Tenerife: El controvertido límite occidental del Menceyato de Güímar y el enigmático territorio de Imobad.
Que la isla de Tenerife, en la época aborigen se organizaba territorial y políticamente en nueve reinos o menceyatos, nadie lo discute y todos los cronistas e historiadores lo aceptan como dato cierto.
El navegante veneciano Alvise de Cà da Mosto (1455) es el primer cronista que se hace eco de la división de la isla de Tenerife en nueve reinos, aunque sin concretar los nombres de éstos ni la de los monarcas. "Esta isla -decía Cà da Mosto, refiriéndose a Tenerife- está gobernada por nueve señores llamados duques, ...".
Respecto de la cuestión de los límites territoriales de estos bandos o reinos, la misma siempre ha sido discutida por la falta de fuentes documentales fiables que lo certifiquen. Solo por indicios y fuentes etnohistóricas, los autores y estudiosos modernos han podido reconstruir siquiera de manera estimada por donde podrían haber discurrido los linderos físicos o límites políticos de los respectivos menceyatos tinerfeños.
TENERIFE, LA ISLA DE LOS NUEVE REINOS.- La mayor parte de los historiadores que se han acercado al pasado insular han abordado la división territorial u organización política durante el periodo prehispánico de la isla de Tenerife. En este aspecto, el número de reinos fue variando de siete a nueve a medida que se daban a conocer relatos de viajeros como el citado Ca dà Mosto o da Cintra; la cifra de nueve queda recogida igualmente en textos de los cronistas contemporáneos a la conquista: como Andrés Bernáldez o fray Felipe de la Gándara, a la vez que su número queda repetido por testimonios documentales como el Acta del Bufadero (1464), y por otros historiadores y cronistas posteriores. Pero será en la segunda mitad del siglo XX, cuando Elías Serra Ràfols y Leopoldo de la Rosa Olivera aporten, a partir de un trabajo titulado «Los reinos de Tenerife» (1944), una confirmación definitiva basada en la información contenida en las Datas de repartimiento de tierras y aguas y en documentos notariales.
Dichas datas de la postconquista registran con puntualidad y reiteración los nombres de los nueve reinos: Anaga, Tegueste, Tacoronte, Taoro, Icod, Daute, Adeje, Abona y Güímar.
Sobre las dinastías de los menceyes que gobernaron estos reinos, puede verse nuestro anterior artículo en el siguiente enlace:
Las dinastías de los menceyes de Tenerife
Desde el Acta del Bufadero, efectivamente aparecen descritos todos y cada uno de los menceyatos en que se encontraba dividida la isla de Tenerife en esos momentos, y que fue suscrita el 21 de julio de 1464 por los menceyes de Taoro, Güímar, Anaga, Abona, Tacoronte, Icod, Adeje, Tegueste y Daute presentes ante Diego de Herrera, Señor de las islas Canarias, y dando fe el escribano Fernando de Párraga.
Puedes acceder a un fragmento de la citada Acta del Bufadero en el siguiente enlace:
Como ha señalado la profesora Mari Cruz Giménez Gómez, en este texto de 1464 conviene resaltar dos aspectos; el primero, el lugar preeminente que ocupa el Mencey de Taoro al que se trata con el epíteto de «gran rey». Podría interpretarse como la figura de un poder supra local, con influencia sobre los demás menceyes, la representación de un personaje con un papel de mayor rango o arbitraje respecto al resto de los menceyes, como ya ha sido señalado por otros autores (Tejera y González, 1987).
Un segundo aspecto es la enigmática tierra de Imobad, un territorio que se encuentra en un espacio distinto del menceyato de Taoro (al parecer, situado en la vertiente sureste de la isla), pero sobre el que extiende su hegemonía, ya que este personaje en el Acta del Bufadero se intitula rey de ambos lugares, de Taoro y de Imobad.
EL CASO DEL MENCEYATO DE GÜÍMAR.- Güímar fue, en efecto, uno de los nueve espacios políticos en que estaba dividida la isla de Tenerife en el siglo XV, formando, junto con Anaga, Abona y Adeje, los denominados «bandos de paces».
En el caso del Menceyato de Güímar siempre ha planteado dudas el límite sur u occidental de dicho bando, en relación con el Menceyato de Abona, reino limítrofe por el suroeste, así como con el Menceyato de Taoro, en relación con la ubicación del territorio de Imobad que se situaría en el sureste de la isla, como cuña o 'interland' entre los reinos de Güímar y Abona.
De forma tradicional se ha dicho que los límites territoriales del menceyato de Güímar, por su lado occidental, se extendían hasta el barranco de Herques, que forma una cuenca impresionante, un obstáculo geográfico difícil de salvar, de amplio recorrido que divide la comarca entre Agache y Abona de mar a cumbre.
Por su parte, Juan Bethencourt Alfonso (1912) señala la existencia de dos "provincias" o achimenceyatos en el sector sur del Menceyato de Güímar, Chimaje y Agache, lo que hoy correspondería respectivamente a la división tradicional de "El Escobonal de Abajo" y a "El Escobonal de Arriba". Ambas zonas, Chimaje y Agache, se han distinguido siempre de la parte del Valle de Güimar propiamente dicha, constituyendo, aunque pertenecieran al mismo menceyato, como sigue ocurriendo en la actualidad, como dos comarcas perfectamente diferenciadas, geográfica y justamente separadas por la Ladera de Güímar.
En el caso de Chimaje y Agache (es decir, a El Escobonal de Abajo y El Escobonal de Arriba), y a la vista de lo anterior, podríamos establecer una hipótesis de trabajo por la cual se podría plantear la existencia de ese posible achimenceyato dentro del Menceyato de Güimar, pero no controlado directamente por el Mencey de aquel territorio sureño. Por lo tanto, se infiere aquí una posible penetración exterior en aquel territorio que pudo provenir desde el Menceyato de Taoro, caracterizado este último por sus afanes expansionistas y considerado tradicional enemigo del Menceyato de Güímar a causa de conflictos territoriales y de robos de ganado. Esto explicaría los combates o batallas entre güimareros y taorinos recogidas por J. Bethencourt Alfonso en su "Historia del Pueblo Guanche", sucedidos antes de la conquista castellana, durante el siglo XV.
Es probable, pues, que antes de la conquista europea de Tenerife, la zona de Chimaje y Agache perteneciera de "facto" al Mencey de Taoro, en ese extraño territorio ignoto de Imobad del que ahora hablaremos, quizás mediante el establecimiento de alianzas, o unión o consanguinidad de elementos de la nobleza de aquel bando norteño con otros de esta zona del Menceyato de Güimar, y muy posiblemente con la oposición del jefe supremo güimarero.
La importancia arqueológica de los enterramientos colectivos encontrados en las cuevas de este barranco de Herques dejó, incluso, impronta en la toponimia, como ha señalado el investigador Miguel Ángel Gómez Gómez. Se puede observar como todavía en el último cuarto del siglo XVI en el Protocolo de Sancho de Urtarte, al barranco de Herques se le denominaba con el nombre de «Barranco de los muertos», es decir, señal de que constituía una importante necrópolis, como evidencia los hallazgos de momias descubiertas en varias cuevas de su cauce, entre las cuales, se encuentra la famosa "cueva de las mil momias", descubierta en el siglo XVIII, y de la que hablaremos en otra ocasión.
En cuanto al extremo norte u oriental del Menceyato de Güímar, si atendemos a Espinosa, el mismo se extendía más allá de Guadamojete, posiblemente incluso hasta el barranco de Santos, límite norte con el reino de Anaga, aunque Bethencourt Alfonso opta por situar dicho límite en el Barranco del Hierro. Sobre la importancia de Guadamojete en el Menceyato de Güímar puede leerse el siguiente artículo:
En efecto, la propuesta más aceptada por los autores sobre el límite fronterizo occidental entre los Menceyatos de Güímar y de Abona es la planteada por el erudito Juan Bethencourt Alfonso (1912) que señala los siguientes límites del Reino de Güímar:
Al N.E., de cumbre a mar, la montaña de Birmaje y el barranco de Gánimo (hoy del Hierro), que los separaba del señorío de Tegueste, y el barranco de Tinzer al mar que lo dividía del reino de Anaga; al S.O. con el barranco de Herques en Fasnia, que servía de límite con el reino de Abona; al N.O. montaña de Birmaje al Pico de Las Flores, a la Laguneta Alta, al filo de la cumbre aguas vertientes, y al S.O. el mar.
Según Bethencourt Alfonso, comprendía las actuales jurisdicciones de Güímar, Arafo, Candelaria y El Rosario, "más o menos".
Más modernamente, el arqueólogo Luis Diego Cuscoy (1968) no precisa un barranco concreto y opta por dos, bien por el Barranco de Herques, el actual límite entre Güímar y Fasnia, bien por el Barranco de El Río, límite actual entre Arico y Granadilla.
Sin embargo, la primera opción del Barranco de Herques es la que prefiere L. Diego Cuscoy e implica que a la frontera entre ambos menceyatos se le daba un contenido preferentemente funerario (por la existencia arqueológica de la necrópolis de dicho barranco, y el corte que suponía un barranco de cumbre, pues este barranco se inicia cerca de la vertiente suroeste de la montaña de Izaña con el Barranco de Guaco.
Por su parte, casi en el límite noreste del municipio de Arico con Fasnia, Juan Francisco Delgado Gómez (1995) sitúa el inicio del menceyato de Abona en el barranco de Tamadaya (también llamado actualmente, Barranco de la Linde) que desemboca en la playa de Las Eras (actual límite entre Fasnia y Arico), que identifica con el valle de Tamaduce, a partir de una Data de 1505: «Diego de Negrón. Unas t[ierr]as. y agua q.[ue] son entre el reino de Guymar y entre el reino de Abona en un valle q.[ue] se dice la t[ierr]a. de Ymovard y llámase el agua Cebeque y el agua se llama Tamaduçe, las cuales d[ic]has. t[ierr]as. son en derecho de los Abrigos».
Si bien algunos autores dudan sobre el límite sur del menceyato de Güímar y lo extienden hasta el barranco del Río donde comenzaba el de Abona. En efecto, la segunda opción de Luis Diego Cuscoy ha sido retomada por Cebrián Latasa (2003), quien define a Granadilla como límite del Menceyato de Güímar al Norte de Abona, lo que implicaría situar la frontera en el Barranco del Río, actual separación entre los municipios de Arico y Granadilla.
Como puede observarse, en todas estas opciones, la extensión del menceyato de Güímar se expande notablemente hacia el suroeste, integrando la comarca de Agache según Beethencourt Alfonso y Diego Cuscoy, el municipio de Fasnia según Delgado Gómez, e inclusive Arico de acuerdo con Cebrián Latasa.
EL ENIGMÁTICO TERRITORIO DE IMOBAD.- Según el Diccionario de Guanchismos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el nombre de Imobad (o Imobach, Imobard o Ymobard, según otras escrituras antiguas), hoy se halla desaparecido como topónimo en la isla de Tenerife.
El término llama a la confusión, pues, por una parte, se dice que era el rey o mencey que gobernaba el reino de Taoro en los tiempos en los que la isla estaba dividida en nueve reinos, antes de la conquista (Abreu) (sería un antropónimo) y, por otra, se afirmaba que es un lugar "entre los antiguos reinos de Güímar y Abona", es decir, que era un topónimo. Y dice L. de la Rosa Olivera que "el bando de Imobad" fue sede de aquel "Gran Rey de Imobach de Taoro", lo que implicaría una cierta incongruencia territorial, pues el reino de Taoro estaba asentado en lo que hoy es el Valle de La Orotava, mientras que el valle de Imobad estaba en plena vertiente sur de la isla, al parecer entre Abona y Güímar. Lo dice claramente una data de 1505 por la que se concede a Diego de Badajoz "una fuente de agua q[ue]. es[tá] entre Agache e Imobade y Abona" (Datas: doc. 569).
Se trataría Imobad, por tanto, de un territorio intermedio sin categoría de menceyato, controlado por otro más importante, no como un territorio costero, sino que «estaba situada en el límite de los reinos de Güímar y Abona, en lo alto de sus montes», propuesta seguida por Lorenzo Perera (1983). Para los estudiosos Mederos Martín y Escribano Cobo (2014), el control del Menceyato de Taoro sobre este territorio del sureste tinerfeño, lo demostraría el testamento de Juan Calvo, quien precisa que es «natural de esta isla de Thenerife, en el bando de Imobad, ques en el reino de Taoro». Para estos investigadores, por tanto, los menceyatos de Taoro y de Güímar estaban apenas separados por una zona de pastos en el pinar de alta montaña de posible uso común, conectando La Orotava con los altos de Arafo y de Güímar.
Igualmente, el investigador Francisco P. de Luca López nos dice que quizás Imobad estaba situado entre los menceyatos de Abona y Güímar, y que ocuparía un espacio entre ellos, y que posiblemente constituyó un territorio autónomo, es decir, un achimenceyato.
Imobad podría ser, en efecto, un territorio de aprovechamiento ganadero y pastoril por el menceyato de Taoro, que habría incluido probablemente las zonas altas de Agache, Fasnia y parte de Arico. En este caso el menceyato de Güímar lindaría por esta parte sur con Taoro y no con Abona como tradicionalmente se ha aceptado. Es posible confirmarlo por medio de algunas de las Datas otorgadas en la zona, como la concedida en enero de 1505, a Diego de Badajoz donde enmarca Imobad entre dos comarcas bien conocidas:
Una fuente de agua q[ue]. es[tá] entre Agache e Imobade y Abona, q[ue]. es término desta isla con toda la t[ierr]a. q[ue]. pudiere aprovechar en q[ue]. pongaís una viña... (Serra, 1978: 125)
También la otorgada en febrero del mismo año a Diego Negrón:
Unas t[ierr]as. y aguas que son entre el Reino de Güydmar y entre el Reino de Abona, en el valle que se dice la tierra de Imovard y llámase el agua Cebeque y el valle se llama Tamaduce, y las cuales t[ierr]as. son en derecho de los abrigos... (Moreno, 1992).
Estas referencias se conservaron en la memoria y así vemos cómo casi un siglo después, en 1602, Francisco González, hermano de Juan Gaspar, impone un tributo para ayuda de la construcción de la ermita de San Pedro del Tanque (Güímar), y nos dice:
...ympongo una dobla de tributo [...] sobre unas tierras que tengo en el término de Taoro do[nde] disen Fasnia, para que aya en el término de Güímar en El Tanque una hermita... (AHPT, PN 1526, 191 r.).
Asimismo, es frecuente encontrar en los documentos notariales personajes a los que, junto el nombre de pila, se les alude con el epíteto de Imobad: «Pedro de Imobade», «Pedro Mobade», «Bastián de Imobar» (Rosa, 1957), lo cual nos ayuda a fijar, en efecto, el término de Imobad como topónimo y no como antropónimo o nombre de persona.
Sobre la base de estos planteamientos nos encontramos ante la posibilidad, también apuntada por Mari Cruz Jiménez, de que la zona comprendida entre los barrancos de El Río (Arico) y Herques (Fasnia) correspondiera a las denominadas tierras de Imobad, del dominio de los guanches del bando de Taoro (en este caso, excluye a Agache como parte de Imobad), lo que vendría a significar que se extendería por la vertiente sur de la isla, dentro de unos límites territoriales poco rígidos, como correspondería a una sociedad con una economía mixta basada en la ganadería y la recolección.
Sin embargo, ampliar el territorio de Imobad hasta el mar es planteado por Miguel Ángel Gómez Gómez, siguiendo una data de 1505: «Diego de Negrón. Unas t[ierr]as. y aguas que son, entre el Reino de Güydmar y entre el Reino de Abona, en un valle que se dice la tierra de Imovard y llámase el agua Cebeque y el valle se llama Tamadace, y las cuales t[ierr]as. son en derecho de los abrigos y la dicha agua está debajo de un pinal entre muchos sauces». Esto mismo sugiere otra data de 1505, «Diego de Badajós. Una fuente de agua q.[ue] es entre Agache e Imobade y Abona». Según estos autores, Taoro, por tanto, en el momento de la conquista, controlaría por ello las tierras de Fasnia, a partir del Barranco de Herques, actual frontera entre la zona de Agache y el municipio de Fasnia.
Debe recogerse finalmente la hipótesis de Bethencourt Alfonso, apoyándose en la tradición oral, quien considera que poco antes de la conquista se celebró una batalla en Güenifante, cerca de Pasacola (altos de Candelaria), donde tropas del Menceyato de Güímar, al mando del hermano del mencey, Cayamo, fueron derrotados por el Mencey de Taoro, que convirtió al menceyato de Güímar en un achimenceyato dependiente de Taoro. Esta narración parece recogerla de una historia del pueblo guanche redactada por el Obispo tinerfeño Cristóbal Bencomo, obra en la actualidad desconocida y cuyo rastro desaparece hacia 1820, comunicándole datos oralmente algunas personas que lo leyeron, lo que impide contrastar adecuadamente su propuesta.
El Diccionario histórico del español de Canarias de la RAE define 'achimenceyato', entre los guanches, como "Cada una de las zonas que constituían un menceyato." Bethencourt Alfonso señala que "La provincia o achimenceyato hallábase administrado por un concejo compuesto de tantos vocales cuantos eran los tagoreros del territorio, bajo la presidencia y responsabilidad del achimencey." Según Casas Alonso, por ejemplo, «El reino de Adeje figuraba dividido en cinco de estos territorios o achimenceyatos: Tamaimo, Isora, Taucho, Adeje y Chasna». En el caso del Menceyato de Güímar, Juan Bethencourt Alfonso, le atribuye la existencia de cinco achimenceyatos: Chimaja, Agache, Güímar, Arafonche y Guadameña.
Por su parte, para Mederos y Escribano, y como propuesta muy original, el límite fronterizo del Menceyato de Güímar y las tierras de Imobad debería situarse más al este, en el Barranco de Badajoz (en lengua aborigen Chamoco), junto a la Ladera de Güímar, lo que incluiría la comarca de Agache dentro de Imobad, y por tanto, en territorio controlado por el mencey de Taoro.
Agache tiene personalidad propia tanto por el relieve, claramente diferenciado del valle de Güímar, y en este sentido, ya era un territorio específico como recoge una data de 1505, «Diego de Badajós. Una fuente de agua q.[ue] es entre Agache e Imobade y Abona; q.[ue] es término desta isla con toda la t[ierr]a. q.[ue] pudiere aprovechar en q.[ue] pongáis una viña». Este dominio daba a Taoro, por tanto, el control de importantes zonas de pasto para las cabras como era El Escobonal (en tiempo aborigen, Chimaje y Agache), en el extremo occidental del actual municipio de Güímar.
Por su parte, la citada investigadora güimarera Mari Cruz Jiménez propone como límite del territorio de Imobad con el Menceyato de Güímar, en el cauce del Barranco de Herques. Para tal fin, después de haber realizado una compilación de los relatos que hacen referencia el Barranco de Herques y del territorio colindante, junto a la información obtenida en las ya citadas Datas del Adelantado y las evidencias arqueológicas, le conduce a plantear la hipótesis de este barranco como límite, y la existencia de un territorio anexo que constituiría una zona de uso común, el territorio de Imobad, perteneciente al menceyato de Taoro. Para esta investigadora, ese territorio solo abarcaría Fasnia y Arico.
Y ello porque en el Barranco de Herques confluyen una serie de elementos que le confieren un estatus determinado de "marcador territorial". Esto es, una zona en la que se unen la existencia de una gran necrópolis con varias sepulturas, una estación de canales y cazoleta y una serie de topónimos (como Montaña de Béñamo y Hoya de los Tagoros, situados en El Escobonal de Abajo), que le confieren un valor simbólico que parece estar relacionado con la función de reforzar el carácter de límite territorial y también de barrera mental o psicológica como protección o defensa del mismo.
CONCLUSIÓN.- Como resumen de todo lo expuesto y en conclusión, el controvertido límite occidental o límite suroeste del Menceyato de Güímar se debate por los autores en tres hipótesis posibles:
a) El Barranco de Herques, como límite con el territorio de Imobad, perteneciente al Menceyato de Taoro. Para esta hipótesis, en el momento de la conquista de la isla, Taoro controlaría las tierras de Fasnia y de Arico, a partir del Barranco de Herques, actual límite entre Agache y Fasnia. Para los defensores de esta teoría, Agache se integraba en el Menceyato de Güímar.
b) El Barranco del Río, como límite con el Menceyato de Abona. En este caso, la extensión del Menceyato de Güímar se expande notablemente hacia el suroeste, integrando a Agache, Fasnia e inclusive a Arico, de acuerdo con Cebrián Latasa. Sin embargo, esta parece ser la opción minoritaria entre los autores.
c) El Barranco de Chamoco (o de Badajoz) junto con la Ladera de Güímar, como límite con el territorio de Agache, que formaría parte de Imobad, hipótesis defendida por A. Mederos y G. Escribano. Esta opción incluiría, pues, la comarca de Agache dentro de Imobad, en territorio controlado por Taoro. En este caso, para estos autores, respecto al límite del territorio de Imobad y el Menceyato de Abona, el mismo estaría en el Barranco de Herques, lo que incluiría a Fasnia dentro del Menceyato de Abona, y por tanto, fuera del dominio de Taoro.
Pedro R. Castro Simancas, 29.10.2024.
Ampliado 01.11.2024.
Fuentes:
- DELGADO GÓMEZ, Juan Francisco (1995): El Menceyato de Abona. Arico, Granadilla, San Miguel, Arona, Vilaflor, Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife, 1995.
- MEDEROS MARTÍN, Alfredo - ESCRIBANO COBO, Gabriel (2014): "El límite occidental del Menceyato de Güímar (Tenerife) y el lugar de la aparición de la Virgen de Candelaria, sincretismo de la diosa lunar Juno Caelestis" en Anuario de Estudios Atlánticos, nº 60, pp. 515-574, Las Palmas de Gran Canaria, 2014.
- MEDEROS MARTÍN, Alfredo - ESCRIBANO COBO, Gabriel (2022): Arona y el Menceyato de Abona en la Prehistoria, Ed. Ayuntamiento de Arona, Tenerife, 2022.
- JIMÉNEZ GÓMEZ, Mª Cruz - GÓMEZ GÓMEZ, Miguel Ángel - RODRÍGUEZ LORENZO, Eva Carolina (2006): "Reflexiones en torno a los límites territoriales del Menceyato de Güímar", en Revista Tabona, nº 14, pp. 239-262, Universidad de La Laguna, 2006.




Buenos días, mi opinión es límite sur de la ladera del valle, o barranco de Chamoco. Chimaje y Agache ed la zona intermedia con Imobad que pertenecía al bando de Taoro. GASPAR FERNÁNDEZ, criado de confianza de Alonso Fernández de Lugo, recibió 400 fanegadas en del barranco de Herques hacia el sur y su hermana Elvira otra buena cantidad. Con otros de sus herederos se localizan documentos de venta de tierras en Agache. En el último testamento de Gaspar, siendo el referente del grupo de guanche sobrevivientes a la colonización, pide ser enterrado en el convento de San Francisco de la Orotava, en mi opinión un notorio indicio de su procedencia, por tanto, descarto otra opinión menos clara de proceder de Naga. Por último, los nombres de los reinos y casi seguro de sus regulos tampoco son de fiar al cien por cien.
ResponderEliminarMuchas gracias por la publicación.
Muchas gracias Mercedes por tu aporte, tan interesante como siempre. Yo personalmente estoy por inclinarme por esta opción, con el límite en La Ladera y considerar a Agache dentro del territorio de Imobad, y por tanto, bajo la influencia del Reino de Taoro.
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