Vidas curiosas: Don Pedro, un 'Hombre lobo canario' en la corte del rey de Francia.

Don Pedro González o Petrus Gonsalvus (Tenerife, islas Canarias; 1537 - Capodimonte, Viterbo, Italia; 1618) fue un gentilhombre en la corte del rey Enrique II de Francia, que alcanzó rango nobiliario. Es famoso por haber padecido la enfermedad de la hipertricosis, y por esta razón, es más conocido por el sobrenombre del «Salvaje Gentilhombre de Tenerife» o el «Hombre Lobo Canario».

Pedro González, según una pintura de la escuela alemana, siglo XVI.
 La obra está en el Castillo de Ambras, Innsbruck. 
 Foto ERICH LESSING.

La vida de Don Pedro comenzó rodeada de misterio. Se especula que sus padres fueron guanches con cierto status social en la isla de Tenerife (se cree que el joven Pedro González era descendiente de menceyes guanches) que al ver su peculiar aspecto, lo abandonaron poco después de nacer, ya conquistada la isla. Parece que fue acogido por monjes en un monasterio, quienes lo criaron como a uno de los suyos. Sin embargo, su destino estaba marcado por algo mucho más grande.

DON PEDRO EN LA CORTE DE ENRIQUE II DE FRANCIA.- El historiador Roberto Zapperi, autor de «El salvaje gentilhombre de Tenerife» (editorial Zech, 2006), cree que fue enviado como regalo desde Canarias a Bruselas, donde se encontraban el emperador Carlos V y su tía, que en esa época era la gobernadora de los Países Bajos, y que es muy probable que durante la travesía hacia Bruselas, Pedro González fuera capturado por corsarios franceses para entregarlo como obsequio a Enrique II, el rey de Francia.

Su llegada a París suscitó una gran curiosidad. Giulo Alvarotto, enviado diplomático del rey de Italia en la corte francesa en esas fechas, describió cómo «su cara y su cuerpo está recubierta por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo (9 cm.) y de color rubio oscuro, más fina que la de una "marta cibellina" y de olor bueno, si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara».

Lo poco que conocemos de la llegada de Pedro Gonzales a la corte del rey de Francia, Enrique II, se lo debemos, en efecto, a una carta enviada por el embajador Giulio Alvarotto el 18 de abril de 1547 al Duque de Ferrara Ercole d’Este:

... han donado al rey (de Francia Enrique II) un niño de alrededor de x anos traído desde las Indias, muy lindo, pero tiene la cara y el cuerpo todo peludo, como por cierto se dice sean los hombres salvajes. Los pelos son largos cinco dedos. Son muy ralos, tanto que se pueden ver todos los rasgos de su cara. Son color castaño claro y más finos que los de la marta y tienen un buen olor. Habla español y viste como todos los demás. Pero en el cuerpo y las espaldas tiene el pelo maltrecho. No sé quién lo donó a Su Majestad.

En la corte parisina, «el salvaje de Canarias» vivió protegido por el rey, que lo integró en su servidumbre. González trabajaba como ayuda de cámara, formando parte de la cadena humana que llevaba la comida al rey, y debía mostrarse cuando el monarca se lo pedía. Enrique II le concedió el tratamiento de Don, por ser descendiente de un rey guanche.

Tras la muerte en un torneo de Enrique II, Pedro González pasó a depender de su mujer, la reina Catalina de Médicis, que le concertó un matrimonio. Catherine, una joven parisina de gran belleza, conoció horrorizada a su peculiar pareja el mismo día de la boda aunque cumplió la orden de la reina y al parecer, congenió con su velludo marido.

Retrato de Don Pedro y su esposa Catherine, por Joris Hoefnagel, 1575-1580, National Gallery of Art, Washington, D.C.

En 1570, en efecto, se casa en París con una joven burguesa, Catherine Raffelin (el 9 de julio de 1570), hija de un mercante textil. De acuerdo con el contrato matrimonial firmado en esa fecha, y como era la costumbre, la esposa trae como dote la mitad de un apartamento en la rue Saint-Victoir, en París, donde el matrimonio se muda. Del matrimonio nacieron seis hijos (Madeleine, Enrique, Françoise, Antonietta, Horacio y Ercole), cuatro de los cuales también heredaron la hipertricosis de su padre.

Enrique II, en lugar de tratarlo como una mera curiosidad, decidió integrarlo a la corte francesa, liberándolo de su apodo de "salvaje". Cambió su nombre por la versión latinizada, Petrus Gonsalvus, y lo educó en las artes y las letras. Bajo la tutela del monarca, don Petrus se convirtió en una persona ilustrada, hablando latín y siendo instruido en las disciplinas reservadas a la aristocracia.

En 1562, gracias a una pensión real de 70 liras anuales, estudia Derecho en la Universidad de Poitiers, donde se forma en Derecho, de manera que en el año 1582, Don Pedro es doctor en Derecho Canónico y profesor de esta disciplina en una universidad de París, tal vez la Faculté de Décret de la Sorbona. 

Interpretación moderna de Pedro González y su familia.

DON PEDRO SALE DE LA CORTE DEL REY DE FRANCIA.- Cuando Catalina de Médici, reina de Francia, falleció, la peculiar familia al completo fue entregada como un presente a Margarita de Austria, gobernadora de Flandes y duquesa de Parma, y de sus manos, posteriormente pasaron por herencia al hijo de ésta, Alejandro Farnesio. Como se puede deducir, la vida de los González no estuvo exenta de lujos, pero fueron pasando de un lugar a otro, donde fueron exhibidos como animales salvajes, a pesar de su fina educación y preparación.

En el año 1551, el gouvernement du saulvaige du Roy, el «salvaje del rey», como desde este momento empezaría a llamarse Pedro, pasó a otro cortesano, Francois de la Vacherie, que lo tendría a cargo por lo menos hasta 1552. 

A medida que pasaron los años, la familia Gonsalvus continuó su periplo por Europa, dejando su huella en la historia y la ciencia. Tal vez fueron a vivir por un tiempo en Alemania o en Austria, donde su pilosidad había despertado gran curiosidad en los años anteriores. Entre las familias nobles que se habían interesado a los Gonzales hay Guillermo V, duque de Bavaria, Carlo de Asburgo y, sobre todo, el archiduque Ferdinando. 

En el siglo XVII, se establecieron en Capodimonte, centro de Italia, donde pasaron sus últimos años. Concretamente, fue en 1608 cuando abandona Parma y se muda a Capodimonte (Lacio) con toda su familia, a la casa de su hijo Enrico, protegido del Cardenal Odoardo Farnese.

Vista actual de Capodimonte (Lacio)

Capodimonte es uno de los pintorescos y agradables pueblos del lago de Bolsena, en la región del Lacio. Se eleva sobre un promontorio volcánico a cuyos pies hay un paseo junto al lago y el puertecito desde el que parten las excursiones a las islas Martana y Bisentina. El pueblo, en la parte más alta, en la Piazza de la Rocca, así como el corazón histórico, está dominado por el macizo perfil del castillo de los Farnese, rodeado por un hermoso jardín a la italiana. 

Los propios hijos de don Pedro fueron separados y dados como regalos a diferentes nobles, una vez que se establecieron en Italia. De esta manera, por ejemplo, era descrita Antonietta en algunos documentos de la época:

“La cara de la chica era totalmente velluda en su parte frontal, a excepción de las ventanillas de la nariz y de los labios. Los pelos de su frente eran más largos y más ásperos en comparación con los que cubría sus mejillas, aunque éstos eran más suaves al tacto que los del resto de su cuerpo. El pelo de su espalda era amarillento y más erizado que en otras zonas, y llega hasta las ingles.”

Cerca de 1618, aquí en Capodimonte, don Pedro el Selvaggio, como fue llamado durante su permanencia en Italia, muere a la edad de 80 años al lado de Caterina, su esposa, la compañera de toda una vida, quien fallecería en 1623.

DON PEDRO SE DEFINE A SÍ MISMO.- El investigador italiano Alberto Quartapelle se preguntaba: ¿qué pensaba don Pedro de sí mismo y de su extraña experiencia? Por suerte nos han llegado unas pocas líneas escritas por él en 1582 en que el sauvage du roi sintetiza la historia de su vida:

"Pedro Gonzales, criado por el rey de Francia, nacido en las Islas Canarias. Tenerife me dio a luz y la obra admirable de la naturaleza me cubrió de pelos todo el cuerpo. Francia, mi segunda madre, me crío desde niño hasta que fui mayor y me enseñó a dejar mis costumbres salvajes, a aprender las artes liberales y a hablar en latín. Por gracia divina me tocó en suerte una esposa de singular beldad y unos hijos, frutos preciosos de nuestra unión nupcial; puedes ver la generosidad de la naturaleza en el hecho que algunos hijos recuerdan la madre por la belleza y el encarnado otros hijos, en cambio, cubiertos de pelos, se asemejan al padre." 

DON PEDRO Y SU FAMILIA EN EL ARTE.- De su figura y familia, hay varias pinturas y grabados, entre ellos los cuatro cuadros de cuerpo entero que se encuentran en el Castillo Ambras, en Innsbruck (Austria), donde se representan a Don Pedro González, su esposa Catherine, sus dos hijos Madeleine y Enrique, o los grabados que se encuentran en la Nacional Gallery of Art de Washington (Estados Unidos). Los óleos de la familia que se encuentran en Ambras, han prestado su nombre para la enfermedad de hipertricosis, conociéndose también como síndrome de Ambras, por los retratos de Don Pedro y su familia que allí se encuentran. Estos cuadros se encuentran en la llamada Cámara de Arte y Curiosidades creada por el archiduque de Austria don Fernando II. 

Sobre el destino actual de uno de los cuadros pintados a un miembro de la Familia González, concretamente a una de las hijas, puede consultarse el siguiente enlace:

El curioso retrato de Antonietta en un museo de Tokyo.

Enrique González. Uno de los hijos de Pedro
 que tenía también hipertricosis.

DON PEDRO EN LA FICCIÓN.- Algunos investigadores creen que el matrimonio de Petrus Gonsalvus con la dama Catherine inspiró el cuento de hadas La Bella y la Bestia. En La Bella y la Bestia nos encontramos a un joven príncipe mimado y caprichoso que es convertido en una bestia por una maldición. El aspecto de la Bestia, una vez transformado, recuerda mucho al que tenía Pedro González, con el cuerpo y la cara cubierto de pelo.

Más recientemente, en 2019, la escritora Emma Lira publicó la novela histórica Ponte en mi piel, cuyo protagonista principal se basa en Petrus Gonsalvus, con una abundante recreación del contexto histórico en el que vivió.​

Pedro R. Castro Simancas, 09.09.2024.
Ampliado 04.06.2025.

Fuentes:

Pedro González, el tinerfeño que inspiró el cuento de 'La Bella y la Bestia', El Día, 13.05.2024:

Artículo del Diario El Día.

Pedro González, el canario que inspiró «La Bella y la Bestia», ABC, 21.03.2017:

Artículo del Diario ABC

ZAPPERI, Roberto (2006): El salvaje gentilhombre de Tenerife. La singular historia de Pedro González y sus hijos, (traducido del alemán por Mª Mercedes Álvarez Vázquez), Editorial Zech, Santa Úrsula (Tenerife), 2006.

QUARTAPELLE, Alberto (2021): "La verdadera historia de Don Pedro Gonzales, el 'hombre salvaje' de Tenerife que llegó a ser profesor de la Sorbona de París", en Revista de Historia Canaria, nº 203, pp. 295-311, Universidad de La Laguna, 2021.

CUSÓ, Óscar (2022): "Más allá de la película de Disney. La verdadera historia de "la bella y la bestia", en Historia. National Geographic, 19 de abril de 2022. 

Artículo de Óscar Cusó

La hipertricosis del guanche que inspiró a la Bestia

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