo por lo habitual estaba reservado para el Mencey y sus hijos), miembro indiscutible de esta casa, y de seguro, hermano por parte de padre del último mencey. Don Pedro se hallaba encarcelado en el mes de noviembre de 1502 por fútiles cuestiones, cuando fue puesto en libertad, con el beneplácito de los regidores del Cabildo, para que contribuyera a reducir a los guanches alzados, teniendo en cuenta su experiencia y conocimiento de la comarca de Adeje («el qual sabe la tierra del reyno de Adexe, do andan los alzados...»).

Según cuenta el genealogista Leandro Serra y Fernández de Moratín, los hijos del matrimonio formado por Don Diego y Doña Catalina, fueron los siguientes:

- Diego Díaz Guanche, que casó con Lucía de Vera y testó ante el escribano de La Laguna Antón Vallejo en 1519. Hijos: Pedro Díaz Bencomo, Juan Díaz de Vera y Hernando Díaz Bueno.

- Fernando Díaz Guanche, fue su mujer Bárbara de Adeje, testó en 1513 en La Laguna ante Sebastián Páez, y dice "es su hijo, el que tenga su esposa embarazada".

- Pedro Díaz Guanche, dice que con el anterior hermano citado, pasó y murió en Berbería (actual Marruecos). Sin embargo, en 1527 Alonso González de Güímar, como tutor de Juan de Tegueste, (el segundo) dio a renta varias cabras, por documento público, a Juan de Adeje como apoderado de Pedro Díaz Guanche.

- Alonso Díaz Guanche, de nombre guanche Moreque, siendo su hija Isabel Díaz.

- María de Lugo y Adeje (o María Díaz), casada primero con don Pedro de Adeje y luego con Andrés de Güímar, guanche notable de este bando. En efecto, casó en primeras nupcias con su medio tío, el citado Don Pedro de Adeje (hermano de su padre), que estaba preso por orden del Alcalde Mayor de La Laguna en 1502 por hallarse alzados los guanches del antiguo menceyato de Adeje. El citado Don Pedro pasó en 1504 a Berbería donde murió. 

¿Cuando murió Pelinor? No se sabe a cierta cierta, aunque el antiguo Mencey pudo morir poco antes de 1505, pues en acta del Cabildo de la isla de 17 de octubre de ese año, se habla de sus herederos. De su enlace con la citada Doña Catalina de Lugo, como se llamó a su esposa después de ser bautizada, tuvo los mencionados cinco hijos (Diego, Fernando, Pedro, Alonso y María), y muchos de sus descendientes directos (12ª, 13ª y 14ª generación) viven hoy día en Canarias (en particular, en Tenerife) y en América.

Por ello, podemos también descartar con toda seguridad que el Mencey de Adeje no fue aquel enigmático rey de Tenerife que en la corte de Almazán fuera donado por los Reyes Católicos y que viajó a Venecia en 1497.

Según se ha publicado recientemente, en Arico (sureste de Tenerife) encontramos a una de las últimas descendientes del Mencey de Adeje, se trata de doña Leonisa, una tinerfeña de 92 años. Su historia la ha contado en un pequeño documental el programa "Enseñas Patrimonio", promovido por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias.

Se puede acceder a la noticia y al citado documental en el siguiente enlace de la prensa digital: Leonisa, una tinerfeña de 92 años que desciende del último mencey de Adeje.

TRATAMIENTO DE 'DON' Y ESCUDO DE ARMAS.- En los albalás en que le son concedidos por los Reyes Católicos, a Pelinor (luego de bautizado Diego) se le da el tratamiento de Don, claro reconocimiento de su alcurnia y dictado a la sazón restringidísimo, que asimismo se le dio en documentos públicos a los restantes monarcas tinerfeños y a sus respectivos hijos. En virtud de esto, el Rey de Adeje recibió el nombre de Don Diego.

Sigue contando el genealogista Leandro Serra y Fernández de Moratín (Diario de Tenerife 01/02/1898): "Habiéndome llamado la atención que en documentos antiguos se le diese al mencey de Adeje y a su hermano Pedro el tratamiento de Don, entonces poco usado, me dirigí a varios señores quo poseen valiosos antecedentes histórico-genealógicos, y el respetable anciano D. José Alayón Medina me remitió las siguientes noticias:

El capitán D. Diego Martínez de Alayón, vecino de La Orotava, á virtud de probanzas instrumentales y otros recuerdos, ante el Teniente Maestre de Campo D. José Pérez de Valcarcel, corregidor y Capitán a Guerra de Tenerife y La Palma y escribano Antonio Calderón y Oquendo, en auto de 2 de julio de 1674, fue declarado y amparado con la posesión de Caballero hijodalgo notorio. Entre los méritos que alegó para obtener el declaratorio mencionado, fue uno, el de ser descendiente de Pelinor, último mencey de Adeje, quien, habiendo pasado a España con los ocho que el Adelantado remitió a los Reyes, habiéndolos honrado, dieron e hicieron merced a cada uno de la divisa de sus armas; y las que le impusieron al dicho Don Diego (el mencey de Adeje) fueron:

En campo de oro, dos palmas verdes cruzadas con una corona de oro encima y a los lados de las palmas, al derecho una R, y al izquierdo una D, y en la parte media del escudo dos rejas abiertas por medio con tres ovejas blancas por dentro de cada una y al pie dos lobos blancos con collares rojos."

Al respecto, Fermín Fraga (Gaceta de Tenerife 29/02/1916) nos relata que [...] "las extraordinarias distinciones que sobre los demás Menceyes, tributó a Pelinor [mencey de Adeje] y a su familia el general vencedor Fernández de Lugo. Este no solo fue al único príncipe que apadrinó en su bautismo, llamándole don Diego de Adeje, así como a su esposa y a su hija, doña Catalina y doña María de Lugo; sino que, según Viera y Clavijo, fué también el único Mencey comprendido en el reparto de tierras, en que le tocó, como sabemos, el valle de Masca y sus aguas con más de cien fanegadas en la zona de Tajo debajo de Erjos".

Escudo de armas de Don Diego

Obtuvo además, entre otros honores, el de usar escudo; el cual es muy significativo, pues ostentaba tres ovejas blancas dentro de rejas y por fuera dos lobos, bajo dos palmas y con atributos reales.

Ahora esta preferencia a Pelinor sobre los otros príncipes del sur de la Isla que siguieron la misma conducta que él se explica [según opinión del citado Fermín Fraga] "en que el Mencey de Adeje tenía por cetro el [hueso] húmero de Tinerfe el Grande, venerable reliquia del abuelo de todos, que le daba autoridad moral sobre aquellos. Por lo que no es extraño, que al tener conocimiento de ello el Adelantado, viese aun en la ayuda del Mencey de Güímar, un mandato del de Adeje". 

En efecto, los genealogistas canarios describen las armas del escudo que, según el Padre Gándara, concedieron los Reyes Católicos al Rey Pelinor, Don Diego de Adeje. Las armas en su escudo atribuidas al Mencey figuran en las antiguas probanzas, y su uso por sus descendientes es secular.

Son estas las armas de su escudo:

Escudo de oro, con dos rejas o cancelas de sable abiertas con tres ovejas al natural detrás de cada reja. En jefe, dos palmas cruzadas de sinople, superadas de una corona real de oro fletadas de gules y flanqueadas de una R y una D (que pueden significar REY DIEGO). En punta, dos lobos al natural afrontados, con collares de gules. (Extracto del "Nobiliario de Canarias" Tomo IV, p. 825. Casa de Lorenzo-Cáceres).

EL MENCEY DE ADEJE EN LA FICCIÓN.- Pelinor, mencey de Adeje también figura como personaje de un cuento escrito por el lanzaroteño afincado en Tenerife, político liberal y periodista, don Benito Pérez Armas. Se trata del cuento “De una raza. El último Mencey”, escrito el 6 de octubre de 1925 y publicado en varios diarios, pues aparece el 11 de octubre de 1925 en la Gaceta de Tenerife, en el Diario de Las Palmas el 12 de dicho mes y el 10 de enero de 1926 en el diario Hespérides, este último que se publicaba igualmente en Santa Cruz de Tenerife.

Como ha señalado el cronista oficial de Candelaria y Güímar, Octavio Rodríguez Delgado, este cuento se centra en el último alzamiento guanche ocurrido en Adeje tras la conquista de la isla. Comienza con el sometimiento de los menceyes guanches a la Corona de Castilla, incluido el de Adeje, Pelinor, quien tuvo que vencer las protestas y conatos de rebelión de parte de su pueblo. Cuando el adelantado Fernández de Lugo quiso que lo acompañase a la Corte junto a los demás menceyes, para rendir vasallaje a los Reyes Católicos, los guerreros de Adeje se opusieron y las presiones de ambas partes lo hicieron caer enfermo, por lo que no pudo viajar al Reino de Castilla. Fernández de Lugo regresó triunfante a Tenerife, coincidiendo con la muerte de mencey Pelinor, pero en ese momento el sobrino de éste, Tuguaico, se alzó en rebeldía junto a otros patriotas y declaró la independencia de su reino de Adeje. Cuando la noticia llegó al Adelantado, no quiso enviar su ejército contra los alzados, para que dicho revés no trascendiese a la Corte y esperando que aquellos depusiesen su actitud; pero ante el temor de que el ejemplo de los adejeros se propagase por el resto de la isla, convocó a los otros ex menceyes para que fuesen a parlamentar con Tuguaico, bajo la amenaza de que si no cedía el ejército castellano le declararía una guerra exterminadora.

Se puede acceder al texto completo de dicho relato, en el siguiente enlace de uno de los periódicos que publicaron dicho cuento:

Cuento "El último mencey"

Pedro R. Castro Simancas, 03.03.2025

Festividad de San Ticiano de Brescia


Fuentes:

BONNET REVERÓN, Buenaventura (1939): "El Mencey de Adeje y sus descendientes", en Revista de Historia, nº 47-48, pp. 193-200, La Laguna (Tenerife), 1939.

RODRÍGUEZ DELGADO, Octavio (2019): "El cuento “De una raza. El último Mencey” -Adeje- (1925), de Benito Pérez Armas" en Historia y personajes del Sur de Tenerife. El Blog de Octavio Rodríguez Delgado, 11 de septiembre de 2019 (en línea).

RUMEU DE ARMAS, Antonio (1975): La conquista de Tenerife 1494-1496, Ed. Aula de Cultura de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1975.

SERRA Y FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Leandro (1896): "Los Adejes" en El Liberal de Tenerife, nº 1.347, pp. 2-3, Santa Cruz de Tenerife, 05.02.1896.


Comentarios

TEMA