Historia del Arte: Un drago canario en 'El Jardín de Las Delicias' de El Bosco.

El "Jardín de las Delicias", famoso cuadro de El Bosco, expuesto en el Museo del Prado (Madrid), presenta un árbol que se asemeja al drago canario en uno de sus paneles. Se ha especulado que El Bosco pudo haber visto representaciones del drago en grabados o a través de relatos de viajeros. Este famoso cuadro de El Bosco, con su representación del drago, ha generado, pues, interés sobre cómo el artista conoció la forma de este árbol, dado que no hay registros de viajes suyos a Canarias. 

El Jardín de las delicias, de El Bosco.

Esta famosa obra pictórica fue realizada por el artista flamenco Jheronimus van Aken, alias Jheronimus Bosch, más conocido en España como El Bosco, hacia los años 1490-1500, y es un óleo sobre tabla con tres paneles, de 205,5 x 384,9 cm.

COMO SE PINTÓ ESTA OBRA Y COMO LLEGÓ A ESPAÑA.- El origen de este tríptico -la obra más afamada y singular de cuantas realizó El Bosco- se vincula definitivamente a la Casa de Nassau, propietaria de un castillo en Breda (Países Bajos).

A la muerte de Enrique de Nassau, pasó a manos de su hijo Enrique de Châlons y, al fallecer éste en 1544, a las de su sobrino Guillermo de Orange. Confiscado al príncipe de Orange por los españoles en 1568, fue propiedad del prior de la orden de San Juan, Fernando de Toledo, hasta su muerte en 1591. 

El rey de España Feli­pe II lo adquirió en su almoneda y en 1593 lo destinó al monasterio de El Escorial, registrándose en su libro de entregas como «una pintura de la variedad del Mundo, que llaman del Madroño». La obra permaneció en El Escorial hasta la Guerra Civil y en el año 1939 ingresó en el Museo del Prado como depósito de Patrimonio Nacional. Pese a que no está firmado ni documentado, nadie duda de que El Jardín de las delicias es un original de El Bosco. 

CUANDO SE PINTÓ.- Por lo que respecta a su cronología, aunque no hay elementos de juicio para establecer una evolución en las obras del Bosco, todo apunta a que, a fines de la década de 1480, su estilo estaba ya perfectamente conformado, de modo que nada impide que El Bosco haya podido ejecutar El Jardín de las delicias hacía el año 1500 e incluso un poco antes, puesto que la dendrocronología de esta obra, realizada por Peter Klein, confirma que el soporte de madera de roble del Báltico en el que se hizo, estaba cortado y secado en 1458, si bien se almacenó y se utilizó bastantes años después, por lo excepcional de sus dimensiones. 

CUAL ES SU SIGNIFICADO.- El Jardín de las delicias es una de las creaciones más enigmáticas del Bosco, por lo que, para tratar de descubrir su significado, es necesario saber qué es lo que el pintor representa en cada tabla. En el panel izquierdo, dedicado al Paraíso terrenal, aparece en primer plano Dios -identificado por sus rasgos con Cristo- en medio de Adán y Eva. Se trata, por tanto, de la presentación de Eva a Adán, muy poco frecuente en las representaciones del Paraíso. En el plano medio, El Bosco incluye en el centro la fuente de los cuatro ríos del Paraíso, y a la izquierda el drago -un árbol procedente de Canarias que se asocia con el árbol de la vida-, y a la derecha el árbol de la ciencia del bien y del mal, con la serpiente enrollada en el tronco. El panel central -que da nombre al tríptico y es el de mayor tamaño, conocido como El jardín de las delicias o La pintura del madroño- está poblado por un gran número de figuras humanas, animales, plantas y frutas. 

En la novela El Plan maestro (Ed. Planeta, 2025) escrita por Javier Sierra (Teruel, 1971) es el caluroso verano del año 2013, y su autor, un Javier Sierra ya adulto, un personaje cuyas características coinciden con las del autor, está de vacaciones con su familia en Cantabria. Mientras ellos visitan cuevas prehistóricas y hacen sorprendentes descubrimientos, en Madrid, en el Museo del Prado, se dan cita otros curiosos personajes. El primero es Luc Durand, un jesuita que prepara un informe científico para el Vaticano, al que se le aparece en sueños nada menos que Belfegor, el mítico –y literario— fantasma del Museo del Louvre. Poco después, Durand coincidirá con Belfegor en persona. También lo hará con Jon Einar, experto en arte y subordinado del Julián de Prada, oscuro carácter que aparecía en la novela anterior, El maestro del Prado y que reaparece aquí, vigilante ante un probable retorno de Luis Fovel. 

Javier Sierra en El plan maestro señala en la persona del profesor Luc Durand, que el drago, el pintor El Bosco no lo eligió por su estética, sino porque, aunque ahí no lo distinguimos, la savia de esos árboles es roja y, cuando se cortan, parece que sangran. Y la sangre, como bien se sabe, es el rasgo fundamental de la religión cristiana. Fue una elección material para transmitir un mensaje espiritual- ¿Y cómo podía conocer ese detalle un pintor que no vio nunca l'Atlantique ni pisó el archipiélago canario? - Cuando el Bosco lo pintó, los españoles apenas habían puesto un pie en las islas. Prácticamente nadie había documentado un árbol como ese, pero el pintor de Hertogenbosch sabía de él. Yo apuesto a que fue un grabado y no en una visión sobrenatural ni nada parecido. Se han dicho muchas tonterías sobre las habilidades mística de este artista, pero sus composiciones funcionan más como un reloj de precisión que como el producto de un alucine o una revelación.

En efecto, esta pintura tiene un carácter profundamente moralizante y aleccionador, de condena a los pecados de las personas, de culpa por la devastación que han provocado y de miedo por el castigo que les espera. En esta obra El Bosco insiste en lo efímero de los placeres, así como en su carácter seductor y engañoso. 

EL DRAGO Y OTROS SÍMBOLOS VEGETALES.- Si nos fijamos más en los detalles de este cuadro, aparte del drago, nos encontramos también con otros símbolos naturales de Canarias, como es la representación del Árbol del bien y del mal, en el que se enrolla la serpiente tentadora, que podría representar una palmera canaria, la endémica de las islas, la Phoenix canariensis.

EL POSIBLE ORIGEN DEL DRAGO CANARIO EN LA OBRA DE EL BOSCO.- Como ha señalado Pilar Silva, el conocimiento del drago se debe “Probablemente, a través de un dibujo o de un grabado -como el de Martin Schongauer-, o a través de algún contacto directo con Madeira o Canarias. Este árbol era ya bastante famoso por sus supuestas propiedades medicinales y la 'sangre de drago'. Es probable que conociera ese grabado o algún dibujo de alguien que pudiera haber visto un ejemplar de drago. El drago es un árbol mitológico relacionado con las islas Canarias, Islas Afortunadas que se asocian desde la antigüedad con el Paraíso. Es un árbol originario del Paraíso, que el pintor o su comitente quiso que se incluyera”.

SU ESTUDIO POR UN EXPERTO DE ORIGEN CANARIO EN PINTURA FLAMENCA.- Esta obra fue objeto de estudio por uno de los expertos mundiales de arte flamenco, el herreño Matías Díaz Padrón, que fue conservador del Museo del Prado. 

Matías Díaz Padrón (Valverde, El Hierro, 1935 - Madrid, 2022), fue Consejero técnico del Museo del Prado. Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid. En el año 1970 se incorpora al Museo del Prado como conservador, donde se encarga de la revisión y estudio de los depósitos de pintura, lo que tiene como resultado el hallazgo de numerosas obras inéditas, y realiza el catálogo y es comisario de diversas exposiciones. En 1982 obtiene la plaza de conservador de Pintura Flamenca y Holandesa del Museo del Prado. 

Fue miembro de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel de Santa Cruz de Tenerife y comendador de la orden de Leopoldo II de Bélgica, y fue Medalla de oro del Gobierno de Canarias en el año 2002, merecedor de la Orden de Andrés Bello de Venezuela y de la encomienda del Ministerio de Agricultura.

Matías Díaz Padrón (1935-2022)

Matías Díaz Padrón está considerado entre los especialistas del arte del siglo XVII más importantes del mundo, aunque sus hallazgos también comprenden las pinturas murales del siglo XIII encontradas en el monasterio de Valbuena y numerosos estudios relativos a la pintura flamenca del siglo XV y XVI, de la que fue uno de los grandes especialistas. Su aportación a la Historia del Arte en España ha sido esencial y novedosa, con profundos e innovadores estudios sobre la obra de Velázquez. Fundamental es su gran aportación sobre la obra de Rubens y su tiempo, como puede reconocerse en su exhaustivo catálogo publicado, donde se modifican cincuenta atribuciones y se descubre el legado desconocido de algunos artistas del siglo XVII, y también sus más recientes estudios sobre el pintor Van Dyck en España.

Fuentes:

DÍAZ PADRÓN, Matías (1975): Catálogo de pinturas. Escuela flamenca del siglo XVII, Museo del Prado y Patronato Nacional de Museos, Madrid, 1975.

DÍAZ PADRÓN, Matías (1975): Museo del Prado. Catálogo de Pinturas I: Escuela Flamenca Siglo XVII, Patronato Nacional de Museos, Madrid, 1975.

SIERRA ALBERT, Javier (2025): El plan maestro, Ed. Planeta, Barcelona, 2025.

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