Canarias-Cuba: Nombres guanches en históricas marcas de la industria cubana.

Canarias y Cuba comparten una historia común que es necesario saber para entender por qué entre estas islas existen tantos puntos en común. Ello fue posible porque desde el siglo XVII, se produce una emigración canaria a Cuba que se mantuvo durante mucho tiempo y de grandes números hasta la mitad del siglo XX. Por ello, puede considerarse que Cuba tiene arraigadas importantes raíces culturales y etnográficas canarias. Es más, dado que la emigración canaria a Cuba fue tan grande, muchos de sus pueblos fueron incluso fundados por canarios, como Santiago de las Vegas, Santa María del Rosario o Matanzas.

De este modo, a partir del último tercio del siglo XVII, más en la provincia de La Habana, pero también en la parte central de la isla, se da lugar a la emigración de canarios que fomentarán el crecimiento económico. Esto se da por el tabaco, que transforma la economía y da comienzo a las exportaciones. Aunque, hay que señalar que los canarios no solo se dedicaban al cultivo de tabaco únicamente, también trabajaban las huertas para el cultivo de vegetales o de alimento para el ganado, conocido como maloja.

Más tarde, con la crisis del viñedo en 1814 sufrida en Canarias, se intensifica la migración en la que los canarios se dedican en la provincia de La Habana al abastecimiento interno o como mayorales de las plantaciones azucareras. Se extienden por el occidente y el centro de la isla y en menor medida por el oriente, dedicado esencialmente al cultivo del tabaco. Por ello, desde los años cuarenta del siglo XIX se asiste a un proceso de paulatina sustitución de la mano de obra esclava por asalariados agrícolas hasta su completa extinción.

Como señalan los investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Suárez Bosa y Francisco Suárez Viera, los canarios constituyen uno de los grupos étnicos más importantes de la sociedad cubana, pero su aporte no se ha reconocido suficientemente o se ha pretendido reducir al ámbito rural y de la actividad agrícola; concretamente, las iniciativas empresariales de los isleños (así se conoce a los canarios en la isla caribeña) apenas han sido tenidas en cuenta. Quizá el origen de este olvido se deba a que los investigadores han optado por especializarse en sectores de la economía poco propicios para la industrialización o, quizá, porque las empresas que se fundaron eran de pequeña dimensión, aunque esta fuera la forma empresarial predominante en Cuba.

En efecto, las principales ocupaciones de los canarios eran las actividades tabaquera y azucarera, pero entrado el siglo XX los servicios urbanos fueron un campo donde pequeños o medianos empresarios isleños (es decir, de las islas Canarias) tuvieron un protagonismo, porque muchos canarios, tras años de trabajo y ahorro, invertirían en el establecimiento de pequeñas empresas (tales como lechería, restauración, comercio o pequeños establecimientos conocidos como bodegas) formando importantes redes económicas.

ZUMOS 'TAORO', UN NOMBRE GUANCHE DE UNA HISTÓRICA MARCA DE LA INDUSTRIA CUBANA.- En primer lugar, nos vamos a referir a la marca Taoro de zumos producidos en Cuba, que nos recuerda a la denominación del antiguo Menceyato de Taoro, uno de los nueve reinos aborígenes, que se situaba en el norte de Tenerife, antes de la conquista de la isla acontecida en el año 1496.

Lata de néctar de mango de la marca 'Taoro'. Foto Karla Melián.

El jugo Taoro, un nombre que evoca recuerdos de sabores dulces y frescos, ha sido el más popular en Cuba durante mucho tiempo. Este sabroso néctar de mango, junto con otros sabores como tomate, tamarindo, piña y guayaba, deleitó el paladar de toda la isla durante mucho tiempo.

Al parecer, esta marca genuinamente cubana tiene su origen en el ingenio azucarero del mismo nombre que existió en la conocida Finca Taoro en el actual municipio Bauta (Provincia de Artemisa). Según cuenta Carmen Álvarez, allí están las ruinas del ingenio de ese nombre construido en en la segunda mitad del siglo XIX. Fue el último ingenio azucarero destruido por la revuelta mambisa durante la Guerra de Independencia de 1895-1898. Un dato interesante, según cuenta la cronista cubana, es que en esta finca, en la segunda mitad de la década del 50 del pasado siglo XX, se cultivaban las frutas para la producción de los afamados jugos "Taoro", que continúa siendo una marca reconocida de fama internacional, pues se exporta fuera de Cuba.

Dicha industria fue creada por los descendientes de los dueños de un ingenio azucarero que existió muy cerca de Santa Fe, en el citado municipio capitalino de Bauta, y que fuera destruido durante la Guerra de Independencia. En sus fincas se cultivaban árboles  frutales que fueron la materia prima para la elaboración de los exquisitos jugos Taoro.

Recientemente, reapareció la fábrica Taoro, impulsada por el Estado cubano, pero ahora está instalada en Manzanillo, en la provincia Granma, que aprovecha su renombre para producir jugos, conservas y otras variedades que se exportan al extranjero.

Según informaba la prensa digital cubana en enero de 2025, desde su reactivación, en el último trimestre de 2024 –tras unos cuatro años paralizada–, la línea del néctar Taoro, marca perteneciente a la Fábrica de Conservas y Vegetales de Yara, en Granma, logró concretar una producción inicial de unas 279.000 unidades, entre el zumo de mango y dos nuevos sabores.

Juan Franklin Almiral Rodríguez, director de la citada industria conservera y embasadora cubana, dijo que, luego de realizarse la prueba piloto en el mes de octubre de 2024, con la obtención de las primeras 7.800 latas del tradicional jugo de mango, la línea Taoro reanudó sus operaciones con la producción de ese néctar (considerado el producto insignia de la entidad, única de su tipo en Cuba con patente internacional para la producción del famoso jugo Taoro) y la incorporación de los sabores de piña y tamarindo, tanto para la exportación como para el mercado interior.

CENTRALES AZUCAREROS EN MANOS DE CANARIOS.- Los llamados "centrales azucareros" constituían una importante infraestructura que requería enormes inversiones de capital, por lo que la producción fue concentrándose cada vez más en manos estadunidenses. Pero aunque minoritarios, también hubo canarios propietarios de grandes centrales.

En la zona oriental de Cuba se han documentado diez centrales que fueron propiedad de canarios: uno del tinerfeño José Tavío Sierra, y el resto de los grancanarios Federico Almeyda (dueño de cinco), la Familia Cruz, García & Fiol, Miranda y la Compañía Azucarera Canaria (central San Germán).

Entre los canarios dueños de centrales azucareros en la isla de Cuba, merece destacarse la figura de José Tavío, natural de Arona en Tenerife, que era colono del central Santa Regina, en Campuchuela. 

Según Miguel Suárez Bosa y Francisco Suárez Viera, sus posesiones ascendían a 43 caballerías en las que producía unas 30.000 arrobas de azúcar durante el siglo XIX. Tavío, como otros empresarios del sector azucarero, diversificó sus actividades hacia la ganadería y el préstamo. Al igual que otros canarios, invirtió parte de sus beneficios en Tenerife para hacerse de cuantiosas propiedades: 34 en Arona, cinco en Adeje y siete en Vilaflor.

Viajaba frecuentemente entre Arona y Cuba y tenía un gran aprecio por el trabajo de sus paisanos, llegando al extremo de visitar el campamento de Triscornia para sacarlos de allí y darles empleo.

Un caso singular es el de José Cabrera Díaz. Este ilustre canario había sido el impulsor en Canarias de la Asociación Obrera Canaria en 1901, la cual presidió. Oriundo de Santa Cruz de Tenerife, cursó los estudios primarios en su ciudad natal y los de bachillerato en Santa Cruz de La Palma. Perseguido en su tierra natal a causa de sus ideas societarias y nacionalistas, optó por emigrar a Cuba donde lo acogió la colonia canaria. En 1924 fundó con otros paisanos el Partido Nacionalista Canario (PNC) en La Habana, el mismo que presidió. En Cuba conoció a Andrés Gómez Mena, rico hacendado y dueño de importantes explotaciones, quien lo contrató para administrar sus negocios. Pronto ascendió a jefe de la oficina del central Mercedita, pero decidió invertir las ganancias obtenidas para establecerse por su cuenta en los negocios de la caña de azúcar.

EL CENTRAL AZUCARERO TINGUARO.- Entre los centrales o ingenios azucareros existentes en Cuba, queremos mencionar el conocido como Central Tinguaro, fundado por Francisco Diago. Con este nombre de curiosas reminiscencias canarias, Tinguaro, se nos está recordando al guanche conocido efectivamente como Tinguaro, que fue hermano del Mencey Benchomo, del citado reino de Taoro, en el norte de Tenerife, existente antes de la conquista de la isla.

Tinguaro, nombre literario que fue puesto por Antonio de Viana en su Poema, también es llamado como Chimenchia o Himenechia (habiendo fallecido el 14 de noviembre de 1495, en la batalla de Aguere, en Tenerife), fue, en efecto, un importante caudillo o guerrero guanche de la resistencia aborigen ante la conquista castellana de la isla de Tenerife a finales del siglo XV. Había sido hermano del mencey Benchomo de Taoro y se destacó en las luchas de la conquista de la isla ante las tropas castellanas. Es célebre sobre todo por su participación en la batalla denominada «matanza o derrota de Acentejo».

Pues bien, con este nombre que nos recuerda al mencionado personaje guanche, el bravo guerrero Tinguaro, también existió con esa misma denominación un importante ingenio o central azucarero en Cuba. Este ingenio azucarero había sido fundado en 1840 por el citado Francisco Diago (del que no hemos podido averiguar si era oriundo de Canarias), y que fue uno de los cinco hermanos varones de la familia Diago que establecieron ingenios en la zona de Colón (Cuba). El central fue heredado por la hija del fundador, María Luisa Diago, quien en 1877 lo vendió al alemán Carlos Rossum, quien había trabajado como maquinista en dicha fábrica y luego intervino como administrador o gerente del central. Al terminar la Guerra de la Independencia (1898), Rossum lo vendió a un intermediario, que a su vez lo traspasó a la empresa norteamericana “Cuban American Sugar Company”.

Tras sufrir un incendio en 1943, el Gobierno cubano del momento instó a la compañía a repararlo y reconstruirlo para su puesta en marcha. Al negarse la empresa propietaria, el ingenio fue intervenido y puesto en marcha nuevamente por las autoridades cubanas, aunque se mantuvo su propiedad en manos privadas. El propio presidente de la República, Fulgencio Batista, acompañado de sus ministros, visitaría el central para inaugurar la siguiente zafra bajo control estatal.

Ingenio Tinguaro en el siglo XIX, hacia 1857

Poco después, el Gobierno de Cuba, en la década de los 50, obligó a sus propietarios a venderlo, ocasión en que el ingenio azucarero fue adquirido por el promotor Julio Lobo y sus asociados, quienes reembolsaron al Estado cubano un cuarto de millón de pesos por las reparaciones que el Gobierno había mandado realizar en el ingenio para su puesta en marcha, tras el incendio sufrido.

Tras el triunfo de la Revolución en el año 1959, el central Tinguaro fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como central "Sergio González". Sin embargo, el ingenio no sobrevivió a la reestructuración de la industria azucarera cubana de la década del 2000, conocida como "Tarea Álvaro Reynoso", y, tras paralizar su maquinaria, fue clausurado y demolido por orden del Estado cubano.

Pedro R. Castro Simancas, 16.03.2025.
Festividad de San Julián de Anazarbo.


Fuentes:

MARTÍN FADRAGAS, Alfredo y PACHECO GONZÁLEZ María Caridad (2009): Canarios en la economía de Cuba, Ed. Grupo de Comunidad Galicia en el Mundo, S. L., Vigo, 2009.

SUÁREZ BOSA, Miguel y SUÁREZ VIERA, Francisco (2013): "Emigración y actividad empresarial canaria en Cuba, 1850-1950" en Revista Secuencia, nº 87, México, sep.-dic. 2013.



Comentarios

  1. Agracemos a nuestro amigo Herlán Jesús Varona, primero residente en Tenerife y actualmente en el Estado de Nevada (EE.UU), el interés mostrado en este Blog sobre temas canarios, y la información que nos fue suministrada en relación con la marca 'Taoro' y la historia del ingenio azucarero 'Central Tinguaro', que fueron importantes referencias de su su vida en Camagüey (Cuba): "Échame un tinguaro de café!" Así decía antes mucha gente en Cuba, según nos comentó.

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