Gran Canaria: El canario Pedro de Maninidra, aguerrido soldado en la conquista de Tenerife.
El guerrero Maninidra (Tamarant, hacia 1450 - Berbería, hacia 1501) fue uno de los capitanes o guayres del reino de Telde (isla de Gran Canaria), y al parecer era un pariente cercano —sobrino o hermano según diferentes autores— del último rey o guanarteme de Gáldar, llamado Tenesort Semidán, y que luego fue bautizado y conocido como Fernando Guanarteme.
El canario Maninidra, después de su bautismo llamado Pedro de Maninidra, fue, por tanto, un aborigen que participó en la defensa de Tamarant (Gran Canaria) contra los conquistadores castellanos en el siglo XV. Una vez cristianizado, intervino como soldado en las conquistas de Granada, La Palma y Tenerife, y en la costa africana, como luego veremos.
Con su doble condición de rebelde en Gran Canaria y aliado de los castellanos en La Palma y Tenerife, Maninidra simboliza, sin duda, la transición del poder aborigen al mundo castellano. Coordinó guerrillas contra el Real de Las Palmas, negoció capitulaciones que evitaron deportaciones masivas y, para bien o para mal, sirvió de puente en la conquista de las islas de La Palma y Tenerife.
Según cuenta el profesor Rumeu de Armas, Pedro de Maninidra era valiente hasta la temeridad, se enroló en todas las empresas bélicas de Alonso Fernández de Lugo (conquistas de La Palma, Tenerife y Berbería). Había participado en la conquista de La Palma, tuvo una destacada actuación en la de Tenerife y andando el tiempo unirá su nombre a los intentos de dominación del vecino Sáhara, en las tierras de Berbería (en la costa del actual Marruecos), sobre cuyos arenales quedará yerto su cuerpo para siempre.
MANINIDRA, ALGUNOS DATOS DE SU VIDA.- Maninidra, Guayre del reino de Telde en la isla de Tamarant (Gran Canaria), y que moraba en las cuevas de Tufia (en la costa de Telde), había nacido, de manera estimada, hacia el año 1450 en Gran Canaria, posiblemente en el poblado de Tufia o en el poblado aborigen de Cuatro Puertas (Telde), y murió hacia el año 1501, cerca del enclave castellano de Santa Cruz de Mar Pequeña, en Tagaos, actualmente Ksabi, en Marruecos.
Aunque no se sabe con precisión la situación de Tagaos, de ella habla León el Africano en el siglo XVI, y la describe como la mayor de las ciudades del reino del Sus, con ocho mil casas, muralla de piedra, a 60 millas del mar, 10 del río Sus y 60 al mediodía del Atlas; Hernández Pacheco supone que podría tratarse de Tagadir, una población a 18 kilómetros al sur del actual Agadir, y Cenival y La Chapelle, sostienen que podría tratarse de Ksabi, cerca de la desembocadura del río Asaka.
Maninidra fue príncipe de la Casa Real de Tamarant. Pudiera haber sido hijo de Soront Semidan, nieto de Togother y bisnieto de Atidamana y Gumidafe, guanartemes de la casa real de Tamarant. Al parecer, era hermano o sobrino de Tenesort Semidan, el último Guanarteme del reino de Agáldar (norte de Gran Canaria). Quizá su nombre de pila bautismal –Pedro– sea indicativo de que el propio gobernador de Gran Canaria, Pedro de Vera, después de finalizada la conquista de la isla, lo apadrinase en el bautismo, como un reconocimiento a su relevancia social y política pero que, hoy por hoy, no podemos elevar esta idea más allá de una débil conjetura.
Respecto a la etimología del nombre Maninidra, trata el profesor austriaco Wölfel (1996) de explicarlo a partir de las cualidades que las crónicas y primeras historias de Canarias concedían al personaje, tales como ser el 'hermano menor' y ser 'hombre de gran fuerza, invencible' para las cuales ofrece variados paralelos léxicos en las lenguas bereberes. Para Francisco García-Talavera, el sonoro nombre amazigh de este valiente guayre de Telde podría traducirse como "aman" ('agua', en todos los dialectos bereberes), "n" ('de') y "adrar" ('montañas'), o lo que es lo mismo, se llamaría "aman-n-adrar", tal como 'agua de la montaña'.
Según comenta este investigador tinerfeño, el conocido como"El guapo" Maninidra, siguiendo al historiador Viera y Clavijo, era un hombre muy agraciado físicamente, alto y fuerte, y fue uno de los principales caudillos canarios durante la defensa de su isla de Gran Canaria. Es célebre su victoria en la batalla de Gando (hacia 1474), en donde demostró sus dotes de estratega en la destrucción de la fortaleza que los castellanos (por medio de Diego de Herrera) habían construido en aquel lugar del sureste grancanario (cerca del actual aeropuerto) y la aniquilación de su guarnición. De esta fortaleza que existía en Gando ya hemos hablado a propósito de la presencia de Los portugueses en Canarias.
Terminada la conquista de Gran Canaria (1478-1483) y bautizado como Pedro de Maninidra, este guerrero canario después de haber participado en la conquista de La Palma (1492-1493), pasó en 1494 a la conquista de Tenerife (1494-1496) de la mano del capitán de la conquista don Alonso Fernández de Lugo.
Esta participación de Maninidra vino acompañada junto a otros guerreros canarios, como fueron Adargoma (bautizado Alonso de Córdoba) y el propio Guanarteme de Agáldar (bautizado Fernando Guanarteme), capitaneando la compañía de los guerreros canarios (se calcula que unos 250 hombres de pelea) que junto a las huestes castellanas se dirigieron a la conquista de la isla de Tenerife (la última de las Canarias que aún no se hallaba cristianizada).
En esta primera fase de la conquista de Tenerife, esta compañía de guerreros canarios sufrió el descalabro de la matanza de Acentejo, en el que murieron muchos de ellos junto a centenares de castellanos (en la primera batalla de Acentejo).
Sin embargo, al año siguiente, en la segunda fase de la conquista de esta isla, su entrada en la contienda fue decisiva en la crucial batalla de Aguere (La Laguna), en 1495, de la que ya hemos hablado, cuando escribimos sobre la relevante participación del bando guanche, bajo el mando de Benchomo, el mencey de Taoro.
Según señala el genealogista José Melchor Hernández Castilla, hablando sobre la participación de los aborígenes de la isla de Gran Canaria en la conquista de Tenerife, después de su conquista, Pedro de Maninidra, fue poblador y se avecindó en Higa, en el antiguo reino de Taoro, en los altos de La Orotava, con una de sus mujeres, la última, llamada Catalina Fernández, con la cual, al menos, tuvo una hija conocida como Constanza Fernández Maninidra. Esta hija, en efecto, a la muerte de su padre luchando en Berbería en San Miguel de Asaka (Tagaos), obtiene, del Adelantado de Tenerife, el 20 de noviembre de 1503, dos fanegadas de tierras de riego en Taoro y las aguas correspondientes por sus dulas –turno de riego-, en La Orotava, para plantar cañaverales.
Se sabe que Maninidra tuvo relaciones maritales, antes y después de ser bautizado, al menos que se sepa con tres mujeres canarias: con Ana de León, hija de Adargoma; con Abenchara I, bautizada Juana Fernández, que era la mujer de su pariente Tenesort Semidán, y con Catalina Fernández, la última que ya hemos citado. Por su parte, según cuenta el estudioso Camilo Barrocal Díaz-Flores, en su Blog de Genealogías Canarias, de estas relaciones, al parecer, sus hijos fueron al menos:
- Francisca Fernández Guanarteme que casó con Fernando Castro y en segundas nupcias con Álvaro Serrano (Según Roberto Hernández Bautista. 2012).
- Ynés González Maninidra (Según la Data 1178-7), que casó con Miguel González.
- Constanza Fernández Maninidra que casó con Pedro Vizcaíno y en segundas nupcias, con Pedro Madalena (Según R. H. Bautista, 2012).
- Lucía Fernández Guanarteme casada con Diego de Torres “el viejo” (Según R. H. Bautista, 2012).
- Juan Cartaya Maninidra (Según Cebrián Latasa, 2003).
- María Fernández Maninidra que casó con Pedro Mayor (Según R. H. Bautista, 2012).
- Diego Aytami Maninidra (Según R. H. Bautista, 2012).
- María González Maninidra casada con el conquistador Juan de Quintana (Según Rodríguez Díaz de Quintana).
- María de Cali Maninidra, casada con el conquistador Juan Cartaya (Según Rodríguez Díaz de Quintana).
Alguno de estos descendientes figura en una escritura de préstamo con garantía de hipoteca de 200 cabras, suscrito el 18 de julio de 1520, donde aparece citado Juan (¿Cartaya?) de Maninidra, en calidad de tutor de Francisca de Maninidra (una de sus hermanas o acaso una sobrina), otorgada ante Alonso de Gutiérrez, escribano radicado en la villa de San Cristóbal de La Laguna:
Antón Fernández, natural y vº., [comparece y] dice que Fernando de Tegueste y él como su fiador, se obligaron a pagar a Juan de Maninidra, tutor de Francisca de Maninidra, 94 cabrillas de año y tres cuartos, por un contrato [otorgado] ante el escribano Guerra, en 7 de febrero de 1519. Como Francisco López, heredero de Fernando de Tegueste, difunto, teme que Antón malbarate las cabrillas; por la presente, éste se obliga pagar [a] Maninidra las cabrillas por la Navidad de 1522. Da por fiador a Gaspar Fernández, vº. y natural. Hipoteca 200 cabras mayores de su marca y hierro.- Testigos Diego Vidal, Diego Riquel y Alonso de Antequera.- A ruego: (firmado) Diego Riquel.
SU PARTICIPACIÓN EN LA DEFENSA DE TAMARANT.- En efecto, Maninidra fue el guaire de Telde y el capitán más cercano y colaborador del Guanarteme Tenesort de Agáldar (el futuro Don Fernando Guanarteme), pues tenía los guerreros más preparados y de primera, con actuación en Telde, desde Araquineguín a Tenoya y posteriormente en la zona norte, desde Tenoya, Gáldar hasta Agaete.
Entre otras hazañas, Maninidra participaría de muy joven en la destrucción y ocupación de la Torre de Gando (que había sido construida por don Diego de Herrera, el Señor de Lanzarote), disfrazándose con las ropas y vestidos de una patrulla cristiana a la que se atacó y liquidó para introducirse luego en el fuerte y así vencer a Herrera y los castellanos. Este episodio ocurrió hacia la década de 1460, obligando a los cristianos a salir de la isla.
En efecto, este episodio ocurrido en Gando fue muy curioso, pues cansados los canarios de los intolerables abusos cometidos por la gente del presidio de la torre que había en este paraje de la costa sureste de Gran Canaria, puesto por el señor de Lanzarote el citado don Diego de Herrera, el guerrero Maninidra fue el encargado de tomar el fuerte por sorpresa.
Empezó por caer de pronto sobre una partida de la guarnición que andaba desgarrada robando cuanto encontraba, especialmente ganado; una vez en el bosque, fueron asesinados sin que el resto de la compañía -que continuaba alerta en la torre- supiese de la suerte de sus compañeros.
A continuación, Maninidra y los suyos despojaron a los cadáveres extranjeros de sus atuendos, procediendo a disfrazarse con ellos, que simulando ser los españoles expedicionarios con cantidad del ganado apresado, en retirada al torreón, a modo de defensa de un golpe de los naturales, los castellanos de la guarnición les abrieron la puerta del torreón y los canarios se metieron de rondón, como caballo de Troya. De inmediato todo el presidio de Gando cayó prisionero incluso su gobernador. Maninidrá arrasó y quemó por completo el torreón. Primero dieron fuego a la madera y después desmontaron las paredes piedra a piedra y las alejaron del lugar para evitar que éstas se utilizasen de nuevo en una hipotética reconstrucción.
Según relata Juan G. Santiago Casañas, un barco lanzaroteño que navegaba cerca de la costa de Gando avistó las columnas de humo provenientes del incendio y acercándose a tierra, los tripulantes pudieron comprobar el ruinoso estado de la fortificación y el fatídico final de sus moradores; dando repentinamente a la vela y poniendo rumbo a Lanzarote, donde dar cuenta a Diego de Herrera la alarmante noticia.
Ya durante la conquista de la isla (1478-1483), participó Maninidra activamente haciendo gran carnicería en el primer ataque al Fuerte Real de Las Palmas, instalado junto al barranco del Guiniguada, en compañía del guerrero Doramas y del guaire Adargoma (que era guaire del poblado canario de Arehucas) al que, sin embargo, lograron herir e hicieron prisionero los castellanos.
Más tarde, después de la muerte del caudillo Doramas fue, junto a su pariente Tenesort y otros guaires de la isla, cuando se produjo la ultima resistencia oficial de la isla de Gran Canaria (Tamarant) antes de capitular frente a las tropas castellanas de Pedro de Vera, logrando la captura de Tenesort Semidán, el Guanarteme de Agáldar. Este personaje fue un elemento clave en la conquista y total sumisión de la isla pues luego se alía con los castellanos, jugando un papel importante en la persuasión a sus compatriotas para que depusieran las armas. La conquista culminó con la rendición de los últimos focos de resistencia, incluyendo la fortaleza de Ansite, y la entrega formal de la isla a la Corona de Castilla.
Tanto Tenesort Semidán como su pariente Maninidra, fueron embarcados y sacados del país lo más pronto que le fue posible al conquistador Pedro de Vera, siendo enviados a Castilla acompañados del caballero don Miguel de Mújica (el cual tenía que presentarlos ante los Reyes Católicos) y de otros dos canarios.
En resumen, la conquista de la isla de Gran Canaria fue un proceso complejo que involucró la resistencia indígena, la estrategia militar castellana y la influencia de figuras relevantes como Fernando Guanarteme, culminando en 1483 con la rendición de los canarios ante Pedro de Vera para la Corona de Castilla.
LA GUERRA DE GRANADA.- La participación de Maninidra en la Guerra de Granada (1486-1492) confirma la rápida integración de parte de la élite canaria vencida en el ejército castellano, un hecho que facilitó su posterior colaboración en las conquistas de La Palma y Tenerife, y refuerza su perfil de guerrero-diplomático, capaz de pasar en menos de una década de atacar el Real de Las Palmas a portar el pendón real en Granada.
La guerra de Granada fue el conjunto de campañas militares que tuvieron lugar entre 1482 y 1492, emprendidas por la reina Isabel I de Castilla y su esposo, el rey Fernando II de Aragón, en el interior del reino nazarí de Granada, que culminaron con la rendición del sultán Boabdil.
Los canarios se alistaron como peones ligeros (como se describe en el Archivo General de Simancas) famosos por su movilidad. No se detalla mando concreto para Maninidra, pero por su condición de guayre aborigen es probable que ejerciera de capitán de un reducido contingente insular.
La victoria cristiana tuvo como consecuencias la integración en la Corona de Castilla del último reino musulmán de la península ibérica, finalizándose el proceso histórico de la Reconquista que los reinos cristianos habían comenzado en el siglo VIII. Ese hecho motivó que el papa Alejandro VI concediese a Isabel y Fernando el título de Reyes Católicos en 1496.
CONQUISTADOR DE TENERIFE.- En abril del año 1494, en el inicio de la conquista de Tenerife, Maninidra sirvió como guía y traductor (lengua) en las filas castellanas. Abreu Galindo lo menciona entre los auxiliares canarios que reconocieron el terreno antes del avance sobre Aguere, en Tenerife.
Salvó de la muerte al capitán Alonso Fernández de Lugo en la matanza de Acentejo y escapó a nado con 100 de sus hombres hasta una baja cerca de la costa (por la zona de La Matanza), fuera del alcance de los guanches, que no sabían nadar, donde fueron atacados por tiburones-marrajos, y esperaron a que las carabelas de Fernández de Lugo los recogieran dos días después.
Sus tropas en la batalla de Aguere fueron decisivas, pues Fernández de Lugo estaba siendo muy duramente castigado por los guerreros guanches, pero el resto de las fuerzas con Benchomo y su hermano Chimenchia (Tinguaro), al que mató en la batalla de La Laguna el 14 de Noviembre de 1495 el soldado Pedro Pablo Martín Buendía, como ya hemos contado, y donde también quedó herido de muerte el mencey Benchomo, que en efecto, fallece en esta batalla. Después de este descalabro en Aguere, el resto de las tropas guanches fueron rematadas en la Victoria de Acentejo (segunda Batalla de Acentejo).
Según cuenta Viera y Clavijo, fue famoso en esta ocasión de la primera Batalla de Acentejo, que ganan los guanches de guerra, el dicho que se le atribuye al valiente Pedro Maninidra, canario sumamente estimado por los castellanos por sus proezas épicas. Considerando este isleño el grave conflicto en que se hallaban las tropas castellanas, empezó a estremecerse y a dar diente con diente, como sucede en el rigor de una terciana. El general Lugo, que lo observó y conocía su intrepidez, le dijo: «¿Qué es eso, Maninidra, tiemblas de miedo? ¿Es ahora tiempo de acobardarse?» El canario le respondió: «Este, señor, no es miedo, ni jamás he dado entrada en mi pecho a semejante pasión; tiemblan las carnes atendiendo al peligro en que el corazón las va a poner».
En efecto, según otra crónica, se cuenta que en Acentejo, cuando era inminente el choque brutal de las armas, observó Alonso de Lugo que al indígena Maninidra «le crujían los dientes». Al punto se encaró con él, y «le dijo: —¿Qué es eso, Maninidra? ¿Tiemblas de miedo? ¿Ahora es tiempo de temer? Respondió el canario, y dijo: —No tiemblo de miedo, que nunca lo tuve; mas tiemblan las carnes pensando el estrecho en que el corazón las ha de meter hoy».
Desde Espinosa hasta Viera y Clavijo, todos los cronistas, sin excepción, registran esa sabrosa anécdota de los temblores de Maninidra. Ahora bien, como el fraile dominico llevó a cabo laboriosas informaciones de testigos, recogió de boca de ellos idéntica versión, pero localizando el sucedido en distinto escenario a la primera Batalla de Acentejo, circunstancia que se apresura a señalar. «Otros dicen que este dicho, aunque fue deste canario, no fue en este tiempo, sino en otra entrada que se hizo en Berbería, donde se halló».
Concluida la conquista de Tenerife en 1496, Maninidra se avecindó en la isla en calidad de poblador, como hemos comentado, en tierras del antiguo reino de Taoro.
MUERTE DE MANINIDRA EN BERBERÍA.- En efecto, el gran guerrero Maninidra murió en Berbería, como hemos dicho, en Tagaos, cerca del enclave de Santa Cruz de la Mar Pequeña (actual Marruecos), en una de las expediciones de los colonos castellanos establecidos en Tenerife para las razzias destinadas a la obtención de esclavos, entre los años 1502 y 1503 (Bethencourt Alfonso, Tomo I, pags. 334-335).
Berbería o costa berberisca era el término geográfico que los europeos utilizaron desde el siglo XVI hasta el XIX para referirse a las regiones costeras de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia. El origen de la palabra Berbería se remonta al año 1500, cuando aparece el término en Italia. Viene de la palabra bárbaro, pero también podría referirse a sus habitantes, los bereberes o pueblos amazig, y que designa a esa amplia zona del África del Norte.
“Yo don Alonso Fernández de Lugo, Adelantado de las Islas de Canaria, Governador de las Islas de Tenerife e San Miguel de la Palma por la reina dona Juana, nuestra señora, digo q. por quanto Pedro Maninydra, canario de la Gran Canaria, por servir a Sus Altezas en defención de nuestra santa fe católica, fue muerto en Saca por los moros e demás desto fue conquistador en esta dha. Isla de Tenerife e la ayudó a ganar e en satisfación e remuneración de lo dho. doy a vos Constancia Ferrandes, hija del suso dho. Maninydra, dos fanegas de tierra de riego en Taoro, en el término del Araotava, [para] poner cañas e así mismo en el dho. término vos (doy) dos [sic] fanegas para poner viñas donde no sea dado e do [a] vos estas dichas dos fanegas de tierras para que sean vuestras e de vuestros hijos que Dios diere, e por ésta mando a los repartidores de las tierras de Taoro, os señalen estas dichas tierras como derecho es, e por ésta mando a Vallejo, escrivano del Cabildo, que lo asiente en el registro y así mismo mando al repartidor del agua que [a] vos la [sic] que pertenece por su dula a las dichas dos fanegas de tierra. Fecha a 20 días del mes de XI de 1503 años. El Adelantado".
A finales de 1500 o principios de 1501, como ha explicado Emilio Abad Ripoll, el Adelantado Fernández de Lugo desembarcó, al frente de unos 500 hombres, en San Miguel de Saca (en la desembocadura del Uad Asaka o Nul, en la costa africana) e inició allí la construcción de la primera de las fortalezas mandadas a levantar por los Reyes Católicos. Nada más llegar, pronto se empezaron a producir ataques berberiscos y una verdadera guerra de guerrillas que llevaron a la expedición canaria a vivir y trabajar en un constante estado de alerta. Por fin se produjo la insurrección total de la zona y San Miguel de Saca fue atacada por un enemigo muy fuerte en número (los cronistas hablan de 20.000, cantidad a todas luces exagerada); tras 15 días de asedio de los moros, se produjo un fortísimo ataque, que pasará a la historia con el nombre de la Batalla de las Torres, en la que perdieron la vida más de 300 combatientes, entre castellanos, canarios y guanches. El propio Fernández de Lugo quedó sobre el terreno, malherido y moribundo, pero recogido al amparo de la noche por Maninidra y los suyos, fue trasladado a Tagaos, donde tanto él, como uno de sus hijos, se salvaron de milagro de la muerte. Doña Inés Peraza, viuda de Diego de Herrera, señor de Lanzarote, tuvo en esta ocasión un extraordinario comportamiento, pues envió su propio barco desde Lanzarote a Santa Cruz de la Mar Pequeña y evacuó a Tenerife al Adelantado.
En efecto, el guerrero Pedro de Maninidra también tuvo ocasión de demostrar su valor en dicha costa de Berbería, durante la citada y célebre Batalla de Las Torres (1501), en la desembocadura del río Assaka (al sur de Sidi Ifni). Maninidra, en un acto de extraordinario heroísmo, resistió hasta el último aliento junto a otros veinte valerosos combatientes, casi todos guanches, entre los que también estaba, según cuentan, un hijo del Mencey de Adeje, don Pedro Díaz Guanche (también llamado Pedro de Adeje), según dejamos anotado cuando hablamos de los descendientes de Don Diego, Mencey de Adeje.
Por tanto, el guerrero canario Pedro de Maninidra muere junto a Juan Delgado, un primo hermano, e hijo del que fuera faycan de Telde Guariragua Semidan. En una data de Tenerife se dice: «porque el dicho murió por los moros, en defensa de la santa fe católica». En efecto, hablando de la gallardía de los guerreros canarios aborígenes que participaron en dicha incursión en la costa africana, las crónicas hablan especialmente del “guapo” Maninidra que falleció en aquella Batalla de Las Torres a manos de los moros bereberes en una de las entradas de la costa del actual Marruecos, al parecer cerca de la actual ciudad y antigua colonia española de Sidi-Ifni, donde murieron casi todos los castellanos, canarios y guanches, menos, como decimos, don Alonso Fernández de Lugo, el primer Adelantado de Canarias y gobernador de Tenerife y La Palma, que en aquella ocasión escapó milagrosamente de la muerte porque, precisamente, fue Pedro de Maninidra el que lo ayudó a huir de aquella estampida, como ya lo había hecho malherido en la primera Batalla de Acentejo.
Pero los títulos y honores se los llevaron otros, pues en un viaje realizado a la Corte en 1502 por Fernández de Lugo fue cuando se le concedió el título de Adelantado de las Islas de Canaria, quizá como compensación por el quebranto sufrido en la aventura de Berbería, al fin y al cabo una operación en cumplimiento de un mandato real.
Fuentes:
ABAD RIPOLL, Emilio: Berberiscos en Canarias... y canarios en la Berbería, 14.04.2024.
GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS, Francisco: Canarios en la Conquista de Tenerife, 24.02.2015.
LOBO CABRERA, Manuel (1979): Protocolos de Alonso Gutiérrez (1520-1521), Ed. Instituto de Estudios Canarios y Aula de Cultura de Tenerife, La Laguna (Tenerife), 1979.
PÉREZ, Jaime: La figura clave para terminar la conquista de Canarias, La Provincia, 03.07.2025.
SANTIAGO CASAÑAS, Juan Gabriel (2013): Cronología y síntesis de la Conquista de Gran Canaria, Ed. Iniciativa Bilenio, S. L., Las Palmas de Gran Canaria, 2019.




Según nos comenta nuestra amiga Ángeles Machado, el antiguo topónimo de Higa, corresponde a La Perdoma, barrio alto perteneciente al municipio de La Orotava. En la actualidad, el topónimo Higa está limitado a un punto de la demarcación de La Perdoma, pero antes fue al revés: en el siglo XVIII, según declara Viera, era "el más famoso pago" de La Orotava, con alcalde propio, y La Perdoma un punto menor perteneciente al pago de Higa. Y a mitad del siglo XIX, Pascual Madoz dice que "Higa [es] llamado también Perdoma".
ResponderEliminar